Soy curvy y no me dan vergüenza los masajes

Como curvy, reconozco que hay veces (casi todos los días unas cuantas) en las que me encantaría vivir en plan marquesa, sin dar un palo al agua y ocupándome solo del cuidado y la contemplación de mi cuerpo. Pero como no está la economía nacional para florituras, y a la larga lo mucho cansa, incluso cuando de cosas tan buenas como los masajes se trata, seguiremos con la rutina de humano de a pie, normal y corriente. Soy muy aficionada a los masajes. Pero mucho, mucho. El primero me lo regaló el insecto palo cuando éramos novios y desde entonces…

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