Gorda y runner. ¿Quién se ríe de mí?

gorda y runner

No es un propósito de año nuevo sino una necesidad vital y correr es la única actividad que he encontrado que requiera la mínima inversión de tiempo y de dinero para ser efectiva. Era muy feliz el año pasado asistiendo a clases de zumba, pero los días se me complicaron de tal manera que ni esas 4 horas semanales he podido seguir teniendo. Ser gorda y runner era la posibilidad más remota que me pudiera haber cruzado por la mente, y sin embargo ¡aquí estoy! Correr no me ha gustado nunca: físicamente agotador; esa sensación de asfixia a los pocos pasos, ese miedo a que mis articulaciones no soporten mi exceso de peso dando botes por la vida… No entendía cómo podía haber tanta gente aficionada a esta actividad, cómo podían engancharse a ella y cómo eran capaces de ser constantes ¡con la pereza que me daba a mí sólo de pensarlo! Y contra todo pronóstico, ¡aquí estoy! 2 semanas después de decidir que es mi única alternativa para no apolillarme en casa y no desatender el resto de obligaciones de la vida diaria. 2 semanas con 6 días de entrenamiento con un objetivo sencillo: ser capaz de correr 5 kilómetros en 8 semanas. Sí, sí, correr. No a una velocidad de récord pero sí pasando del mero caminar deprisa, al trote y la carrera. ¿Será posible?

Gorda y runner ¡sin hacer locuras!

No voy a correr una maratón, ni media, ni siquiera 15 kilómetros, ni 10 de momento. Caminarlos sí, pero correrlos no. He encontrado algunos planes gratuitos en internet que prometen convertirme en runner en 2 meses escasos, con un sistema que me parece razonable, y que deduzco que debe ser efectivo y seguro, porque conozco a más de una madre en mi situación, que empezaron así hace poco tiempo ¡y sí que corren! A la técnica inicial le llaman CACO (Caminar-Correr) porque se van alternando ambos ritmos durante sesiones de no más de 30-40 minutos. O sea, por tiempo no va a ser, porque menos que eso… ya nos quedamos en no hacer nada. De hecho, yo alargo los entrenamientos algo más, ya que invierto los 30 minutos desde que salgo de la puerta de casa hasta el kilómetro al que llegue, y dedico otra media hora más en volver a casa a paso muy ligero. Por ahora, no he tenido ninguna molestia física, más allá de muchas agujetas en las caderas los 2 primeros días. Sí es verdad que me sigo asfixiando con facilidad, y cuando llega el turno de correr, pese a que llevo un trote de lo más ligero (a menos velocidad es que seguiría andando) me cuesta muchísimo recuperar el aliento. Por eso, si en 8 semanas no consigo correr los 5 kilómetros del tirón, tampoco pasa nada. Como si tardo 12, 16 o las que sean necesarias. Pero estoy convencida de que sí voy a poder hacerlo, porque antes de ponerme las zapatillas no me imaginaba correr ni un minuto y la primera semana ya conseguí hacerlo durante 5 sin morir en el intento.

La estupefacción de mi entorno

Soy la primera en declarar que por ahora no me considero runner, sino algo así como “caminer”, porque ando lo más deprisa que puedo pero lo que se dice correr… aún corro poquísimo. Sin embargo, el cachondeo a mi alrededor es digno de análisis. Yo me he tomado la actividad muy en serio, súper motivada y encontrando un apoyo y comprensión en el mundo virtual que no tengo en el real. ¡Qué cosas! Para que luego tachemos de crueles a las redes sociales. Madres normales como Mamá corre, Mimos para mamá, La maternidad de Krika… Y otras menos normales, deportivamente hablando, por tener un nivel atlético muy superior al mío, como Mahelvamp o Sònia López, o iniciativas como la Carrera de obstáculos por la conciliación de Malas madres, Mujeres que corren, o Corro y soy mujer, me animan a seguir adelante y a estar convencida de que si todas ellas han podido dar el paso de iniciarse en el running a edades no tempranas ¡yo también voy a poder! Vamos, a moral alta no hay quien me gane. Con este cuerpo, la gente conocida piensa que estoy volada del todo, que no voy a llegar ni a la esquina, que me voy a lesionar, que abandonaré… Ya veremos quién tiene razón. Por ahora, tengo un ritmo flojísimo que no llega ni a 7 kilómetros hora con esa alternancia de paseo ligero y carrerita breve pero ¡llevo sólo 6 días de entrenamiento! ¡Yo creo que sí voy a poder!

¿Y por qué el running?

Porque ha resultado ser la única actividad en la que los minutos de esfuerzo cuentan desde que salgo del portal de casa y no tengo que ceñirme a parrillas de horarios inalterables, que ha sido el motivo por el que el zumba se me ha hecho incompatible con mi rutina de madre actual. Tenemos aceras amplias en las que no me llevo por delante a otros peatones, hasta que después del primer kilómetro alcanzo una zona con suelo de tierra invadida por otro corredores de todo tipo: los que parecen profesionales olímpicos por el ritmo que llevan y por la equipación; los que se han puesto el chándal antiguo y se arrastran como pueden; hasta señores mayores bien vestidos y con su bastón o parejas estirando las piernas a ritmo de paseo relajante. ¡Hay de todo! Al principio, el primer día del arrebato, antes de salir a la calle por primera vez, pensaba sólo en caminar durante meses por una zona más urbana, con gente, con tiendas, con vida normal, y no arrimarme a la zona de runners, ciclistas y deportistas ni por casualidad. ¿Qué dirían de mí? ¿Cómo me mirarían con mi equipación de zumba reconvertida en básicos de atletismo? ¿Qué cachondeo no se traerían cuando me vieran arrancar con mi minuto de trote frente al resto de tiempo de caminar ligero? Por suerte, esta vida me ha hecho preocuparme bien poco de las opiniones ajenas, así es que voy súper feliz a realizar mi camino, a cumplir mi meta y a superarme cada día. Pero es que además, en estos 6 días de entrenamiento de running para primerizos, no me he cruzado con una mala mirada ajena, ni mucho menos con un comentario despectivo ni nada por el estilo. Y eso que me cruzo con decenas de personas cada día, pero cada cual va a lo suyo.

¿Alguna más que haya intentado lanzarse con el running? ¿Fue una pasión duradera o una tortura pasajera?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

3 comentarios:

  1. Me alegro mucho por ti , pero que sepas que tú no eres gorda 😘 ; yo por mi parte tengo como prposito salir de casa todos los dias que no es poco y caminar sin pararme en los escaparates por supuesto a mi ritmo que es octogenario😭aunque sea cincuentera . Un beso

  2. Yo no soy capaz de correr por más que me lo proponga. Y eso que llevo en CrossFit 5 meses… Correr es algo que me supera. Con decirte que para hacer 800 metros tardo 5 minutos…
    Lo que me gusta de CrossFit es que hay a todas horas clase, por lo que es súper compatible. Desde las 7 am hasta las 21 pm. Pero claro, no cumple la otra básica de económico…
    Mucho ánimo, espero que lo consigas!

  3. Ya verás que te va a ir genial. Y ya sabes poco a poco, según pasen los días irás mejor, el cuerpo coge fondo y te agotarás menos. En mi grupo de entreno hay una chica que el año pasado empezó haciendo CACO y este año quiere hacer unos 10k. Así tómatelo como un reto personal, sobre todo sentirte mejor.
    Besos!!

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