Vestido de novia de talla grande. ¿Existe?

vestido de novia de talla grande

Mañana es mi quinto aniversario de boda. ¡Felicidades a mí misma! ¡Yujuuuu! Como en aquel entonces yo ya estaba gorda, pero no tenía ni blog de maternidad, ni blog curvy ni espacio en el que compartir mis inquietudes respecto a los estilismos nupciales, a la vejez he decidido sentarme a relatar cómo encontré mi vestido de novia de talla grande. Si algo tenía claro era que no quería pasarme los meses anteriores a la boda a dieta y encabronada como una mona. Tanto el insecto palo como yo somos de buen comer y cuando nos tocan esta parcela… ¡ay, ay, ay! Con lo cual, debo ser de las pocas chicas que llegó al altar estando gorda, gorda, en mi peso máximo hasta la fecha y sin ningún trauma, oye. Yo me veía monísima y quería mi fiesta, mi vestido de princesa y mi luna de miel. Bueno, y también un marido. Reconozco que no partía con muchas esperanzas de encontrar algo que me gustara y que estuviera dentro de mi presupuesto. Sobre todo, porque con lo que nos cuesta a las gordas encontrar ropa normal, pensaba que las marcas de vestidos de novia también huirían de las tallas grandes. ¡Pero no! Si aún no habéis pasado por el altar, estas son las cosas que más me alucinaron en la búsqueda de mi vestido de novia de talla grande. ¡Ojalá os sirvan de ayuda!

vestido de novia de plus size

Los outlets de novias no suelen funcionar. Muy poco antes de casarme descubrí que este invento de los outlet con vestidos de novia muy rebajados existían. Justo en este pueblo había uno, propiedad de la mima tienda en la que yo encargué el mío. El modelo más barato costaba 150 euros y el más caro 700. Son vestidos que suelen haberse utilizado como muestrario, para que se los prueben todas las novias, tallas sueltas y que no se pueden vender a precio normal. El problema es que no suelen tener tallas plus size. Lo normal es que sean de una talla 40, con lo cual si tienes menos talla te podrán meter algo y si tienes algo más, sacar las costuras y hacerte un buen apaño. Yo me probé unos 7 vestidos allí hasta que mi personal shopper se cansó de ver como el que mejor me ajustaba me dejaba la espalda al descubierto de punta a punta (a ver cómo decían que iban a solucionar los 25 centímetros de tela que me faltaban) y el resto eran un despropósito, los mirase por donde los mirase. Así es que hubo que decir adiós a mi pretensión de tener un vestido de novia de talla grande y barato.

Todas las marcas tendrán vestidos de tu talla. Si escoges un vestido de temporada no tienes de qué preocuparte porque te lo van a hacer a medida. Puede que te cobren un suplemento dependiendo de tu talla. No es lo mismo una 46 que una 52. Creo recordar que el mío se incrementó en 80 euros por este motivo, pero vamos, que después de la experiencia en el outlet y del dineral que se va en organizar una boda, ese porcentaje de más te parecerá que no es nada. El mío era de la colección Luna novias, que pertenece al grupo de Rosa Clará. Debe ser algo así como la versión low cost de su firma, porque los modelos costaban todos como 3 veces menos que los de la gran marca.

vestido de novia curvy

¡Pruébatelos todos! El que menos piensas puede ser el que mejor te siente. En esto hay que hacer caso, porque parece un tópico pero a mí se me cumplió de lleno. Tras los 7 vestidos del outlet, escogidos a dedo por nosotras, pasamos a la tienda de novias de temporada. La dependienta me enseñó varios catálogos y me dijo que creía tener uno justo de mi talla, que por el corte y mi altura me podría quedar muy bien. Al verlo en la foto me pareció demasiado sencillo, pero ya que estaba en mi talla ¿cómo no me lo iba a probar? Pues fue verme con él delante del súper espejo y saber que me iba a quedar con ese. ¡El primero! O el octavo, dependiendo de cómo ajuste las cuentas. Tan bien me quedaba que no había que hacerle arreglo alguno y estaba dispuesta a comprar justo ese, el del muestrario. Pero la dependienta dijo que eso no era posible, que lo encargaríamos y luego le quitaríamos un pelín de tela del escote que parecía que me quedaba algo suelta. O sea, que había encontrado un vestido de novia de talla grande ¡que además me iba holgado! Ver para creer. Aún así, me probé otros 2 modelos, que había seleccionado yo del catálogo porque en la foto me gustaban más que el definitivo. Pero en la realidad veía que la tela era demasiado satinada, el corte menos favorecedor o el tejido dejaba entrever mis hoyuelos de celulitis. Así es que terminamos pronto de tomar la decisión.

Sé previsora con los tiempos ¡y con el baile de kilos! Empecé a organizar mi boda con un año de antelación, y fui a elegir el vestido 9 meses antes de la fecha. Pues ya me dijeron que iba justita de tiempo para hacer el encargo y las pruebas. Un vestido de novia nuevo suele tardar unos 4 meses en llegar desde la fábrica a tu tienda. Luego, necesitas hacer pruebas para ver que te sigue sentando bien, hacer algún arreglito en el bajo (esto no lo necesité), ajustar el pecho (esto sí tuve que hacerlo), la cintura, etc. Y después, seguir haciendo alguna prueba más para que quede perfecto en caso de que tu fisionomía cambie al engordar o adelgazar. Con cada arreglo se pasan entre 15 días y un mes, por lo que si no te convence el resultado a la primera, el tiempo se te puede echar encima.

Como novias curvy ¿os costó mucho encontrar un vestido de novia de talla grande? ¿O aún no habéis dado este paso?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

2 comentarios:

  1. Estabas preciosa y el vestido te queda de maravilla. Leyéndote me he sentido muy identificada.
    Resulta que nosotros pusimos fecha de boda con 15 meses de tiempo, quedé con mi madre para dar una vuelta para ver vestidos a 11 meses de la boda (sí, estaba ansiosa). En mi caso me pilló el cambio de temporada y casi no había de ninguna.
    Pasamos a la tienda de Charo Peres (creo recordar que es de México) y les pedí información. Aunque se indignaron porque iba sin cita, nos atendieron. Elegí 4 modelos y la chica de la tienda nada más que diciéndome que me probase uno en concreto que además tenían mi talla y yo venga a negarme. Me probé los que había elegido y ninguno me caló para quedarme con ello… cuando iba a quitarme el último apareció la chica con el vestido que ella decía y me dije “bueno, ya que estoy, uno más no me importa”. Cuando me lo vi puesto me quedé sin palabras y cuando subió la cremallera sin problemas…. ¡ese era! Y así fue. Me lo llevé. Y al ser de fin de temporada me hicieron un 50% de descuento.
    Yo recomiendo que si les da igual que sea o no de temporada (que no creo que los invitados lo vayan a saber) que aprovechen también los finales de temporada y aprovechen los descuentos que hacen.

    • ¡Súper descuento! Anda que si lo llego a saber… A mí lo de que algo sea de temporada o no me importa bien poco, de hecho, por eso fuimos al outlet de novias en primer lugar, pero al ser tallas suelta sy todas pequeñas, no hubo manera de que nada me cuadrara. Ya ves, te ha pasado como a mí, eso de ver un vestido que no te convence y que cuando lo tienes puesto es el que ya no te quieres volver a quitar. Yo no sé los invitados tan expertos en moda que tendrá la gente en las bodas, pero vamos, los míos no hubieran distinguido un vestido de 2011 o de 2010, ni de 1999 si me apuras 😛

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