Regalos ofensivos para una gorda. ¿Los has hecho alguna vez?

Regalos ofensivos para una gorda

Desde hace unos años soy muy aficionada a las listas de regalos. No porque sea una persona muy delicada a la hora de ser regalada, ya que casi todo me suele venir bien, sino porque el entorno siempre andaba falto de ideas. Y oye, me encantan las sorpresas, pero si la gente no está por la labor de quebrarse la cabeza y me pide orientación, siempre he estado encantada de darla. Así, comencé mi primera lista de regalos de cumpleaños hace unos 15 años, y en ella voy incorporando los nuevos antojos que tengo y eliminando las cosas que ya están en mi poder. Si son artículos de los que se acaban (cremas, masajes, etc.) siempre los tengo presentes en la lista, porque nunca se tienen demasiados. Al final, tengo sorpresas a medias, porque nunca sé qué cosas de la lista o qué personas me las van a comprar. Como criatura curvy, creo que hay una serie de regalos ofensivos para una gorda que a muchas mujeres les pueden molestar. No todas tenemos la misma sensibilidad (yo tengo muy poca, la verdad) y muchas de estas ideas que os detallo a continuación suelen estar en mi lista de regalos pero ¡ay como se os ocura entregárselos a otra mujer entrada en carnes y menos predispuesta a aceptarlos! Del regalo genial al muy ofensivo hay muy pocos pasos.

Ropa de deporte. He pedido sudaderas, pantalones, bañadores, gorros de piscina, zapatillas especiales para aquagym, calcetines, toallas de estas de microfibra que se secan en un suspiro en las duchas del gimnasio ¡de todo! Y no sólo me parecían regalos súper útiles, sino que además los esperaba ansiosa para no tener que hacer yo el desembolso y estrenar novedades deportivas. Pero todos estos artículos pueden convertirse en regalos ofensivos para una gorda si la susodicha no es fan del deporte. Si sabes que no es propensa al movimiento, mejor ahórrate el disgusto para ambos. Ya no sólo porque se vayan a convertir en trastos inútiles a los que nunca les dará uso, sino también porque igual ella no se ve mal a sí misma, está contenta con su cuerpo, con su peso y no cree que haya lugar a matarse haciendo deporte. O lo peor ¡no está a gusto y no haces más que recordarle que debería moverse más! Si la persona no es especialmente activa y lo sabes con certeza, mejor piensa en otro detalle.

Libros de dietas o de cocina sana. Esto puede ser un terreno repletito de fango en el que meterte y no poder salir con dignidad. El tema de las dietas está lleno de engaños, autoengaños y autores que engañan. Lo ideal sería comer con normalidad y en cualquier caso que un nutricionista o un médico endocrino valorara nuestro estado, nuestras necesidades y carencias. Igual te dejas llevar por el best seller de moda entre las estrellas de Hollywood, y si encima quien lo lee tiene luego un efecto rebote se acordará de ti y de toda tu estirpe de por vida. Y lo de la cocina sana ¡es que no todas las gordas comen mal! Se puede comer sanísimo y no bajar de peso por 1.000 razones. Es más, si quisiera hacer dieta o mejorar sus hábitos alimenticios de cualquier manera ¿no crees que ya se habría puesto manos a la obra? Mejor no trates de venir a salvarla con libros sobre esta temática.

Cremas anticelulíticas. Soy mega fan de la cosmética, pero mi grado de celulitis es tal que o me asan en una barbacoa para que se me derrita toda, o no creo que haya crema en el mercado que vaya a mejorar el aspecto de mi piel. De todas formas, si recibiera como regalo una crema anticelulítica, reafirmante y súper maravillosa, no renegaría de ella, porque la usaría como cualquier otro tratamiento más, aspirando a que hidrate y sin más pretensiones. Pero claro, yo soy muy consciente de la celulitis en cantidad que tengo. Otras pueden no serlo tanto, e incluso mujeres delgadas que tienen pequeños problemas de grasa acumulada en ciertas zonas, pueden querer echarte la crema directamente en las córneas para que no vuelvas a ofenderlas más. Mejor optar por tratamientos de belleza hidratantes, exfoliantes y poco comprometidos.

Bonos para clases deportivas. Este puede ser un súper regalo mega ofensivo para una gorda, como el de la ropa deportiva ¡pero peor! Porque no sólo estás insinuando que debería empezar a moverse, sino que prácticamente quieres empujarla a ello sin que tenga derecho a decidir. A mí no me desagrada la idea, porque cuando era una no madre con tiempo, me gustaba probar un día pilates, otro spinning, GAC, y yo no sé cuántas variedades para saber si era capaz de darlo todo sin morir asfixiada en el intento. Pero al igual que con los modelitos deportivos, si la persona no tiene estas inquietudes, no tientes a la suerte.

Ropa anchita. La humanidad debe empezar a comprender que una curvy se viste como quiere, con el estilo que más le guste, con el que crea que más le favorezca y mejor se sienta. Personalmente, pese a tener una talla grande, no me siento especialmente cómoda con la ropa ancha. Me da igual que disimule mejor las mollas, porque me veo fatal, en plan mesa camilla. Prefiero ropa apretada que se me meta entre cada pliegue de cada michelín corporal, antes que ir con un saco a la calle. Así es que olvidad la talla de la susodicha si pensáis en elegir un regalo de moda para ella. Se supone que la conocéis, que sabéis más o menos el estilo que tiene, así es que si le gusta salir embutida en mallas y con crop top ¡no le regaléis un maxi jersey hasta la rodilla! Del mismo modo que todas las chicas delgadas no visten exactamente igual ¡las gordas tampoco!

¿Habéis recibido alguna vez regalos que os han ofendido profundamente? ¿Habéis metido la pata al hacer alguno de este estilo?




Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

Un comentario:

  1. Me ha llamado la atención la entrada… Y la verdad es que ropa creo que en general, es algo personal como para comprar… Sólo le compro cosas a mi madre XD Y lo de las cremas… La verdad es que sí lo hice una vez, en el embarazo de una amiga… Pero porque siempre se quejaba que en el anterior embarazo le quedó la barriga muy flácida y muchas estrías u.u’

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