El peso máximo que soportan los muebles de casa. ¿Lo sabías?

El peso máximo que soportan los muebles de casa. ¿Lo sabías?

Llevo unos años en los que he pasado de no albergar ninguna duda acerca de que no voy a romper cualquier silla, sillón, sofá, taburete o cama en la que me siente, a ir preguntando si todos estos muebles aguantarán mi peso. Desde que nacieron los niños empecé a ver que los padres se sentaban en mini sillitas infantiles, en esas camas tan rebonitas que se diseñan ahora para cuando dejan la cuna, y empecé a preocuparme seriamente acerca de que este tipo de mobiliario no estuviera adaptado a mi condición. No es un drama: no soy una niña y con no aposentarme en muebles para niños, fin del problema. Pero al realizar cambios en la decoración del piso, averigüé datos acerca del peso máximo que soportan los muebles de casa y ¡oh sorpresa! Sí que hay que tener cuidado en este aspecto si eres una curvy contundente y te vas a poner a hacer reformas.

Sillas de comedor. Fue mi primer golpe contra la realidad. Andábamos buscando nuevas sillas, con tapizado lavable, después de que la niña decorara con rotulador lila las nuestras de piel sintética blanca y no, ninguno de los trucos que nos aconsejaron consiguió que la tinta saliera de ellas. Eso y unos años de mucho trote sobre sillas low cost, nos animaron a ir de compras. A Ikea, claro, que es lo más barato y moderno que conocemos. Total, que elegimos teniendo en cuenta el diseño, el precio, lo fáciles que serían de limpiar y lo sufrido de la tela, cuando al mirar las especificaciones del producto hallamos que el límite de peso que soportaba ese modelo eran 110 kilos. ¿En serio? Me pareció poquísimo. No sólo de cara al mercado de gordos en particular, sino al de gente de peso saludable pero grandota, o gente con niños que se te sientan en el regazo y que ya añaden 20 kilos extra, o más, al peso sobre la silla. No me desanimé, y ese fue el modelo que nos trajimos a casa. A día de hoy ninguna se ha roto, ni se le han arqueado las patas, ni hemos vivido caídas con las sillas, pero me abrió los ojos ante posibles compras de sillas de escritorio, taburetes, puffs (estos últimos suelen ser muy delicaditos para el sobrepeso). En fin, que hay que ajustar también las cuentas de los kilos antes de comprar.

Sofás. La siguiente compra ¡y a lo grande! Nuestro anterior sofá era el más barato de la tienda, el de peor calidad y el más rígido. El más incómodo y el menos duradero del mundo, pero con poco presupuesto aspirábamos a que al ser tan duro aguantara dignamente el trote diario, al menos sin hundirse. ¡Error! La espuma de un sofá ya puede ser como una piedra, que como la calidad no sea buena vas a acabar sentándote casi en los interiores del mismo. Y lo peor es que si tenéis por costumbre asignar un espacio del sofá a cada miembro de la familia, el gordo acabará deformando el suyo a mucha mayor velocidad que el resto. Es así de triste, pero por poco que te sientes verás que te va a pasar. De todas formas, suelen ser más resistentes que las sillas, y hasta los 170 kilos se puede vivir un poco tranquilo en este aspecto. Eso sí, valorad también otras características, porque por ejemplo, hay algunos que tienen una chaise longe monísima a primera vista, aunque con una inclinación que te invita a sentarte pero jamás a levantarte. Yo me encuentro más de una vez como ballena varada en la del mío. Si los asientos son extraíbles para ahorrar espacio cuando no estamos sentados o tumbados ¡ojo al levantaros y hacer peso sobre la parte frontal! Más de una vez he visto mi mueble izarse tras de mí con la intención de sepultarnos a todos.

Estructuras de camas, canapés y colchones. Pasar de los 75 kilos es una limitación para muchos de los muebles de descanso. Un colchón no lo vamos a romper, pero sí a deformar de mala manera, haciéndolo inservible en poco tiempo y están a un precio que es como para repensarse su renovación con demasiada frecuencia. Las estructuras, somieres y canapés de camas de matrimonio suelen calcular ciertos kilos para albergar a 2 personas, de ahí que el límite de 150 kilos pueda verse como bastante holgado para muchos de nuestros casos, pero claro es que ahí también deben entrar las pocas o muchas carnes de tu pareja, y es entonces cuando se complican los cálculos. Igual piensan que como los gordos no tenemos derecho a elegir pareja, con una cama grande para nosotros solitos vamos sobrados, pero ¡oh, cuando una curvy encuentra el amor! Pues eso, que el siguiente paso será encontrar una cama decente a conjunto. Y ni os cuento ya si además de pareja tenéis hijos con los que colechar. ¡Venga kilos de más!

¿Habéis dejado de comprar algún mueble por cuestiones de peso? ¿Os da miedo que haya estructuras cotidianas que no soporten vuestro cuerpo?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

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