San Valentín curvy. ¿Hacemos algo?

San Valentín curvy

A mí me gustan todas las fiestas del año, así sean meramente comerciales y sin ninguna trascendencia, pero puestos a ser felices ¿qué mejor manera de lograrlo que celebrando todo lo que se nos cruce por el camino? Y casi 3 años después de abrir este blog me doy cuenta de que el día de San Valentín curvy lo he pasado por alto en cada ocasión. ¡Despistes de madre! Seguro que si este blog hubiera aparecido en mi vida cuando aún era una mera gorda emparejada ¡otros derroteros hubiera tenido en esta fecha tan señalada! Pero las madres vivimos el día de los enamorados de una forma menos intensa. O al menos eso me pasa a mí. Siempre hace ilusión intercambiar regalos, hacer algo especial juntos y con los niños, porque nosotros no los dejamos ni para estos eventos supuestamente de pareja. El caso es tener ganas de ponerte la vida por montera y hacer de este día el más romántico del año, uno inolvidable o incluso tratar de superar a las películas de Hollywood en lo que a empalague amoroso se refiere. El San Valentín curvy está para vivirlo. Aunque yo tendría en cuenta algunas precauciones.

Los regalos. Los regalos ofensivos para una curvy siguen siendo los mismos que ya os dije en navidad ¡pero elevados a la máxima potencia! O sea, dejad de lado las cosas para hacer deporte, las indirectas para adelgazar y demás. Mejor os centráis en los gustos de vuestra curvy pareja y no toméis la iniciativa de agasajarla con algo que tenga que ver con su tamaño corporal. Las joyas, los bombones, los perfumes, las flores, sí son regalos muy comunes y sin ninguna originalidad, pero si la gente los elige tanto ¡será porque el porcentaje de acierto es alto! Tu San Valentín curvy puede ser un acontecimiento muy romántico como para cagarla con el regalo. Hagamos todos un pensamiento para no meter la pata.

La lencería. Si estáis dispuestas a desatar una curvy noche de pasión ¡seamos previsoras! Ya sabemos que la lencería sexy de tallas grandes existe, no tiene que ser cara pero no abunda por las esquinas! Así es que es mejor adelantarnos mucho a la fecha clave para salir de compras o enredarnos en las tiendas on line. Probarnos, mirar modelos, convencernos a nosotras mismas para convencer luego a nuestra pareja. Y no nos obsesionemos con el rojo. A mí personalmente me encanta este color, y lo tengo muy interiorizado como erótico al 100%, pero si vemos que las tallas se complican, oye, el negro puede ser igual de provocativo y en los momentos clave nadie se pone tan tiquismiquis con los colorines. Así es que relajaos durante la búsqueda y las compras.

Los restaurantes. Las gordas comemos ¡y los delgados también! Si pienso en nuestras celebraciones de San Valentín curvy, no sabría decir quién disfruta más saliendo a comer fuera de casa: el insecto palo o yo. Comer es un gustazo, y desde que tenemos niños, casi, casi el único plan al que podemos apuntarnos para poder tener una celebración en familia. Nosotros tenemos que buscar restaurantes family friendly porque aunque parezca mentira ¡son los más románticos dada nuestra situación! Los niños se entretienen por su cuenta en la zona infantil y nosotros tenemos la oportunidad de charlar como adultos normales sin gritos, carreras, ni argumentos entrecortados y atropellados. Así es que los restaurantes de moda, de lujo, de alta cocina, ya no nos pueden parecer tan románticos como cualquier pizzería con piscina de bolas o mesa para dibujar. La percepción de lo romántico puede cambiar mucho a lo largo de nuestras vidas.

Los viajes. Sí, una escapadita romanticona es un topicazo de plan pero ¿os negarías a ir por pareceros poco original? Yo ni loca. Además, igual os parece muy común lo de ir de viaje pero el destino puede ser súper romántico, original, impresionante, lujoso… Hay 1.000 maneras de hacer que un viaje sea especial. Y las curvy tenemos fama de perras vagas a las que nos cuesta movernos, pero para salir a ver mundo ¡yo me apunto la primera! Y reniego de la pereza de los tópicos que nos asignan porque, el cansancio en este aspecto, no va conmigo.

Lo que sí me ha dado la maternidad, a la hora de afrontar mi San Valentín curvy, es la facultad de no dejar nada para el último momento. Por mucha ilusión que queramos poner, hablemos de antemano acerca de si vamos a celebrarlo o no, si vamos a pensar en un regalo por separado o conjunto. No vaya a ser que llegado el día uno esté súper motivado y preparado y el otro se haya olvidado por completo.

¿Cómo se prevé vuestro día de los enamorados? ¿Sois fans de esta fiesta o pasáis mucho de ella?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

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