La lactancia adelgaza ¿o engorda?

lactancia adelgaza

Hace unos meses os contaba que siendo curvy yo adelgacé durante el embarazo. Nada más y nada menos que 11 kilos. Los únicos que he perdido fácilmente y sin sacrificios desde que el mundo es mundo y desde que yo estoy gorda. Me parecía un fenómenos rarísimo, pero la matrona, más acostumbradas a tratar con otras preñadas de peso diverso, lo vio como algo normal. Nunca se alarmó por la pérdida de kilos, aunque me advirtió de que lo más probable era que los recuperase durante el post parto. Está visto que estoy diseñada al revés que el resto de la humanidad. La mujer estándar engorda en el embarazo y con la lactancia adelgaza tras el parto, pero yo he alterado el orden de los factores. La matrona nunca me preguntó si daría el pecho o el biberón a mi hija, pero en cualquier caso, la lactancia materna suele ayudar a recuperar la forma tras la gestación. Se movilizan grasas que teníamos atascadas en sitios inverosímiles (hay quien ha perdido hasta la celulitis del culo dando el pecho) desde tiempos inmemoriales. Los niveles de colesterol aumentan en nuestra sangre y el organismo de la recién parida, de cualquier talla, se convierte en un ir y venir de grasas que parecen dirigirse a las tetas. Si se opta por la alimentación de los hijos con leche de fórmula, habrá que hacer un esfuerzo extra, en lo que a actividad física y alimentación saludable se refiere, para volver a recuperar nuestra figura anterior al embarazo. Pero si alimentas a tus criaturas con el pecho a demanda, puedes quemar entre 500 y 800 caloría diarias sentada tranquilamente mientras das la teta a tu churumbel. ¿Cómo se te queda el curvy cuerpo? Pues temblando de emoción ante la asombrosa idea de deshacerse de más calorías que si salieses a correr una hora y sin moverte de la comodidad de tu casa.

¿Qué me pasó a mí para engordar con la lactancia? Pues que yo salí súper feliz del hospital: niña perfecta y sana, hormonas de la felicidad segregadas tras el parto, 11 kilos menos en el curvy cuerpo, ropa pre embarazo que me quedaba mejor que antes de la preñez. ¡No daba crédito a la suerte que había tenido! Y entonces, en lugar de aprovechar mi fortuna, comer de forma sana y equilibrada, y mantener esos 11 kilos perdidos que me sacaban de la obesidad para dejarme cómodamente instalada en un sobrepeso más saludable, me pasé más de un año comiendo sin medida. Todo lo que se me antojaba y pasando por completo de la dieta mediterránea, de las frutas y las verduras…

La lactancia da mucha hambre. Y mucha sed. Lo de la sed parece lógico, porque como vamos soltando líquido a través de la teta, cuanto más maman nuestras criaturas más nos resecamos nosotras. Y te bebes los litros de agua con un gustazo… Esto es sano y no reviste mayores complicaciones. El problema surge cuando notas que la lactancia da mucha hambre. Mucha. Y en lugar de preocuparte por elegir con cuidado el tipo de alimentos que te llevas a la boca, te das un atracón de lo primero que se te ponga a tiro, ya sea una bolsa de patatas fritas, un paquete de magdalenas o una selección de gominolas. Con lo cual, no es que la lactancia engorde por sí misma, sino que a mí me producía unos instantes de ansiedad insaciable, en la que no podía ponerme a pensar que menú saludable y equilibrado quería elaborarme, y me lanzaba como una posesa sobre cualquier alimento que pudiese consumirse en su estado actual, o como mucho necesitase un poco de calorcito del microondas. Y así me fue. Durante los primeros meses de lactancia no engordé nada, pese a las burradas que hacía. Pero cuando mi hija cumplió 6 meses y la lactancia materna dejó de ser exclusiva, pese a que a día de hoy (con 2 años y medio) sigue con lactancia a demanda, mi cuerpo debió notar que ya no era necesario hacer tanto esfuerzo para saciar sus peticones de leche. Y la báscula empezó a subir.

En definitiva, soy una firme defensora de que la lactancia adelgaza. Siempre y cuando no cometamos este tipo de barbaridades. Es cierto que la composición de la leche materna no se ve influenciada por el tipo de alimentación de la madre, por lo que las que somos zamponas ni siquiera podemos apoyaros en la idea de que nos alimentamos mejor por la salud de nuestros bebés, y entre la falta de tiempo, de sueño y lo que nos desborda la vida en casa con un recién nacido, acabamos olvidándonos de nosotras mismas. Yo había días en los que me saltaba todas las comidas menos el desayuno. Y otros en los que no paraba de engullir. ¡Un descontrol!

Personalmente, tardé más de un año y medio en poner solución a mi dejadez personal tras el parto: empezar a preocuparme algo más por la moda, y hace pocas semanas también por cambiar mi estilo de alimentación. Ahora sí que tengo a una hija que está a un paso de dejar de ser bebé para convertirse en una niña observadora y que se da cuenta de todo. Así es que si mamá come lechuga, quizás ella también se sentirá interesada por lo verde. Pero si mamá sólo come bollería ¿qué querrá comer mi hija? ¿Cómo os fue a vosotras durante la lactancia? ¿Engordasteis o adelgazasteis?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

10 comentarios:

  1. Marisa Sepulveda

    Yo tambien perdi peso con el embarazo pero en mi caso porque estuve vomitando hasta la misma tarde en la que nacio mi hija. Tuve un embarazo malisimo con asco a mucha comida e incluso me volvi intolerante a la lactosa, por no decir que nunca he pasado mas horas en mi vida pegada a la taza del water. Cuando tuve a la peque deje de ser intolerante a la lactosa y ya podia volver a comer de todo y, como a ti tambiente paso, me daba de repente un hambre tremenda y tenia que comer lo primero que me encontrara y que no tuviera que conocinar; pero en mi caso yo creo que no engorde por las caminatas que me daba todos los dias. A mi la peque dejo de cogerme el pecho poco despues de los seis meses pero aun asi no engorde porque me mantenia super activa. Eso si, la cosa cambio cuando volvi a trabajar ya que me tiro todo el dia con el culo pegado a la silla y, no es que no quiera andar, es que no tengo tiempo entre el trabajo, el viaje de ida y vuelta, la comida de la peque, la ropa, la casa, etc. etc. etc. Ahora vuelvo a estar embarazada y menos mal que me dio por ir a la ginecologa en España que me dijo que no tenia que volver a pasar por lo de los vomitos y me receto unas pastillas, aqui en Irlanda le pregunte a mi medico (que ademas de ser mujer, tambien esta embarazada) y me dijo que hasta que no me deshidratara aqui no te daban nada, es mas en la farmacia venden las mismas pastillas y le he tenido que pedir a la ginecologa que me mande la receta porque aqui no me la dan. Seguro que volvere a perder peso, pero eso esi, esta vez porque no puedo ni ver a la gente comer. Dicen que en el segundo trimestre se me pasara todo, pero despues de mi experiencia con el primero, creo que tambien voy a acabar perdiendo peso, al menos hasta que vuelva al trabajo.

    • ¡Los vómitos tienen que ser de lo peor! Yo es que nunca tuve ni una náusea siquiera, así es que no fue eso lo que hizo que adelgazase. Y en cuanto a la actividad, iba al gimnasio hasta los 6 meses de embarazo, pero entonces nos mudamos y todo se fue al traste. Con la niña, caminaba al menos una hora diaria empujando el carrito, pero parece ser que no fue suficiente para quemar todos esos excesos que engullía. Oye ¡me sorprende lo de las pastillas para los vómitos! En España te las dan a la mínima oportunidad¡sí que son restrictivos en Irlanda! Yo no las tuve que usar, pero conozco a cantidad de embarazadas enganchadas a ellas desde que el test da positivo para poder vivir. Y hay gente que hasta durante el parto sigue vomitando. ¡Qué pesadilla! ¡Felicidades por tu nuevo embarazo! A ver si con este pierdes peso, o ganas o qué pasa, porque como suelen decir que cada uno es muy diferente incluso para la misma mujer…

  2. Yo con el primero sólo estuve un mes de teta así que no cuenta. Con el peque sí estuve los 6 meses, pero la verdad es que no recuerdo grandes cambios de peso, ni engordar ni adelgazar, aunque creo que sí iba perdiendo poco a poco. Y en los embarazos engordé, y mucho, jeje.

    • Lo ideal es ir perdiendo poco a poco ¡si no te pasas con la alimentación! la experiencia de lactancia con tu primer hijo fue breve, así es que poco se puede valorar. Y lo normal es coger peso con el embarazo ¡pero las gordas a veces vamos al revés!

  3. Me pasó algo parecido a ti. Bueno, yo me quede embarazada pesando 96 y algo y cuando nació mi gordi me quedé en 94… pues me mantuve super bien (que ya podía haberme puesto las pilas y seguir bajando), hasta que empezó a comer más cosas y he subido casi 5kgs como si nada. Y no bajo oye.
    En fin, en verano será complicado con las terrazitas y esas cosas, pero a ver que tal después.

    • ¡Jajaja! A mí la lactancia ya no me hace bajar ni un gramo, así es que he querido poner remedio antes de que lleguen los excesos del verano. No ya por el peso, sino porque comemos una cantidad de cosas poco sanas sin saberlo… ¡Muy concienciada estoy! A ver lo que me dura.

  4. Yo engorde mucho en el primer embarazo… Arriba de los 20 kilos. Entre los 6 y 8 meses después los perdí todos casi (2kg me faltaban), luego me deje estar y de mi peso pase a estar como media 5 kg arriba de antes del o que solía pesar. Y entre las fiestas de Navidad y la ansiedad me encontré con más de 12 kilos de sobrepeso! A los dos años del parto me faltaban 4Kg para volver a mi peso ideal y justo me quedé embarazada otra vez. Así que en mi caso las dos cosas, si comes bien los meses que das la teta adelgazas muy bien! Yo los primeros meses no me cuide y me arrepiento mucho! Y en el segundo embarazo llevo engordado menos kilos, pero parto ya con 4 kilos más! (Se nota), pero espero que como esta vez es verano me de más por la fruta y la lechuga que por los bollos.
    Es verdad que si te ven comer sano ellos comen mejor también… En casa es así.

    • ¡Ay, calla con los bollos! Recuerdo que durante el embarazo tenia cita con la matrona siempre a las 3 de la tarde. Iba sin comer la mayoría de las veces, y al salir, me entrababa la ansiedad, no me daba tiempo de llegar a casa y me pegaba un atracón de donuts de esos de 3 por 1,50 euros de las nuevas panaderías… Claro, pensé que el embarazo me había hecho indestructible y mira en la lactancia cómo la he liado.

  5. Yo perdí muchos kg durante la lactancia pero volvieron todos en cuanto la lactancia terminó. XD

    • ¡Jajaja! Lo bueno esta visto que dura poco. La que no engorda en el embarazo, engorda en la lactancia o después de ella. ¿Habrá alguien que logre mantener el peso a raya tras la maternidad?

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