Cuando también tus zapatos son de talla grande

zapatos de talla grande curvy

Podría decirse que no tengo curvy pies pero sí, mis zapatos también son de talla grande. Tengo un número 41 desde que alcanzo a recordar. Ya no me queda memoria en la que me vea con zapatos de tallas menores, así es que si vestirte siendo plus size es un problema ¡calzarte no lo es menos! En el colegio, ya llevaba un 41. Lo recuerdo perfectamente porque cuando mi personal shopper y yo íbamos a renovar mis zapatos de temporada, para empezar, me podía ir olvidando de modelos infantiles. No hay marcas que te pongan dibujitos en zapatos del 41, o al menos antes esto era así. Lo peor llegaba cuando tenía que pasar directamente a la sección de adultos, que más que zapatos para mujeres parecían zapatos para señoras mayores en exclusiva y claro, era un calvario tomar decisiones. Pocas veces volvía a casa con unos zapatos de talla grande que me entusiasmaran de verdad. La mayor parte de las veces trataba de salir del paso con lo menos feo que encontrara. Así es que los zapatos dejaron de ser un elemento de moda para mí, y se convirtieron en un bien de primera necesidad, indispensable para la vida diaria, pero que no me producían ningún entusiasmo. Con el paso de los años, el panorama ha cambiado para mí. Así es que os voy a contar algunos contras del mundo de la zapatería cuando tus zapatos son de talla grande.

No puedes comprar en rebajas. Esto me lo decía una dependienta de una de las zapaterías de mi pueblo cada temporada. Yo llegaba la primera semana de ofertas, dispuesta a mirar lo que quiera que fuese que quedara del número 41, sin ponerme muy exquisita, ni muy selecta. Conocía mis pocas posibilidades de triunfar. Como era incapaz de encontrar mi número en las estanterías, siempre debía recurrir a la manida frase “¿Tenéis algo del 41?”. Sí algo. Lo que sea con tal de no tener que salir descalza. A lo que la dependienta ponía el grito en el cielo y me decía: “Uy, del 41 dice. Con ese número tú no puedes esperar a comprar en rebajas. Tienes que venir a principios de temporada. Del 41 nos traen muy pocos números y se acaban enseguida. Voy a mirarte qué tenemos del 40, pero que dé talla”. Del 40 nunca nada cedía lo suficiente para andar cómodamente con ellos. Pero siempre me preguntaba lo mismo: si traen pocas unidades del 41 y se les agotan durante la primera semana ¿por qué no hacen un pedido mayor de ese número y no del 36, que le sobraban a espuertas en el periodo de rebajas? Pero no era cuestión de entrometerme en el trabajo de la señora dependienta. Pues esta situación la sigo viviendo a día de hoy. Las tiendas paraecen encargar pocos zapatos de talla grande ¡y nunca hay nada disponible!

Prácticamente ningún modelo de zapatos de talla grande low cost es cómodo. O al menos yo no me he topado con él. Exceptuando los botines y las sandalias de verano, los zapatos de salón, las sandalias de tacón, las botas altas, y hasta algunas zapatillas deportivas son realmente insufribles cuando tienes tallas grandes. Puede que nuestros pies sean más anchos que largos, sin llegar a requerir modelos de ancho especial, pero si no son de buena calidad, con buena fabricación, con materiales dignos ¡es una tortura lucir zapatos! Estas cosas no sé si también les pasan a las delgadas (como nunca lo he sido), pero me da a mí que a mayor peso, más incomodidad en la suela, la plantilla, más apreturas en los dedos…

Si tienes el pie grande, hay modelos que no son para ti. Bueno, al menos para mí. Todo lo que acabe en punta de calzado de bruja hará que en lugar de parecer que tengo un 41 parezca que llevo un 45. Y mira, no veo feos los pies grandes, ni en mí ni en otras personas, pero simular tener barcas en los pinreles me parece del todo innecesario. Tampoco me gustan los tacones finos, pero no por una cuestión estética, sino de comodidad para soportar el curvy cuerpo. Ni esas plataformas con suela de goma horrorosas que se llevaban el año pasado. En un pie pequeño me parecía feas, pero en uno tremendo me parecían hasta amenazadoras. Hay apisonadoras que abarcan menos superficie que esos zapatos. También podemos tener dificultades si además del pie grande nuestros tobillos, gemelos o incluso la parte baja de la rodilla es más ancha de lo habitual. Puedes encontrar tallas grandes cuya horma del zapato sea ideal, pero hay botines y sobre todo botas, cuya cremallera o cierre de la caña no dará de sí lo suficiente para que puedas abrocharla correctamente.

¡Qué díficil nos lo ponen a veces! ¿Tenéis este tipo de problemas a la hora de encontrar zapatos a la moda de vuestra talla? ¿Conocéis marcas o tiendas on line en las que confiéis al hacer estas compras de zapatos plus size?




Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

Un comentario:

  1. Imagínate con un 43 y el pie muy fino. Las botas con cremallera se me caen , los deportivos tienen q ser de hombre y me quedan anchos, horrible ir a comprarme calzado. Lo que me crispa es ver un número 43 con 10 cm de tacón, leñe con mi 183cm si me subo en ellos puede pasar dos cosas, que me mate en la caída o que me lleve de sombrero algún cable de la luz.

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