Nocilla para gordas. ¿Me puedo dar un hartón a diario?

nocilla para gordas

¡Oyoyoy! Llevaba oyendo hablar de la nocilla para gordas, o nocilla vegana, o crema de cacao y avellanas sin azúcar, mucho tiempo. Años quizás. La verdad es que no le había prestado atención, hasta que la semana pasada, Diana, de Marujismo, compartió en su blog su receta casera y no sé qué me pasó por la mente, pero como curvy dispuesta a alejar los azúcares añadidos de mi vida, pero muy deseosa de dulce aún a pesar de los meses de buenas intenciones que llevamos en casa, caí convencida por el experimento. A pesar de lo mala cocinera que soy, me fui con el niño al supermercado para conseguir algunos ingredientes que no tenía en casa y luego improvisé otros sobre la marcha. No os voy a hablar de la receta de crema de cacao y avellanas sin azúcar, porque la hice tal y como decía Diana (o casi) y la tenéis en su blog mucho mejor explicada en cuanto a ingredientes, texturas y trucos. Lo que me interesa del descubrimiento de la nocilla para gordas es que hay una cantidad de alimentos que incluso siendo más sanos que sus variantes industriales, tampoco son para consumir a diario. Y este es un ejemplo, igual que los bizcochos caseros, la repostería y postres en general, sobre todo si nos limitamos a eliminar el azúcar y las grasas dañinas para sustituirlos por edulcorantes artificiales (no es el caso de esta receta casera, que endulza con dátiles) o aceite de oliva, que es muy sano y con muchas propiedades pero en su justa medida.

Empecemos por las calorías de la nocilla para gordas. Sí, porque con la receta casera, mega rica, con su toque dulce y que te quita de la cabeza cualquier deseo de bollería insana, de las caloría son nos vamos a librar. A mí me salen unas 375 por cada 100 gramos. Menos que las industriales, en cualquier caso. Las avellanas son sanas, el aceite de oliva también, se endulza con dátiles, lleva cacao puro… Nada de cosas malignas, pero todo junto y revuelto es un placer que no puede convertirse en cotidiano. Sobre todo porque sabe tan bien que empiezas a probar un poco y no puedes parar. Seguro que si a tu médico le dices que te comes 3 manzanas al día no pone el grito en el cielo, pero si las cambias, o les añades la nocilla para gordas ya no le parece igual de bien. A mí me ha costado mucho entender que estos alimentos deben ser para momentos puntuales. Para ese piquito superior de la pirámide que dice que su consumo tiene que ser muy ocasional.

¿Es más sana que la del supermercado? ¡Sin duda! La haces tú en casa, con tus ingredientes naturales, sin añadirle cosas raras, grasas dañinas, sin endulzarlas a más no poder… A mí casi me dio un parraque el día que descubrí que la composición de la Nocilla normal o de la Nutella ¡era todo azúcar! Estas fotos de sinazucar.org hacen mucho daño a la industria y un bien enorme a la sociedad, porque me imagino que no soy la única que compraba estos productos a precio de oro cuando eran azúcar normal y poco más. Pero tan ricos… El cacao, las avellanas y la leche que promocionaban hace años en su musiquilla del anuncio de la tele eran una miseria residual. Con esta receta de nocilla para gordas sí ves la cantidad de avellanas, de dátiles, de cacao puro o de aceite que vas a ingerir. A mí la textura me ha quedado poco suave, porque mi batidora no es una maravilla y además usé chocolate en trozos, no en polvo, pero aún así es una delicia sin nada de nada de azúcar. Y sabe dulce ¡un milagro! Así es que es todo un descubrimiento para las meriendas especiales, o para postres. Además, como hay que elaborarla en casa y no es tan sencillo como ir al supermercado, coger el bote y zampar, creo que esto ayudará a que la consumamos aún con mayor moderación.

¿Está rica? Ay, no sé por qué dejo esta apreciación para el final, si llevo todo el rato diciendo lo buenísima que está. Es curioso porque el sabor es muy diferente al de la Nocilla o Nutella industriales (como para no serlo, si las otras son casi, casi azúcar con color de cacao) así es que la notaréis menos dulce, pero con un sabor nuevo y riquísimo. El sabor no me ha chocado, no me ha parecido raro en ningún momento, sabe muy bien a cacao, aunque igual yo le quitaría hasta el aceite de oliva, porque creo que con la textura que me quedó no lo hubiera necesitado. El dulzor de los dátiles no empalaga, se puede untar a la perfección y ¡la prueba de fuego! A la niña también le ha encantado. Desde mi punto de vista de curvy adulta pensé que igual ella la rechazaría, ya que me ha quedado de un color mucho más claro que el de la nocilla normal y la textura es granulosa. Pero no, ella también hizo palmas al descubrirla, así es que me puedo dar por satisfecha con mi nueva incursión entre fogones ¡sin fuego! Eso es lo mejor, todos los ingredientes se añaden sin más, en crudo, no hay cocción de ninguna manera, ni mucho menos conservantes, colorantes y todas esas cositas que se ponen en la industria.

¿Habéis probado a hacer variantes caseras de productos muy comerciales que echéis de menos por insanos? ¿Qué tal la experiencia?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

Deja un comentario