gorda sin traumas infantiles
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Gorda sin traumas infantiles

Como madre, y como futura repetidora en la maternidad, esta creencia de que los niños son muy crueles, pero que a la vez nunca mienten, me empieza a preocupar de cara a mi hija. Tantas noticias sobre el acoso escolar, el bullying, suicidios adolescentes, criaturas marcadas de por vida por una infancia traumática a causa de complejos de lo más variopinto, o de comentarios desafortunados del entorno y de los compañeros… ¿Esto ha ocurrido siempre? ¿O es una moda? En la actualidad, yo me considero una gorda sin traumas infantiles. Y eso que todos sabemos que el exceso de peso, el llevar gafas, el ser bajito, o extremadamente delgado, o tener cualquier tara física ya es un plus para que los niños te etiqueten y se rían de ti a tu costa. Pues como gorda, nunca he tenido complejo por mis kilos de más, ni estos han afectado a mis relaciones sociales. Era una niña normal, con amigos normales, con un paso por el colegio y el instituto de lo más normal. Claro que alguna vez oí algún comentario malintencionado referido a mi peso pero ¡uno y no más! Siempre supe plantarme y desarmar al chistoso de turno. Ese tema ha venido a mi mente, porque hace unos días hablaba con otras compañeras bloggers de mis rarezas como plus size, lo que puede que me haya llevado a ser una gorda sin traumas infantiles.

Yo era la empollona de la clase, gordita, usaba gafas ¡y era una matona! ¡Todo a la vez! Sé que con lo de sacar las mejores notas del colegio, tener un tipo muy sinuoso y ser miope desde los 13 años ¡debieron alinearse los astros para que no me mataran a palos en el colegio! Y mi escuela era un centro público de lo más normal y corriente, con sus niños polémicos de entornos familiares desequilibrados, los niños normales, y los repetidores sin ningún interés por estar allí, de cuerpo presente. Sin embargo, mi mala leche natural creo que me protegió contra las posibles agresiones del entorno. Jamás me importó que los que sacaban peores notas pudieran burlarse de lo aplicada que yo era. Y si alguien hacía un comentario despectivo hacia mi persona ¡yo tenía la lengua muy larga y la mano muy suelta! Lo sé, la violencia verbal y física no conducen a nada bueno, pero si cualquier chulito osaba desafiarme ¡la de palos que le iban a caer! Eso sí, sin reincidir. Porque eran poco aplicados, pero no tontos y con dos tortas o patadas bien dadas se les quitaban las ganas de seguir provocando a la gorda empollona.

Mi poca agilidad para la gimnasia. Los niños de psicomotricidad deficiente como yo, que veía una colchoneta y ni se me ocurría tirarme de cabeza para dar una voltereta o arriesgar mi vida intentando saltar un potro, siembre son el blanco de las burlas de otros niños. A ver, yo es que soy la primera que me río de lo chochona que puedo llegar a ser. Y esto me pasa ahora, como adulta, pero me pasaba igualmente de niña. Si veía que un deporte me ponía en riesgo de muerte, me solía dar un ataque de risa por mi incapacidad para afrontarlo, y al final, el resto se acababan contagiando de mi cachondeo y mi incapacidad. En el instituto perfeccioné la técnica, y si veía que hacer el Test de Cooper me iba a costar la salud, mentía argumentando que soy propensa a las bajadas de azúcar. Una vez hasta conseguí que el profesor de gimnasia me eximiera de hacer la prueba y que además me diera dinero para comprar unos caramelos en la cafetería. ¡Genio y figura el de esta gorda sin tramas infantiles!

¿Todo es cuestión de carácter? Pues no lo puedo afirmar, pero es una injusticia que porque alguien sea gordo y tímido, vaya a convertirse en objeto de acoso, y no otro que sea gordo y que no tenga vergüenza ninguna. Trabajar la autoestima de los niños desde que nacen es tan importante… Sinceramente, creo que con una buena educación se consiguen logros formidables, de forma que la seguridad y la confianza en ti mismo te ayude a afrontar posibles burlas desde pequeño. Uno mismo tiene que estar convencido de lo que vale, de sus puntos fuertes y los débiles, y saber que nadie debe creerse superior a nosotros. Pero esto es fácil de decir y a veces muy complicado de inculcar.

¿Cómo fue vuestra infancia? ¿La recordáis con añoranza o fue un calvario a causa de cuestiones físicas?

4 Comments

  • Marisa

    Pues yo creo que el bullying entre niños ha existido siempre y que siempre existirá, creo que está en la naturaleza y que aunque las reglas sociales cambien los niños siempre van a ser cruelmente sinceros. Más que los comenatarios contra mi gordura, a mi me enfadaban otro tipo de discriminaciones porque yo no quería pertenecer ni al grupo de las «salidas» ni al de las «retrasadas» y al final siempre me quedaba sola, aunque me daba absolutamente igual. En mi caso mis padres no ayudaron mucho con el tema de la autoestima pero es algo que me preocupa como madre y que creo que es la clave para evitar el trauma psicológico, espero ser una buena madre en ese sentido. Y respecto a la gimnasia, jajajaja eso me trae muchos recuerdos, yo nunca he sido ni la más rápida ni la más ágil saltado al potro pero en los deportes de equipo siempre era la mejor de las niñas (o el terror de los niños).

    • Mamá curvy

      ¡Ay los deportes! Yo era una crack en fútbol baloncesto, etc. ¡sólo porque al resto de niñas les daban miedo los balones! Los veían venir y se apartaban en lugar de interceptarlos y claro, con ese nivel de pavo a esas edades, no era difícil destacar positivamente al menos en eso. Los niños son crueles, sí, lo veo yo hasta en la mía que con sólo 3 años me da miedo que le espete esto de gordo o feo a cualquiera por la calle. Que con su edad no lo dice con mala intención, pero nunca sabe uno con quién va a toparse el comentario.

  • Mama Resiliente Carolina

    Las cosas han cambiado mucho respecto a hace 25 años. Cuando yo iba al cole claro que alguien se metía conmigo por gorda, pero me defendía contestando, por ejemplo. No voy a decir que nunca me hizo mella, porque hace. Pero mi madre siempre me decía eso de «bueno, la gordura se cambia, la idiotez, no». Haciendo referencia a que los demás eran tontos.

    Hoy en día el bullying es acoso continuado a una persona. No es que se metan una vez contigo y te defiendas, es que dure en el tiempo y que además haga merma en la psique del pequeño.

    Los padres somos los que tenemos que empoderar a los hijos y ayudarles a poner límites a esos matones.

    Por cierto, que casi la mitad de los niños que han sido acosados, terminan siendo acosadores. Por tanto, víctimas y verdugos se van turnando de una etapa a otra.

    Son dos caras de una misma moneda: es sociedad que está enferma y permite las agresiones constantes a todos los niveles: verbales, emocionales y físicos. Nada más que hay que encender la tele un rato y el ejemplo que tenemos es brutal.

    Buen post!

    • Mamá curvy

      Ya no sé si es que antes el acoso era menor, o es que se estudiaba menos, o se hablaba menos de él. Pero las cosas que se ven hoy en día me parecen súper preocupantes: esas criaturas que no quieren ni salir de casa, que se deprimen desde la infancia, que no tienen ganas de vivir que llegan incluso a autolesionarse o suicidarse ¡vamos! Esto ya pasa de un mero trauma infantil, de ese insulto que todos hemos proferido alguna vez de esa burla que puede tener más o menos gracia una vez, a ser una tortura constante. Mi hija es aun muy pequeña (de hecho, demasiado empoderada la veo para su edad) y no sé cómo será esta etapa de su vida. Pero igual que para mí la gordura no ha sido un handicap en mi vida, espero que no haya nada que a ella le afecte tan negativamente en este sentido. ¡Una pena no poder controlar estos aspectos de sus vidas!

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