Zapatillas de correr para gordas
Vida sana

Gorda y runner (IX). ¿Zapatillas de correr para gordas?

En mis primeros intentos como gorda y runner en busca de un estilo de vida más sano y de una actividad física que me consumiera el mejor tiempo posible, reconozco que me eché a la calle con las zapatillas que tenía en casa. Eran unas zapatillas casual, un modelo rosa fluorescente Alma de Suecos (sí, porque en el running moderno lo primero es el colorido y luego y ya nos fijamos en lo demás), comodísimas, con empeine ancho, con las que caminaba súper bien. De hecho, como los primeros entrenamientos eso era lo que hacía básicamente, caminar lo más deprisa posible e intentar correr algún minuto suelto, no vi que necesitara hacer un cambio a zapatillas de correr para gordas, porque cada pisada era perfecta. Sin embargo, a las 2 semanas ya había tenido mis primeros descalabros y dolores con ellas, así es que aprovechando una mega rebaja de Decathlon, porque era un modelo antiguo, en color turquesa y del que solo quedaban números sueltos, por 17 euros me agencié mis nuevas zapatillas de running. ¿Especiales para curvy cuerpos? No, porque más o menos hasta los 100 kilos parece que las zapatillas comunes pueden servirnos igualmente, pero al menos sí estaban diseñadas para este tipo de ejercicio físico. Desde entonces, y pese a que ahora mi meta es caminar y lo de correr ha quedado apartado por lo menos hasta que tenga mejor forma física y menos peso en este cuerpazo, he notado grandes mejoras al salir con ellas.

Adiós rozaduras en los curvy pies

Para empezar, he notado que mis zapatillas de correr para gordas tienen la zona del talón más baja que las de salir de paseo. Al principio pensaba que sería cuestión estética, puro diseño, pero a la hora de ponérmela he visto que es un punto clave, puesto que al ser más bajas no me tocan en la zona del tendón, sino que quedan por debajo, con lo cual, no me salen las dolorosas rozaduras (casi un agujero que no se me curó en varias semanas) que me brotaban con mis primeras zapatillas. También son anchas en la zona de los dedos, con lo cual, noto que no están constreñidos ni amontonados unos encima de otros, sino que se pueden separar, expandirse al pisar sin que rocen entre ellos, ni con las paredes internas de las zapatillas. Todo esto me ha evitado sufrimiento y es muy de agradecer.

Zapatillas de correr para gordas ¿pronadoras o supinadoras?

Si tienes una pisada normal y neutra todas las zapatillas te irán divinamente. Sin embargo, si tu cuerpo tiende a apoyar más la zona externa del pie (este es mi caso, pisada supinadora) o la interna (pronadora) quizás sea necesario que busques zapatillas que corrijan esta tendencia. Para saber cómo es tu pisada debes mirar cómo se desgasta la suela de tus zapatos. Yo miré los más usados y antiguos que tenía y efectivamente, el borde exterior de la suela estaba mucho más desgastado que el resto de zonas. Sin embargo, mis zapatillas nuevas son para pisada normal, porque a la velocidad a la que me desplazo y teniendo en cuenta que aún estoy muy al inicio y siendo muy poco regular, las zapatillas que ya vienen de serie diseñadas con estas peculiaridades me parecían carísimas, y la opción de que que me diseñaran unas plantillas personalizadas para que pudiera adaptarlas a cualquier zapatilla de pisada neutra, también. Así es que de momento, con unas normales estoy súper contenta, porque además, les he hecho tan pocos kilómetros que ni desgaste tienen en las suelas.

El grosor de la suela y los materiales

Sí, el color turquesa me pareció monísimo y tan barato ¡todo fue perfecto! A ojo, no me gusta especialmente el tipo de suela, tan blanca, tan ancha por el talón que se estrecha hacia adelante y que resbala una mijita… Pero con ese presupuesto no estaba para poner exigencias. Y lo cierto es que funcionan fenomenal. Cada pisada es muy cómoda, pero claro ¡es que yo básicamente voy andando! Así es que no sé qué tal aguantaría curvy cuerpos a la carrera de verdad. Algo que leí en aquellos libros de running que me empujaron a encontrar mi ratito para escapar de casa y hacer mis paseos semanales, es que no hay que lavar las zapatillas de correr. ¡Oh, sorpresa! Nada de echarlas a la lavadora, ni de ponerlas a remojo y frotarlas a mano con ahínco. Si se ensucian por fuera, con un cepillado o un trapito húmedo debe ser suficiente. O sea, que no van a ser vuestros zapatos más aparentes, pero como sólo deben cumplir su función, es bueno optar por colores más oscuros, que disimulen la mugre, o desde luego evitar barrizales y terrenos especialmente enmierdados. Y eso lo digo yo, que he pasado del rosa fluorescente al turquesa liso, sin estampado que camuflen el polvo ni nada. ¡Y olé!

En definitiva, cuanto más personalizado sea vuestro calzado para vuestro peso, pisada, horas de actividad que hagáis con él y demás, más cómodo será el entrenamiento. Pero si os pasa como a mí, que empezáis con el ánimo por las nubes, pero vuestro cuerpo se encarga de deciros a gritos (de dolor) que no estáis preparadas para trotar, igual os vayan bien estos consejos para no morir de heridas en el intento de amortizar vuestras zapatillas de vestir de sport, pudiendo invertir bastante poquito en algunas de running muy, muy económicas.
¿Vosotras os echasteis a la calle con los primeros deportivos que encontrasteis en el armario? ¿O fuisteis de curvy compras antes de poner un pie sobre el terreno?

One Comment

  • Mahelvamp

    Yo salí las primeras veces con el mismo calzado que usaba para el gym…y acabé en urgencias con ambos tibiales inflamados. A mi me ha costado encontrar mi zapatilla que van acompañadas de plantillas, soy pronadora. Así que si sigues lo mejor es hacerse un estudio de la pisada y así ajustas el calzado mejor. 😘😘

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: