Regalos para el Día de la madre que gusten a una madre de verdad

regalos para el día de la madre que gusten a las madres de verdad

A la hora de regalar en cualquier ocasión, hay cantidad de personas que al pensar en el presente no se centran en sorprender a la otra persona, sino en lo que a ellos mismos les gusta o lo que les hace más ilusión regalar. ¡Ay, cómo están las cabezas! Y no es poca la gente que piensa así. Si no conocéis a nadie en vuestro entorno ¡qué suertaza! Sobre todo porque cuando hay que pensar en regalos de grupo no hay forma de convencerles para cambiar de ideas. Personalmente, no me puedo quejar de la familia que tengo, porque quienes me compran cosas suelen acertar mucho, o directamente consultar mis listas de regalos ¡que las tengo a pares! Es por esto que me he parado a pensar en regalos para el Día de la madre que gusten a una madre de verdad. Sí, porque a mí me gustan los bombones, los perfumes, no me gustan los electrodomésticos, me gustan los libros pero no tengo tiempo para leer… Así es que de un tiempo a esta parte, los regalos para el Día de la madre más tradicionales, aquellos con los que nos acosan desde la publicidad, me cuadran más bien poco o nada. Y por este motivo he venido a dejar claras mis predilecciones en esta etapa actual de mi vida.

Un teléfono móvil o cualquier cachivache de primera necesidad de madre moderna. Este fue mi primer impulso, porque desde hace años es que ni cámara de fotos tenemos en casa. Todo lo arreglamos con mi móvil ¡hasta que el aparato se echó a perder! Sí, sé que regalar tecnología suele ser caro, pero yo me conformo sólo con un aparato normalito, para mis 4 apps y que no tenga que meter en la nevera de vez en cuando para que funcione. Ni tener que esperar 10 minutos a que me cargue la conversación de WhatsApp. Estaba decidida a echarle morro al asunto y pedir un teléfono nuevo, pero al final tuve que adelantar la compra por las amenazas constantes del anterior. Oye, y bien feliz que estoy con mi móvil Xiaomi Mi A1 chino y barato. En cualquier caso, parece que cuando pensamos en el Día del padre, toda la tecnología pasa por nuestra mente como posible regalo molón. Y cuando pensamos en el Día de la madre ¡nos olvidamos de lo modernas que somos también nosotras! Así es que ya sea un teléfono o cualquier aparato moderno, a mí me conquistan con eso.

Maquillaje para una curvy principiante. ¡Mi nueva fiebre! Ya ahondaré próximamente en este descubrimiento. Bueno, no es una revelación el hecho de que ya vamos teniendo una edad, que siempre he sido una curvy que no ha usado maquillaje y que de pronto he pensado que igual podría ir aficionándome a este asunto, porque con las modernidades que hay y los resultados tan espectaculares que dejan ¡yo también quiero mis retoques de chapa y pintura para estar mona! Igual no a diario, pero sí en días concretos. Y ya cuando me envejezca me acicalaré más, lo prometo. El caso es que en casa no tengo absolutamente nada de material de pinturas, brochas, productos extravagantes, ni caros, ni baratos… Vamos, que este, que sí es uno de los regalos más típicos y manidos para el Día de la madre , y que nunca me había parecido apropiado ¡ahora lo quiero con todas mis ganas! Pero estoy tan perdida en el tema que igual necesitaría primero un…

Curso de maquillaje. ¡Claro! Porque ¿cómo se eligen los productos básicos que voy a necesitar? ¿Qué compro? ¿Marcas caras? ¿Baratas? ¿Brochas, esponjas, aplicadores variados? ¿Eso de la base, la pre base, el corrector… es todo obligatorio? ¿Cuál es mi color? Es que más allá del gloss, la BB Cream y el lápiz de ojos yo no conozco nada. He tratado de ver algunos tutoriales en YouTube, supuestamente básicos y para principiantes ¡y me han parecido difíciles! Tengo la sensación de que ya dan por sabidas cuestiones fundamentales acerca de las que yo no tengo ni idea y me siento completamente perdida. También hay perfumerías y tiendas en las que las marcas organizan cursillos de automaquillaje, así es que si no me regalan algo más profesional, siempre puedo esperar a una de estas oportunidades gratuitas. Y si me dejan mona ¡prometo comprar todo lo que sea menester para replicar la obra de arte en casa!

Sacadme de casa. ¡A donde sea! Da igual con niños, en familia, o que me manden sola, cosa que no va a pasar durante muchas horas seguidas por mi mochuelo pequeño y la lactancia. Pero cambiar de aires, ver mundo, viajar, o ir a alguna actividad cultural, o al cine, de fin de semana, o al menos a comer a un restaurante cerca de casa pero en otro ambiente ¡lo valoro muchísimos! Ya veis, cosas que antes de ser madre hacía varias veces a la semana, ahora me parecen momentos de lujo a los que solo puedo aspirar en contadísimas ocasiones.

Tiempo para mí. Y no por ser el último de la lista es el menos importante, pero sí el más difícil de conseguir. Mis inicios de este año en el gimnasio con la clase de zumba se debieron precisamente a la necesidad de tener un espacio propio, una afición que me alejara del trabajo, de la casa y hasta de todo mi mundo conocido (hijos incluidos, aunque quede feísimo decirlo). Ni 4 horas a la semana logro reunir para ir, pero ha supuesto un cambio muy importante, y una mejoría tremenda más en el terreno mental que en el físico. Inquietudes tengo muchas, y por suerte cada día más. Ahora comprendo que estoy en una fase de crianza de hijos pequeños que es muy absorbente, y que no es fácil disponer de tiempo libre fuera de mi faceta como madre. Pero justo por esta situación que vivo día a día me doy cuenta del regalo tan bueno que sería y de lo poco valorado que en realidad está.

¿Vosotras habéis hecho vuestra lista? ¿Os conformáis con la intención? ¿Con los regalos tradicionales? ¿O aspiráis a sorpresas diferentes?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

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