¿Todas las gordas huimos de los tacones?

gordas huimos de los tacones

Llevo unos días paseándome por webs de moda, a la espera de hacerme con todo el fondo de armario de la nueva temporada en tamaño plus size, Y poco a poco creo que lo llevo bien encarrilado, pero me acabo de dar cuenta de que, como de costumbre, me he olvidado de los zapatos. Ahora tengo en casa muchas prendas nuevas que sólo me combinan si voy descalza, porque el calzado de años anteriores no me pega ni con cola. Leyendo recomendaciones acerca de cómo elegir el mejor zapato para una curvy, en cuestiones de comodidad y belleza, dejando de lado las tendencias de cada temporada, por todos lados se escucha eso de que el tacón estiliza. Y no digo yo que no sea cierto, que lo es, pero ¿no notáis que las gordas huimos de los tacones? ¿Es porque nos puede más la comodidad que la moda? No es una norma general, porque hay mujeres de talla grande súper estilosas, que se manejan en las alturas de un zapato sin el menor atisbo de dudas o de riesgo de muerte por caída fulminante, pero en la calle no veo que sea lo normal. En mi caso, que es casi del único del que puedo hablar, hace ya muchos años que me levanté una mañana y me dije que con zapatos planos también podría salir a la calle con estilo y sin quebraderos de cabeza, ni de pies. No he conocido cosa peor que tener que caminar mucho, o pasar largas jornadas con unos zapatos que te hacen daño, heridas y hasta sangre he desperdiciado yo por esa máxima de que para presumir hay que sufrir. Pues ya no sufro más.

Los tacones estilizan. Y es cierto. A mí me encanta ver los zapatos de tacón en los escaparates y estanterías de las zapaterías y en los pies de otra. Gorda o flaca, pero de lejos. Son bonitos, tienen un no sé qué sexy y a veces me dan tentaciones de entrar a una zapatería a probarme un par, por si acaso resulta que no son una tortura. Pero enseguida se me pasa la fiebre y vuelvo a mis estilismos normales. Adoro las bailarinas, las sandalias planas o con un poco de cuña. No me veo en la obligación de tener que pasar por más alta, y mucho menos voy a ir caminando patizamba y a punto de caer sólo por simular que peso 10 gramos menos. Si estilizan, que estilicen a otra. Así de generosa soy.

¿Existen los tacones cómodos? Pues los tacones cómodos deben ser como las meigas, que haberlos haylos, pero seguramente no te vayan a gustar. Con botas y botines, es fácil encontrar tacones anchos que nos ayuden a caminar y a estar requetebonitas ¡todo en uno! Pero encontrar lo mismo en otro tipo de zapatos acabará haciendo que todos los modelos se parezcan a los horribles granny shoes. Y entonces existen dos opciones: hacerte a la idea de que además de estar gorda te obligan a llevar zapatos de abuela, o pasar de todo y optar por buscar un zapato plano y digno, cómodo a la par que bonito. Lo que a veces no es tarea sencilla.

¿Qué pasa con las plataformas? No sé si mis pensamientos acerca de las plataformas son una justificación para dormir tranquila convencida de que hay vida más allá de los tacones. El caso es que creo que son una muy buena opción si se quiere estar más alta, o parecer más delgada sin renunciar a la comodidad. Las cuñas siempre serán más confortables que unos tacones, pero debemos usarlas con cierta moderación. No vale subirse en unas alzas como las de los espectáculos de drag queens, ni usar colores estridentes, ni formas imposibles. Pero unas cuñas discretas, bien conjuntadas con el resto de nuestro outfit, pueden ser grandes aliadas para dejar de lado el zapato plano y optar por una propuesta algo más espectacular.

Otro tema aparte, en cuyos berenjenales no me voy a meter hoy, es el de si las gordas huimos de los tacones por miedo a las alturas o a las estrecheces. Porque en el calzado, como en el resto de la ropa, hay tallas y modelos que a primera vista pueden parecer muy válidos para cualquier persona, pero que en cuanto te los colocas en los pies, descubres que tu empeine, tu talón, tu tobillo o tus deditos van sufriendo de lo lindo embutidos ahí adentro. Entonces, llega el momento de darse cuenta de que además de en el tacón, la horma del zapato también puede estar ideada para hacernos la puñeta a más de una curvy.

¿Y tú? ¿Eres de tacones, de cuñas o de zapato plano?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

3 comentarios:

  1. Yo con la lesión ahora estoy en zapato plano forever 🙂 Peeeeero tengo algunas cosa que decir al respecto: los tacones estilizan pero los grannys shoes no lo hacen porque el tacón es ancho y se ve ancho como el resto de la pierna XD

    Las cuñas son el bien (eran cuando podía ponérmelas) y mi opción favorita para bodas (yo sí que tenía “obligación” de parecer más alta) pero bodas o eventos aparte, mejor llevar un calzado cómodo por si viene un apocalipsis zombie y tenemos que salir corriendo, ¿no?

    • ¡Jajaja! Tengo yo unas bailarina plegables que se quedan reducida a la mínima expresión con las que siempre salgo de casa por si el dolor de los zapatos monos es insoportable ¡y aún no las he estrenado! Al final, si me subo en tacones aguanto lo que me echen (masoquista que es una).

  2. Los zapatos de tacón es un suplicio para una mujer gorda, tienen la alternativa de llevar zapatos bailarinas. Mejor llevando mediad. O si el tacon alto incomoda demasiado, tambien puede ser un tacón bajo en los zapatos bailarinas.

    A todo eso, si he visto señoras gordas con zapatos de tacón, caminando con estilo y destreza a buen ritmo. Incluso correr mas rápidas que gente mas liviana de peso, y con sus buenas zapatillad para correr

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