Gorda y sana ¿doble desgracia?

gorda y sana

Os contaba hace unos meses que tenía el firme propósito de enmendar mis hábitos alimenticios. Si siempre he comido regular, la ansiedad producida por esta nueva lactancia me está empujando a un abismo cuyo fondo prefiero no conocer. Recién parida, preferí no ponerme más presión que la de ir criando a mi prematuro como buenamente pudiera, pero cuando cumplió los 5 meses, a un paso ya de empezar con la alimentación complementaria, pensé que era un buen momento para visitar a mi médico de cabecera e insinuarle, o decirle abiertamente, que mi peso no puede seguir así. Podría correr el riesgo de que me tirase a la cara las típicas dietas impersonales que son fotocopia, de la fotocopia, de la fotocopia de un original de los años 80, pero ¿sería mejor eso que no hacer nada? Así es que pedí cita, y planteándole mi estado actual, que no podía creer que con la lactancia estuviera subiendo de peso en lugar de perderlo, y apelando a unos análisis de hace 13 años en los que tuve el colesterol alto, me senté a esperar su veredicto sobre si la mía era una causa perdida o podría ser recuperable como madre de hábitos ejemplares para mis mochuelos.

Estoy gorda y sana. No puedo saber por cuánto tiempo, pero resulta que mi obesidad por sí sola no parece una enfermedad suficiente para el sistema de salud. Si estuviera gorda y padeciera diabetes, tuviese el colesterol elevado, o la tensión por las nubes, igual le echaban más cuenta a mis kilos de más. Pero no. El resto de niveles los tengo divinamente y claro ¿significa eso que estoy gorda y sana? Suponiendo que sí ¿cuánto tiempo más va a durar mi racha de buena suerte? Igual llego a los 60 años sin problemas de salud de este tipo, íntimamente relacionados con el exceso de peso y la mala alimentación. O me muero muy vieja y sin que los kilos hayan hecho mella en otras parcelas de mi salud. Pero ¿y si no tengo tanta suerte?

Reeducación alimentaria. Esto es lo que necesito. La teoría de comer alimentos saludables, no procesados, frutas, verduras, legumbres, cereales, etc. a todos nos suena, aunque sólo sea de oídas, pero cuando de verdad quieres ponerte manos a la obra para cambiar tus hábitos alimenticios, no es fácil dar los primeros pasos. El azúcar es mega adictiva, por poner sólo un ejemplo. Comer a diario lechuga sin aliñar con un filete de pollo a la plancha te hace desear la muerte en vida, y recurrir a argumentos como “prefiero morir 10 años antes que comer eso eternamente”. Porque ahora, supuestamente, soy gorda y sana y no sé vislumbrar todos los males que me pueden sobrevenir. Esto es un problema, porque necesito ayuda para comprenderlo, no que me amenacen con enfermedades dolorosas y una muerte temprana, sino que me den pautas saludables para seguir. Creo que tengo bastante fuerza de voluntad pero ¿por dónde empezar a guiarme? Yo no soy médico, puedo saber que meto la pata comiendo mucha bollería, llevando una vida sedentaria y poco más. Pero en cuanto quieres entender un poco más acerca de nutrición ¿a quién recurrir?

¿De quién puedes fiarte? En internet tienes un millón de dietas milagrosas, para adelgazar en media hora, en 2 semanas, para quedarte embarazada y hasta para curar un cáncer que ya tengas. Todas tienen un negocio detrás pero más allá de que esos médicos, nutricionistas o lo que sea que sean los que difunden estos contenidos, busquen un beneficio económico ¿a mí me van a reportar un beneficio para la salud? Porque está visto que el tema de la prevención a la Seguridad Social se la trae al pairo, y que prefieren atenderme de un infarto dentro de 20 años antes que enseñarme a comer a mí, y a mis hijos, desde ahora en adelante. Que no soy tan durilla de mollera, y con unas buenas pautas creo que sería capaz de avanzar. También necesitaré apoyo para momentos de debilidad porque no es sencillo desaprender todas las malas costumbres tan bien interiorizadas (y tan ricamente) durante tantos años. Pienso que será difícil y que hasta me parecerá una nueva forma de tortura. Igual no logro salir nunca jamás de este bucle de sedentarismo y comida insana pero ¿no debería tener algunas herramientas básicas a mi alcance?

Creo que nos sentimos verdaderamente desprotegidos en nuestro estado. Por un lado nos consideran gordos, enfermos zampabollos sin remedio que generamos un gasto médico que no merecemos, pero por otro los nutricionistas son de pago y no nos dan pautas claras para seguir desde nuestros médicos de cabecera. ¿Cuánto habrá que pesar para que tu médico se ponga serio contigo y te ayude a bajar de peso? ¿Hay que enfermar gravemente antes por otros motivos? ¿Creen que todos nacemos con estudios de nutrición metidos en la cabeza por ciencia infusa? ¿Que sabemos lo que deberíamos comer pero no lo hacemos? ¿Que estamos gordos porque queremos?




Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

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