no siempre he sido gorda
Piensa en curvy

No siempre he sido gorda. ¿Y tú?

no siempre he sido gorda

Con mi obesidad actual, mi tipo de mamá curvy y mis kilos mejor o peor llevados, caigo en la cuenta de que no os había contado nunca que yo no siempre he sido gorda, no siempre he tenido siempre este cuerpo ¿verdad? Supongo que es algo que la gente se cuestiona cuando me conoce y que no me espetan de repente si siempre he sido gorda Porque no queda bonito presentarse así a los desconocidos. Pero lo cierto es que no, no siempre he vivido por encima de mi peso ideal. Es más, digamos que todo empezó allá por el 5 de octubre de 1982 cuando mi madre me parió con un peso más bien bajo. Fui una bebé de 2,800 kilos ¡y mirad todos los que gané después! Ella siempre dice que empecé a engordar cuando se vio incapacitada para supervisar mi alimentación, allá por la adolescencia. Ahora que soy madre, entiendo que cuando tu hijo tiene 2 años insistas con el tema de las frutas y las verduras, trates de inculcarle buenos hábitos y hagas todo lo posible por mantenerlo alejado de la bollería industrial y otros alimentos igual de perjudiciales. Pero cuando tiene 15 años, te saca una cabeza de altura y se niega a comerse la fruta ¿qué puedes hacer entonces? ¿Discutir a diario? ¿Lamentarte por no haber logrado imprimirle buenos hábitos? ¿Ponerle un candado a la despensa? En fin, que más o menos hasta los 15 años yo tenía un peso dentro de la normalidad. Y a partir de entonces la cosa comenzó a aumentar.

bebé no gordo

Antes de salir del instituto ya me había instalado en el sobrepeso. No de forma exagerada, pero varios kilos de más sí que tenía. Ni siquiera en esta etapa tan delicada en la formación de la imagen de uno mismo y en la dependencia tremenda acerca de las opiniones que los demás tengan sobre nosotros, me importaba un ápice el exceso de peso. Yo comía y era feliz. Me privaba de muchas cosas, sí, pero no andaba llorando por las esquinas ni lamentando mi curvy cuerpo, mi genética, ni me quitaba el sueño si los demás tenían en la punta de la lengua la fastidiosa pregunta acerca de si siempre he sido gorda. Lo cierto es que ¡tampoco me veía tan gorda!

niña no gorda

En la universidad ¡engordé más! Y mira que no tenía ni estrés por los estudios, ni quebraderos de cabeza por los novios, ni nada que me inquietara para comer. Pero cada vez lo hacía peor. Sólo quería los platos que me gustaban, mi actividad física era completamente nula, y mis horas de estudio muy, muy largas. Y así durante 4 años. Debe ser que a partir de los 18 tu cuerpo ya te pasa factura por estos excesos y comencé a rozar la obesidad. Sin embargo, en mi propio cuerpo el cambio lo viví de una forma tan paulatina que casi no me veía diferente. No es que un día vistiese la talla 42 y al siguiente la 50. Es más, en mi memoria lo que no tengo son imágenes de cuando podía ir a comprarme lo que quisiera porque todo me quedase bien. De lo que se deduce que incluso con un peso normal las cuestiones de tallaje se me han resistido desde siempre.

joven peso normal

Y así, progresivamente, supongo que he ido cogiendo un kilo más cada año, sin percatarme, sin hacer nada por evitarlo y claro ¡ya son 34 años los que tengo! Y casi tantos kilos de más como mi edad. ¡Alucina! Madre mía ¡cómo se estropean los cuerpos! Por eso, he decidido hacer esta recopilación de fotos para ver el paso del tiempo en mis carnes y también porque me anima a pensar que mi idea de que lo que necesito es un cambio de hábitos es una realidad. Que no puedo escudarme en causas genéticas para mis kilos de más y que si una vez tuve un peso sano y no siempre he sido gorda ¿por qué no podría volver a tenerlo? Que el objetivo me iba a requerir una fuerza de voluntad infinita y poner toda la carne en el asador (ay, vaya metáfora se me ha ocurrido para hablar de gordura) por mi parte, no lo niego. Pero todo es proponérselo.

no siempre he sido gorda

Creo que el hecho de que no me vea mal con mi cuerpo, de que me acepte estupendamente tal y como soy y como estoy, de que no eche de menos ese tipín de niña y adolescente, me hace ser más perezosa para cuidarme. ¡Es que voy al contrario del mundo! ¿Cuánta gente se pone a dieta a diario sólo por razones estéticas? Pues a mí, ni con ese argumento me convencerían. Así es que de momento, y a causa de mi preñez actual, seguiré instalada en mi curvy cuerpo, pero en cuanto empiece el post parto ¿no podría hacer un intento para cambiar de vida en este sentido? Porque con dos criaturas a las que inspirar, a ver cómo me las arreglo para seguir siendo un desastre alimenticio y deportivo con patas y querer ser a la vez un ejemplo a imitar.

Y tú ¿qué me cuentas? ¿Siempre has sido gorda o tu cuerpo ha ido cambiando a lo largo de los años? ¿Crees que podrías conseguir un peso saludable?

8 Comments

  • Mivi Mamá

    Me siento super identificada contigo…. yo tampoco fui curvy toda la vida. DE hecho tuve una larga temporada de entrar en una 42 o 44 (ya empezaba a penar por el tallaje libre de las tiendas). Cuando me vine a vivir con mi querido pesaba 15kgs. Recuerdo que estaba a dieta y todo lo que perdí fue gracias a mi madre y a que la que cocinaba era ella y lo que ella hace se come y punto jeje.
    En fin, a ver si me voy poniendo las pilas en el tema de la buena alimentación y buenos hábitos…. Que después desde que mi niña empezó la alimentación complementaria hace 10 meses yo he cogido casi 7kgs.

    • Mamá curvy

      Es que en el fondo, las madres nos tienen mejor alimentadas. Pero luego pasamos a depender de nostras mismas ¡y se nos va todo al traste! Que si poco cocinar, que si comida rápida, que si saltarnos comidas ¡y venga a acumular kilos! La lactancia nos mantiene bastante a raya, pero sí, cuando empiezan a comer por ellos mismos, si seguimos con estos malos hábitos ¡la báscula de desboca!

  • La maternidad de Krika en Suiza

    No, no siempre he sido gorda, de hecho de adolescente estaba hecha un palo, de pequeña si estaba más redondita, que no gorda, pero a partir de los 11 años o así me quedé hecha un insecto palo. Claro que luego, todo volvió a cambiar, y es que me gusta comer más que a un tonto un lápiz! Y cuanto más insano más me gusta. Eso sí, puedo prometer y prometo que, aprovechando que a mis 34 semanas de preñamiento sólo llevo 3 kilos engordados (cosa que todavía no me explico), aprovecharé la coyuntura a ver si después del parto vuelvo a entrar en vereda. Ya te contaré!

    • Mamá curvy

      ¡Jajaja! Vas genial de peso. Oye, es que lo raro sería que engordáramos sin que nos gustara comer. ¡Eso sí que sería ya lo peor que podría pasarnos! Lo de la comida insana es una injusticia tremenda. ¿Por qué no nos puede gustar igual una pizza que una lechuga? ¿Es que nos diseñan mal de serie? ¿O que la industria alimenticia sabe muy bien cómo conquistarnos a costa de nuestra salud? ¡Ay, es un desvelo constante!

  • Marisa Sepulveda

    Yo fui prematura y apenas llegaba a los dos kilitos. De pequeña era delgada pero luego llego mi desarrollo y tambien me fui a vivir con mis abuelos en cuya casa todas las comidas se hacian con pan. Mi madre me puso a dieta a los 9 años por primera vez y madre mia que hambre pasaba en los recreos… Si pudiera cambiar algo de mi alimentacion me gustaria poder comer fruta como comida independiente, es que a mi la fruta sola (ej a media mañana) me sienta fatal y en vez de cerrarlo me abre aun mas el agujero del estomago. Yo creo que mas que lo que como influye mas el ejercicio que «no» hago pero despues de levantarme a las 5:30 de la mañana para iniciar mis tres jornadas laborales (trabajo, cria, casa) en que momento del dia puedo sacar un hueco para volver a coger el coche e ir a un gimnasio. Estoy deseando que nazca este segundo bebe porque siempre que el tiempo irlandes lo permita tendre tiempo para dar largos paseos, aunque sea solo por unos meses.

    • Mamá curvy

      La falta de tiempo es otro obstáculo enorme. A mí me cuesta mucho comer fruta y no otras porquerías entre horas, o como postre, o en el momento que sea. Cuando he estado apuntada al gimnasio, he sido la más disciplinada del lugar pese a que kilos perdía pocos, pero al menos los excesos con la comida no me pasaban factura. Sin embargo, desde que nació la niña, no me veo dejándola a cargo de nadie, corque sí, sólo para pegarme yo mis 2 horas de deporte. Y conmigo no puede venir, y si esperamos a que su padre se haga cargo de ella a las tantas ¡nos quedamos sin vida de pareja! Por eso, me he quedado limitada a lo de ir andando a todas partes, para no apolillarme en casa, pero no me dan las horas del día para nada más.

  • Sol

    No . no siempre he sido curvy mi cuerpo cambio con los años de adolescente era muy delgada luego de tener a mi hija engorde y si bien adelgaze mi cuerpo cambio muchísimo y ahora me cuesta mucho bajar de peso .

    • Mamá curvy

      Con la edad todo se hace más difícil. Y con los embarazos el cuerpo cambia ¡también para las delgadas! Hay zonas que requieren mucho trabajo y ejercicio para volver a tonificarlas y no siempre lo hacemos de forma correcta. Menos mal que mirando a los niños ¡se nos pasa el disgusto por la figura perdida!

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