Gorda y runner (IV). Lo siento, pero no vas a ser capaz de correr en 2 meses

No, no es que venga hoy en plan derrotista, ni que quiera arruinar los planes de carreras de otras curvies, pero tras 4 meses y medio intentando hacer un plan que me parecía de lo más razonable para convertirme en runner de forma pausada ¡he fracasado! En realidad no me siento así, me siento divinamente conmigo misma, sigo teniendo grandes expectativas de futuro y al menos me voy a consolidar como caminadora profesional. Pero de ahí a correr como me prometían los manuales, planes de entrenamiento y todo lo que consulté antes de ponerme por primera vez las zapatillas y echarme a la calle, hay un trecho largo. Empezaré diciendo que he sido bastante constante con el entrenamiento: generalmente salgo una hora, 3 veces por semana. Sí, he tenido alguna racha imposible, por algunos dolores del demonio que me atacaron sin previo aviso, y porque la maternidad es así de sorprendente y absorbente cuando tus hijos son pequeños y viven sin horarios. Pero no han sido tantos los días en que he fallado, como para ser incapaz de correr en 2 meses. Ni 5 kilómetros, ni 30 minutos, ni de ninguna manera ,con independencia de la unidad de distancia o de tiempo que queramos usar. Os cuento cómo han sido estos meses y por qué siento que correr, no correré nunca.

Lo primero: superar la asfixia

Al menos en mi caso, en las primeras salidas no tenía ningún plan de correr, porque el entrenamiento no lo marcaba así y porque sólo caminando a la máxima velocidad ya estaba completamente asfixiada. A pesar de eso, durante la segunda semana, se supone que debía correr 1 minuto de cada 5, en series de 30 minutos. Vamos, que parecía fácil. El primer minuto lo era, pero después me pasaba los otros 5 recuperando el aliento. Corría el segundo minuto, recuperaba otros 5 y al tercer minuto ya estaba a punto de estallar en cuanto a pulsaciones y respiración. Como no tenía ninguna prisa, y a mí me daba igual echarme a correr a los 2 meses o a los 12, seguí con ese entrenamiento de la primera semana hasta que en pocos días fui notando que sí, que mi capacidad pulmonar había mejorado sorprendentemente. No es que corriera a la velocidad del rayo, pero podía hacer ese minutos de trote muy dignamente. Y claro ¡me vine muy arriba! Porque pensaba que el esfuerzo respiratorio era el mayor escollo que me iba a encontrar ¡y ya lo había superado!

¿Por qué me duele la rodilla?

Pero resultó que no, que la respiración se me fue adaptando divinamente, las pulsaciones se moderaron un barbaridad (de 170 por minuto en los primeros días de intento a 150 e incluso 140 mientras daba mis minutos sueltos de carreritas) y entonces apareció el dolor. Primero en ambas rodillas, que necesité un par de semanas de reposo e ibuprofeno para que desaparecieran las molestias. Al acabar con la baja como runner ¡tuve que empezar el plan de entrenamiento desde el principio! Porque lo poco que había avanzado ya se me había vuelto para atrás. Pero como no tenía prisas por correr… Empecé de nuevo. La primera semana ya puede llegar al plan de alternar 3 minutos caminando y 2 corriendo. ¡Iba lanzada! Y de repente, la molestia en la rodilla otra vez. Definitivamente, el exceso de peso iba a ser un obstáculo insalvable en mi propósito como runner, porque lo ideal sería adelgazar pero eso no va a pasar así, simplemente con chascar los dedos. Así es que dejé las carreras. Ni 2 minutos, ni uno, ni ninguno, porque los primeros días todo va bien, pero según voy acumulando minutos vuelvo a ese dolor en las rodillas. A veces en una, a veces en la otra, a veces en las dos a la vez. Y lo que no puedo permitirme es estar sufriendo y sin poder trotar detrás de mis criaturas en la vida cotidiana.

¿Que futuro me espera como runner?

A día de hoy creo que ninguno. Sí, sigo saliendo a caminar, lo más deprisa que puedo. Tanto, que tengo las mismas pulsaciones caminando deprisa que trotando despacio. O sea, que el beneficio cardiovascular sí me lo traigo a casa tras cada entrenamiento. La respiración la llevo bien, cada vez mejor, me canso menos pese a que camine más kilómetros (unos 7 o un poco más en una hora de paseo rápido), no he adelgazado nada (bueno un par de kilos escasos, pero no es algo reseñable) pero al menos tampoco he aumentado, por lo que me ayuda a mantenerme dentro de mi peso actual y no seguir aumentando de forma insana. El mero hecho de salir a la calle ya me supone una ayuda psicológica importante: desconectar del trabajo, de los niños, tener un rato para mí, pasar un tiempo con mi audiolibro tomar el aire, experimentar cada una de las estaciones del año, descubrir rutas nuevas… Soy como una Dora, la exploradora de tamaño grande y feliz. No descarto que con el paso de los meses, o de los años, tenga una forma física mejor para correr: menos peso, musculatura más fuerte… Pero a día de hoy no quiero arriesgarme más. No gano nada yendo más deprisa y sí pierdo mucho cada vez que tengo que parar por un dolor.

Por eso, creo que los múltiples programas para que gente que nunca ha corrido se inicie en el running están destinados a personas que sí tengan ya una cierta forma física y con un peso dentro de lo razonable para su complexión. Porque a mí jamás me ha dolido nada haciendo otros deportes de menor impacto (aquagym, zumba, usando máquinas en el gimnasio como la bicicleta estática o la elíptica) pero cada zancada sobre el suelo ha terminado por pasarme factura en forma de algún tipo de daño ¡y ya no estoy en edad de lesionarme gravemente por un hobby!

¿Vosotras conseguisteis salir disparadas con estos entrenamientos de 2 meses?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

2 comentarios:

  1. ¡No has fracasado! ¡Has re-definido tus prioridades! Yo no he tenido dolores pero todo lo que estaba haciendo en el gym se quedó en el olvido en marzo cuando la familia me volvió a reclamar con fuerza. Ahora sólo me queda adaptarme a la nueva situación e ir al gym cuando pueda. Supongo que cuando los niños crezcan será otra vez más fácil….

  2. Hola.
    Creo que deberías plantearte mas gimnasio (bien pesas x tu cuenta o más recomendable HIIT o Spinning) hasta que pierdas algo de peso y una vez hayas perdido 6-8 kilos, vuelvas a intentar trotar.
    La ventaja de la musculación es que la quema de calorías dura mas tiempo que en el ejercicio aeróbico… Aunque nada es equiparable a la desconexión que ofrece salir a correr/andar.

    Mucho ánimo y sobre todo, no decaigas en el hábito saludable. 😘

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