hacer ejercicio en casa
Vida sana

El mito de hacer ejercicio en casa. ¿Lo has conseguido?

Al ir bajando de peso, perdiendo volumen y mejorando mi alimentación es cierto eso que dicen de que entras en una espiral en la que que empiezas por cuidarte un poquito y vas aumentando la parcela del autocuidado. Tras mi fracaso como gorda y runner, seguía sin poder ir al gimnasio por cuestiones horarias, y por más que lo intento me sigue costando muchísimo arañar minutos para hacer una actividad en la que no estén los niños. Porque cuando no están necesito aprovechar esas horas para trabajar y una vez que llegan no puedo dejarlos solos, y cuando su padre se hace cargo de ellos es ya noche cerrada y no estoy por la labor de salir de casa. Tampoco puedo madrugar, porque si me salgo de la cama el niño me imita, lo que implicaría despertar a toda la casa por mi culpa. En fin, que volvió a mi mente el mito de hacer ejercicio en casa. Y lo llamo mito porque no dudo de que haya gente que lo consiga: que tenga un gimnasio propio, que cuente con un entrenador personal que lo visite a domicilio y lo motive. Pero bien pensado ¿por qué no probarlo? Si internet está llenito de gimnasios virtuales de todo tipo. Y así ha sido mi corta experiencia con los ejercicios caseros.

Rutina para tonificar sin salir de casa

¡15 minutos con Patry Jordán! Mira, esta muchacha tiene un canal de YouTube divino, y en pocos minutos te plantea sesiones para cualquier cosa que necesites: pecho, espalda, brazos, piernas, glúteos, abdomen… ¡Tiene soluciones para todo! Al ir perdiendo peso, los brazos y las piernas me los veo bastante decentes, pero mi panzón ¡ay! Ese nunca ha sido vistoso y puede que nunca lo sea, pero oye, si lograba unos minutitos al menos 3 veces a la semana para hacer ejercicio en casa y lograba ver resultados ¡sería otro súper éxito! Porque ¿quién no dispone de 15 minutos para ejercitarse? Nadie, por muy ocupado que esté. Total, que me lancé con el videotutorial y la fiebre me duró una semana y media. 4 sesiones exactamente. 

¿Quién controla lo que haces y cómo lo haces?

Uy, el miedo a las lesiones. Y eso que yo soy muy prudente, pero claro, formación en cuestiones físicas no tengo. Hablando con mi amiga Cris Hurtado, que se dedica a esto del culto al cuerpo y es una experta en trabajar el tipín y hacernos sudar, ella confirmó mis sospechas: está genial poder ejercitarse en casa pero ¿cómo sabemos que nuestra postura es la correcta? ¿Que no estamos cometiendo algún fallo con el que nos podamos hacer daño de verdad? ¿Que elegimos los ejercicios que más nos convienen y que nos van a dar los mejores resultados para lo que necesitamos? Pues no podemos saberlo, con lo cual, el ahorro de tiempo y de dinero puede derivar en un trastorno grave como nos lesionemos. Así es que si vamos a intentar hacer ejercicios en casa, mejor me quedo con los bailes de la Wii, porque será más difícil que pueda quebrarme con ellos.

La motivación sube ¡y baja muy deprisa!

Soy una persona bastante constante en los propósitos que me hago en muchas cuestiones de mi vida, pero está claro que para hacer ejercicio en casa no tengo esa capacidad. Cuando iba a hacer aquagym o zumba, me daba la impresión de que la rutina era más firme. O iba a la hora en que se hacían las clases o me quedaría sin entrenamiento. Sin embargo, cuando empecé con mis propósitos como gorda y runner en busca de optimizar mejor el tiempo invertido en deporte, o cuando me he animado a hacer algún programa de entrenamiento en casa, he notado que me ha faltado el empuje del grupo. El saber que hay un monitor que todo lo controla, casi un compromiso ineludible, etc. Porque al final, con los niños, el trabajo y las cosas de la casa, lo que siempre puede esperar para otro momento son mis cosas personales, y claro, si logro desembarazarme de todo a las 11 de la noche, te aseguro que a esa hora no voy a estar con el ánimo en todo lo alto para afrontar una sesión de entrenamiento y hacer ejercicio en casa.

En fin, que una cosa es el propósito, lo sencillo que parece en un primer momento y los escasos 15 minutos de tiempo que hay que dedicar, y otra muy diferente que logremos hacer el hábito en un abrir y cerrar de ojos. Lo cual me parece increíble porque ¿qué son 15 minutos dentro de las 24 horas completas del día? ¿Vosotras habéis pasado también por esta fase? ¿Habéis intentado darlo todo con ejercicios sencillos dentro de casa y no habéis logrado mantener la racha mucho tiempo? ¿O por el contrario ha sido la mejor solución que habéis descubierto para estar más en forma?

3 Comments

  • Una mama mas

    A mi el año pasado me sirvio mucho el no irme a dormir sin hacer mis 10 mil pasos! Y en casa solia hacer unos videos de una mujer que caminaba en casa. Estaba muy bien. Ahora se me hace mas dificil seguir, con tres niños en casa debo priorizar y el culto a mi cuerpo ha caido am ultimo lugar. Decidi maquillarme en 5 minutos todos los dias. Aunque 15 minutos los deberia poder sacar…

  • Olivia

    Buenos dias! A mi me Cuesta la vida hacer los ejercicios de Kegel que «necesito» para recuperar mi maltrecho suelo pelvico. Y la verdad es que me estresa/preocupa porque no es por estètica es por salud.

  • Beatriz

    A mí me resulta imposible conciliar el trabajo, la casa, la niña y el culto al cuerpo trabajado por mi cuenta. Me desmotivo muy pronto, reconozco que necesito sentir «la obligación» del monitor, la cuota del gym, el ánimo que da rodearte de gente en tu misma situación. Mi objetivo está ahora en ir a natación los mismos 2 días que llevo a mi niña a sus clases de natación ahora que ha pasado al grupo de iniciación y ya no necesitan de mi presencia para esa actividad. Son 45 minutos, dos días a la semana y, además, voy andando ida y vuelta todos los días a casa, con calzado cómodo y a marcha rápida. Hasta aquí llego, amiga!!!! Jajajajja! Suficiente? Posiblemente no, pero yo me siento bien, me muevo y no me agobio pensando que no hago nada. Estoy convencida de que cuando mi pequeña sea un poquito más grande yo podré retomar el gimnasio con más asiduidad, pero por el momento es a lo que llego. Un abrazo, Lucía, como siempre un artículo que comparto hasta la última coma!

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