Retomar la lectura tras ser madre
Ocio

Retomar la lectura tras ser madre. 5 años después…

El tema de hoy no tiene que ver con el peso, pero sí con la maternidad, así es que no podía dejar de compartirlo con vosotras. Desde muy, muy pequeña me ha apasionado la lectura. Recuerdo que cuando ocasionalmente acompañaba a mi padre a hacer la compra mensual en un Carrefour antiguo (Pryca se llamaba entonces) me dejaba escoger cualquier cosa razonable que quisiera traerme a casa y siempre elegía un libro de bolsillo. Primero pequeños cuentos infantiles y después ediciones baratas de best seller internacionales como las novelas de Stephen King. Ahora miro hacia atrás y creo que no tenía criterio ninguno al elegir, y la mayor parte de las veces me traía libros que me sonaban pero que no eran adecuados para mi edad. Esto hizo que desde la adolescencia leyera “cosas raras” que estaban por encima de mis posibilidades, y seguro que más de un libro ni lo comprendí con hondura, pero jamás los dejaba inacabados. El caso es que yo visualizaba mi futuro como una adulta en una casa con biblioteca propia y cuando la maternidad llamó a mi puerta ¡horror! La lectura fue el hobby que se vio más perjudicado. ¿Cómo puede ser?

Sin tiempo para nada más que para criar

Esta afirmación me parecía desproporcionada antes de ser madre, pero sí, yo he sido de esas mujeres que han perdido por completo su identidad, que lo han relegado casi todo a causa de la maternidad. Como fue una decisión voluntaria y meditada, no me pesa haberlo hecho, pero durante 5 largos años echaba muchísimo de menos retomar la lectura tras ser madre. Sí iba leyendo algún libro sobre crianza, sobre alimentación para bebés,alguna novela suelta en todo el año… Pero ni por casualidad se parecía eso a lo que había sido mi rutina hasta entonces. Yo, que iba con el libro a todas partes: media horita de tren, ir al cuarto de baño, acostarme y no dormirme, desvelarme de madrugada y leer, esperas en el médico, en el banco, en la playa… Todas las situaciones posibles me parecían adecuadas para leer, pero cuando nació mi primera hija ella solía estar presente en estas ocasione (incluyendo el cuarto de baño, sí), y me tocaba entretenerla, no hacerme la madre distraía y embelesada con un libro.

Leía mucho pero ¡ay, las pantallitas!

Debo reconocer que fue durante el primer embarazo cuando mi primer smartphone calló en mis manos y eso fue demoledor para mis ratos perdidos dedicados a la lectura. Resultó que no era solo mi bebé recién estrenada la que me robaba los minutos del día, sino que tener esa pantalla en la mano, y la llegada posterior de mi primera tablet, me hacían ir con estos cacharros de un lado a otro. Si estaba mirando y charlando con el ciberespacio en Twitter, luego en Instagram, buscando información o comprando on line ¡claro que no tenía tiempo para leer! Twitter fue mi principal agujero negro de tiempo durante mis 3 primeros años de maternidad (que se dice pronto), así es que cuando lo asumí, traté de controlar su uso y ponerle remedio, pero ni aún así conseguí retomar la lectura tras ser madre al mismo nivel que había tenido antes. Nada, seguía estancada en el tema literario y para terminar de hundirme…

Llegó Netflix a España ¡qué perdición!

Pensad que incluso trabajé durante 5 años en proyectos de investigación relacionados con la ficción televisiva antes de ser madre, por lo que sí, las series me han gustado desde siempre. Además, como mi hija se dormía tarde, era imposible tener concentración para leer un libro si estábamos corriendo tras ella casi hasta medianoche, pero las series podía ponerlas como ruido de fondo e ir enterándome del argumento aunque, no me deleitara con las expresiones faciales de los protagonistas ni con la fotografía de la cinta. Además, tenía la ventaja de que era una actividad compartida con el insecto palo, porque podíamos ver algo juntos, comentarlo, tener tema de conversación, mientras que si nos enfrascábamos cada uno en un libro, ni comunicación tendría este matrimonio. Total, que no conseguía salir del agujero, cuando tuve al segundo churumbel para terminar de rematar la faena.

El día que llegó a mi vida el Kindle con pantalla retroiluminada

¡Qué bendición! Porque mi hijo pequeño no tolera ni una lucecita a la hora de dormir, y como con 3 años sigue durmiéndose a la teta y colechando ¡aquello sí que ha sido una tortura! Estar encerrada cada noche a oscuras, como si estuviera secuestrada y sin posibilidad de entretenerme ni viendo la tele, ni mirando el móvil. Entonces me regalaron un Kindle paperwhite para sustituir a mi primer Kindle y literalmente ¡se hizo la luz! Pero con baja potencia. Aun a riesgo de que me aumentase mi avanzada miopía, pude interponer el cacharro entre el niño y yo, con la pantalla tenuemente iluminada, y así comencé a retomar la lectura tras ser madre y a reiniciarme como lectora voraz. ¡Al fin!

Retomar la lectura tras ser madre. ¡Lo conseguí 5 años después!

Junto al e-reader con luz, el diagnóstico de TEA del niño fue lo que me empujó de golpe a leer todo lo que cayera en mis manos sobre autismo, Asperger y demás trastornos del neurodesarrollo, a fin de poder comprender cuáles eran sus peculiaridades, cómo poder ayudarle, etc. Pero a la vez, llegaron a mi vida las novelas policiacas, retomando la saga de crímenes de Fjällbacka de Camilla Läckberg y descubriendo maravillada la trilogía del Baztán de Dolores Redondo. ¡Fascinada me quedé! Después, una amiga me recomendó otra saga la de los Longevos, y así entró con fuerza en mi vida Eva García Saénz de Urturi, lo que me llevó a devorar también la Trilogía de la ciudad blanca y alucinar con otra novela suelta Pasaje a Tahití y volver a la biblioteca del pueblo. Porque a este ritmo no iba a ganar para libros. Sin salir del género, me acerqué a Juan Gómez Jurado y su Reina Roja. Sí, policíaca también pero con unos toques de sarcasmo que, se parecen tanto a mí, pienso seguir leyendo otras obras de este hombre. Y así, el año 2019 se saldó con la lectura de 40 libros, algunos de ellos con hasta 800 páginas.

¡Ay! Estoy súper emocionada con mi tremendo avance: de 0 a 40 con 2 niños y poco tiempo de madre. Pero al fin puedo volver a vivir mi pasión por la lectura. ¿También habéis pasado por este bache lector en alguna etapa de vuestra vida? ¿Cómo lograsteis recuperaros?

4 Comments

  • Delia

    Pues después de dos años y medio he conseguido leer por la noche…. Y algunas tardes me llevo al niño de paseo ya si hace siesta y yo aprovecho un buen café o te en cafetería y libro en mano y que felicidad de volver a leer ahora falta que pueda volver a hacer punto de cruz….

  • Erika

    Ay que identificada me siento!
    El niño no ayuda una mijita, que a las noches me boicotea, pero el móvil tampoco ayuda nada y el Netflix ha sido el acabose. Que tengo que ir a trabajar en bus? Pues me descargo un capítulo y lo veo, y así no tengo que cargar con el libro.
    Porque he de admitir que yo todavía no sé ni lo que es el Kindle ni los libros electrónicos.
    Saludos

  • Jessica

    Los e-readers fueron mi salvación, horas de teta horas de lectura. Además como siempre dormían encima de mí tenía mucho tiempo de lectura. He tenido temporadas más o menos lectoras y más o menos de series, depende del cansancio acumulado

  • Maria

    Me veo tan reflejada! Tengo dos hijos y en cada embarazo me mareaba al leer, me mareaba… Incluso me puse gafas sin ser la solución. Falta de concentración… Con lo que yo leía!! El año pasado volví a la carga después de 6 años y lo logré! Este año espero conseguir un buen número de lecturas y voy a la biblioteca sin falta con los niños. Cada uno escoge sus lecturas y nos ponemos a la vez a por ello. Me gustaron tus recomendaciones. Te gustarán también los libros de Assa Larsson. !

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