Una gorda en un asiento público ¡qué incómodo!

gorda en un asiento público

Estar gorda en un asiento público de tren, bus, o avión puede ser toda una aventura. Hace un par de semanas iba al aeropuerto en el tren de cercanías, cómodamente sentada en el primer vagón, tras la puerta del maquinista, cuando este detuvo el tren en medio de la vía, salió de su compartimento y dijo que no arrancaría hasta que algún miembro de la juventud allí presente cediera su asiento a un señor mayor, que viajaba del todo inestable y cogido a un cabecero. La verdad, me sentí mal por no haberme dado ni cuenta, pero cuando el hombre…

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