Ropa de talla grande ¡en modelos y maniquíes pequeñas!

ropa de talla grande en maniquíes pequeños

Hace unos años viajamos a Berlín unos días, con un regalo que nos hicieron en nuestra boda. Una de las cosas que más me llamó la atención de la ciudad (además de ser mucho más grande y con zonas muy cuquis que no me esperaba) fueron los escaparates de tiendas de moda. Estaban las grandes marcas de prêt a porter que todos conocemos, pero incluso en algunos de estos comercios había algo que me parecía diferente. Aquellos escaparates eran muy grandes, con ventanales gigantescos, pero no era lo desproporcionado del expositor lo que que me impactó sino el que los maniquíes eran más grandes. Y no a lo alto ¡a lo ancho! Sin llegar a ser maniquíes plus size, las muñecas de Berlín tenían más carnes (o cartón piedra, o plástico, o lo que quiera que sea el material con el que se hacen estas cosas). A ojo, podrían pasar por alemanas contundentes, de caderas, brazos y piernas rotundas. ¡Qué maravilla! Ojo, que aun siendo evidentemente más grandes, aquella ropa seguía siendo pequeña para mí, pero ya era una ayuda para imaginarme con ella puesta.

En España, me resulta curioso que ni siquiera en las tiendas que tienen ropa de talla grande, los maniquíes sean de mayor tamaño. Y lo mismo ocurre con las modelos de los catálogos. Podría entender que si una misma marca tiene una colección completa con tallas desde la 32 a la 52, las modelos elegidas sean las de talla pequeña, porque el mundo de la moda es como es, porque puede que les parezca que así aumentarán las ventas o que son más representativas de las mujeres “reales”. Pero es que incluso en tiendas con ropa básicamente de tallas grandes, las modelos suelen lucir pocas carnes, y los maniquíes también. No sé cuánto más caro será un monigote plus size, o si afeará el escaparate, pero ver a gente de tu corpulencia en fotos y tiendas creo que nos ayudaría mucho a tomar decisiones de compra.

A la maniquí todo le queda bien. Claro, y a la modelo de pasarela, divinamente. Pero tú, con tu curvy cuerpo, te fijas en un estampado, en un corte, en un diseño, que si logras verlo en tu talla y ajustártelo al cuerpo casi nunca cuadra con la fantástica idea que te habías hecho. Que esa pieza que se suponía que debía quedar maxi, a ti te queda mini, que esa falda que era de tablillas en tu cuerpo se ha convertido en una de tubo, o peor, en una prima hermana de un estor vertical de oficina. En fin, que ver ropa más grande en cuerpos reales o ficticios más grandes, sería muy de agradecer.

Saber si en esa tienda tienen tu talla. Hoy en día, ya hay tiendas que tienen el detalle de anunciar en su escaparate, junto al horario de apertura, o en una esquinita diminuta de sus cristales, cosas así como “Tallas de la 34 a la 50”. ¡Es todo un logro! No sé si os pasa a vosotras, pero yo hace años que no entro a tiendas de marcas desconocidas porque no tengo ninguna aspiración de encontrar nada que me sirva, y tampoco estoy por la labor de perder el tiempo entre preciosos diseños de la talla 40. Al menos con esta información, nos evitamos esas miradas asesinas de dependientas que te espetan eso de no tenemos tallas para ti. Otra cosa es que luego resulte que esa talla 50 te aprieta, o no es lo que pensabas, y ya no haya algo de mayor tamaño. Pero en un principio, que no nos inciten a entrar si ya saben que no tendremos posibilidades.

No sentirte fuera de lugar. Ya no es sólo por el esfuerzo que supone entrar para nada, el tiempo mal invertido o las dependientas desagradables, sino por el mal rato que se puede pasar cuando te armas de valor para improvisar e intentar descubrir un mundo novedoso en forma de nueva marca recién llegada a tu ciudad, y acabas sumergida en una marabunta de estanterías y percheros repletos de mini cositas que te llegan a marcar una L o XL que a tu hija de 4 años le vendría casi justita. Lo mismo me pasa con los catálogos de moda: paso páginas, y páginas y páginas en las que no me paro ni a mirar, porque ninguna foto me inspira para verme con esos modelos puestos.

¿Qué opináis de este asunto? ¿Estamos ya acostumbradas a maniquíes y modelos de tallas pequeñas y nos costaría ver el cambio? ¿Nos acabaría resultando humillante entrar en tiendas de ropa sólo para plus size?




Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

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