Una curvy y la lencería erótica para una noche de pasión

lencería erótica curvy

Hace unos días, una compañera blogger dedicada a temas no curvy, Mamá en Bulgaria, me pasó este enlace de We Lover Size acerca de lencería de tallas grandes que puede gustar más o menos, pero que iguala la vertiente erótica de una curvy a la de mujeres de cualquier otra talla. Este era un tema que tenía en el tintero, porque como en tantos otros aspectos en la vida de una plus size, ser imaginativa y provocadora a veces no depende de ti, sino de que ningún fabricante con precios a tu alcance haya tenido en cuenta que una gorda puede sentir ese deseo de deslumbrar en la alcoba al más pintado. A veces da la sensación de que por tener kilos de más, lo mejor es que ocultes tu falta de glamour en la ropa interior, te dediques a estas cuestiones a oscuras, sin luz ni taquígrafos, y dejes de fantasear con ser una sex symbol enfundada en estos mini modelitos, que dejan muy poco a la imaginación, pero que sirven para estimular otros sentidos. Como cualquier curvy, yo he vivido en mis carnes lo que es el querer hacer una gracia con una de estas prendas, supuestamente de talla XL o incluso XXL y quedarme embutida cual morcillita de Burgos, provocando cualquier cosa menos deseo, y dejándome la autoestima peor de lo que la tenía con mis interioridades de andar por casa. Estos son algunos de los descalabros que he vivido por ser curvy e intentar improvisar en una noche de pasión.

El tanga invisible. Yo no soy nada amiga de los tangas ¿qué le vamos a hacer? No me parecen nada cómodos, ni higiénicos, ni prácticos. Y antes me voy a ciegas con mi querida braga faja que con uno de estos trocitos de tela que cuelgan de un hilillo. Pero claro, para quejarse hay que probar primero el invento. Y en mis tiempos mozos decidí lanzarme con un modelito para lucir con nocturnidad, que desde luego solo vería la dependienta de la tienda y yo misma, pero antes de ponérmelo. Porque una vez colocado en su lugar, el hilillo había desaparecido en medio del culamen y ese mini triángulo de tela también era invisible debajo de mi barriga gorda. Vamos, que había que organizar una expedición concienzuda para dar con su paradero. Así es que ya no lo he vuelto a utilizar más.

El salto de cama que se queda en crop top. Lo de ir enseñando el ombligo no va conmigo. No por el agujero en sí, sino por mis carnes circundantes. Creo que la barriga es la parte que menos me gusta de mi curvy cuerpo y aunque la acepto tal cual, sí me esmero en buscar ropa que le den otro lustre. Pues entre lo pequeñas que son las tallas para la ropa de fantasía y la cantidad de kilos que tengo que meter en esos camisoncitos transparentes y evocadores, el resultado suele ser que esos saltos de cama quedan en el recuerdo como meras camisetas ajustadas por encima del ombligo. ¿Y qué queréis que os diga? Pues que el efecto de esta lencería erótica en una curvy no es el mismo.

El body. Cuanto más transparente y vaporoso ¡mejor! Sería el sustituto ideal de sujetadores y picardías, si no fuera porque encontrarlos de talla grande es casi una odisea y porque si intentas meterte con calzador en uno que no te dé la vuelta de forma holgada, vas a estar sufriendo por el posible reventón de las costuras, porque se te salga una teta a destiempo (o las dos) o porque se abra de arriba a abajo y se convierta en una prenda de usar y tirar.

Las medias sugerentes. Esto también me resulta del todo imposible de llevar. Por mucho que quiera ponerme medias de las que se enganchan al muslo con unas bandas de silicona ¡eso no se pega jamás en la vida! O recurres a un liguero (inversión que aún no me ha dado por hacer) o te poner tus panties hasta la cintura, como una muchacha decente a la que no le importa renunciar a la lencería erótica para por lo menos llevar falda en esas noches locas. Pero seamos sinceras: no es igual de deslumbrante ver esas medias que las otras, ni igual de sexy el momento de ponérselas y mucho menos de quitárselas. Yo no sé si no se adhieren porque soy curvy o porque ya vienen taradas de serie para dificultar la existencia de las mujeres.

En definitiva, que tras mucho experimentar e invertir en lencería erótica low cost, he decidido reconducir mi tiempo y mi dinero en asuntos más productivos para mi fondo de armario. Es cierto que todas estas pruebas las hice hace años, cuando aún no era ni mamá, y que el mercado de tallas grandes ha ido creciendo exponencialmente, por lo que ahora seguro que es más fácil y barato encontrar lencería erótica plus size. Pero dada mi condición de post parto eterno, ahora no tengo la libido para darle oportunidad a estos artilugios. Si sois curvy ¿conocéis marcas low cost de lencería erótica y glamourosa para mujeres de talla grande? ¿Habéis tenido también este tipo de encontronazos con los modelitos de alcoba?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

6 comentarios:

  1. No es que sea difícil por ser curvy, es que me parece a mí que ese tipo de monerías sólo le queda bien a alguien que tenga cuerpo de modelo escuálida. Yo algo he probado pero no me convence el resultado, sólo los tangas, eso sí lo uso asiduamente. Un beso!

    • ¡Jajaja! Y yo pensando que la culpa era del curvy cuerpo, y que las de peso normal os veríais como estrellas del cine para adultos con estos modelazos. ¡Una sorpresa!

  2. Yo solo tengo que decir que un ex-novio me dijo una vez ‘Ala! La verdad es que mejoras mucho desnuda!’ (¿He dicho alguna vez que tengo un estilo algo zarrapastrosil? :p)

    Que lo piensas luego y no se si era el piropo más adecuado para la ocasión pero oye, a mi en ese momento me subió la moral xDDD.

    En mi no curvy cuerpo también acecha la celulitis y al final esos modelos no terminan de quedar del todo bien a nadie a quien no le hayan photoshopeado un poquito :p.

    Un abrazo 🙂

    • ¡Jajajaja! Tómatelo como un piropo, ya que tú misma ironizas sobre tu estilo personal al vestir. Oye, mucho mejor tener un cuerpo vistoso al natural, porque la ropa siempre se puede cambiar, pero las carnes… en fin, se os agarran bien al cuerpo. Pues si además de embutirnos en el vestidito sexy hay que pasar por sesión de retoque ¡quita, quita, qué pereza!

  3. Lo leí cuando lo publicaste pero me daba mucho palo comentar desde el móvil, ¡se pierden la mitad de comentarios!
    Yo respecto a las prendas íntimas me voy a lo práctico y sencillo, la verdad. Llevar cosas raras cuando tienes un niño hurgandote la ropa constantemente para encontrar su tessssooorooo no es buena idea. 😉

    • ¡Jajaja!Su tesoro… Sí, creo que andamos por los mismos derroteros con la lactancia, pero digo yo que algún día habrá que retomar el interés por estos temas ¡y por estas prendas! Aunque a día de hoy ¡yo vendo mi reino por unas bragas de abuela cómodas!

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