Modelos de gafas favorecedoras para una curvy

Modelos de gafas favorecedoras para una curvy

Soy miope desde que el mundo es mundo. Bueno, no. Desde los 13 años, cuando el entrecerrar de ojos al ver la tele y el no enterarme de nada de lo que el maestro escribía en la pizarra me delataron a ojos de mi madre. Empecé mi andadura con las gafas a esa edad, toda entusiasmada por ir de compras a elegir el modelo menos favorecedor que enontré para esta cara redondita y mona que tengo. Efectivamente, elegí una montura metálica, fina, casi imperceptible, pero con cristales redondos, Digo yo que esa muchacha que me atendió no entendía de modas, ni de lo que sentaba mejor o peor, y mi padre sólo estaba por la labor de acabar rapidito e irnos, que la óptica estaba en la capital y teníamos un camino hasta casa. Aún así ¡yo no me veía mal! Y estuve usando las gafas muy entusiastamente durante unos meses. Después, llegué al instituto, me negué a llevarlas y tras 2 años renegando de ellas, ya estaba casi cegata del todo. De ese 0,75 dioptrías iniciales pasé a casi 4. De golpe y porrazo, en ambos ojos. Ya no era cuestión de estética sino de supervivencia: o usaba gafas o la no videncia podría con mi bienestar físico. Así es que en plena adolescencia, con 15 años decidí que las lentillas eran mis nuevas mejores amigas, y pasé a usarlas día y noche, sin mirar a las gafas nunca más. Y así estuve durante 10 años completos. Ni mis ojos sufrían, la miopía no avanzaba y nadie sabía lo cegata que estaba. ¡Era muy feliz! Hasta que sobre los 25, unas conjuntivitis recurrentes me dieron el toque de alarma: a este ritmo me iba a dejar los ojos pegados a las lentillas. Y decidí tener gafas para estar en casa y lentillas para la calle y para presumir. Todo muy compensado y muy bien.

Y así seguí ¡hasta que parí por primera vez! La maternidad me descubrió lo cómodas que eran las gafas y fui relegando las lentillas a un cajón. Las usaba algún que otro fin de semana, para una boda, para un evento especial, pero ya no me quedaba ni rastro de vergüenza respecto al asunto de salir a la calle con ellas. Y con la llegada del segundo hijo ¡bye, bye lentillas! Casi por completo. Así es que he decidido renovar mis gafas, por gusto, por verme más moderna, porque la graduación no se ha alterado ni una mijita durante este tiempo. Estuve haciendo un estudio previo acerca de qué podía favorecerme más, porque había pensado en pasar de mis gafas de montura metálica, casi al aire y rectangulares, a otras de pasta, con cristales grandes y montura negra. ¡Todo lo contrario a lo que había elegido hasta entonces! Y esto es lo que he ido descubriendo.

gafas metálicas gorda

Todos deberíamos nacer con la cara ovalada. Bueno, no todos, pero al menos sí los que necesitemos gafas por cuestiones de salud visual. Resulta que las facciones ovaladas son de lo más agradecidas y dicen los expertos que cualquier montura y modelo te va a sentar bien. Yo veía fotos de mujeres famosas con esta cara y pensaba “Uy, qué bien. Pues así de ovalada es la mía”. Pero no, resulta que la mía es más redonda, y ya no te puedes permitir cualquier cosa. Bueno, por poder… Pero cuando te pruebas un modelo de gafas favorecedoras para una curvy tras otro ¡tienes muy claro que no con todo te ves igual!

Montura de pasta vs montura metálica. Y supongo que las habrá de otros materiales, pero para que nos entendamos: enfrentamiento entre las monturas muy llamativas y evidentes, y aquellas finas que pasan casi desapercibidas. Como cuando era más joven no quería llevar gafas, siempre opté por estos últimos modelos. Súper discretos, y con los cristales casi sosteniéndose en el espacio como por arte de magia. Han sido muy cómodas, y siempre me he sentido bien con ellas, pero hay quien piensan que son propias de gente mayor. ¡Ayy, qué acusación más grave! Así es que sí, podía seguir llevando montura con cristales rectangulares, alargados ¡pero adornados con pasta de colorines! Y debido a las redondeces de mi cara ¡el cristal cuanto más grande mejor! Antes de ir a elegir modelo en solitario, me preguntaba el insecto palo si pensaba pasar de lo discreto que tenía a unas gafas estilo Thais Villas, que me taparan toda la cara y no se viera más que gafas everywhere. Pues mira, no era descabellada la idea. Si es lo que se lleva ¡iba a ser la primera curvy moderna del pueblo!

Los colores y la luz. Pero no todo es la forma. Nada más llegar descubrí que esta teoría era cierta, y que las monturas con las que me veía mejor eran grandes, de cristal amplio, pero ¿y los colores? Pues a mí me encanta el azul, pero en tonos claros me parecía súper difícil poder combinarlo con la ropa. Los rojos muy agresivos, los rosas demasiado chillones y el negro ¡en unos modelos sí y en otros no! ¿Cómo podía ser? Pues por el color del interior de la montura, cosa que nunca me había planteado. Esto hacía que me viera divinamente y muy luminosa, o como perteneciente a la plantilla de una funeraria. ¡Menudo descubrimiento!

Total, que estas son mis nuevas gafas favorecedoras para una curvy ¡o eso se supone! ¿Usáis gafas para ver? ¿Cómo elegís los modelos? Los que más os gustan cuando los veis quitados ¿son los que mejor os sientan al probarlos?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

2 comentarios:

  1. Lucia me encanta como te sientan tus nuevas gafas te favorecen más que las antiguas. La vedad te sigo hace años y siempre pensaba que una actualización de gafas te vendría genial.
    Yo también soy una curvy con gafas y las llevo grandes de pasta y de color Azul. Mis primeras gafas fueron metálicas y finitas con 14 años y después de esas siempre de pasta naranjas, rojas y azules.

  2. El problema en mi caso no es la montura sino los cristales, además de dejarme una pasta en cada gafa que compro nunca quedan a mi gusto. Pero a estas alturas ya tengo asumido que con mis 10 y 12 dioptrías no me queda otra que llevar culos de vaso en lugar de cristales. Suerte las que tenéis poquito. Encima se lo he pasado a la renacuaja, con cuatro años ya tiene dos y cuatro y medio y eso que lleva gafas desde los dos y parche y de todo, pero cada vez que vamos le suben la graduación… en fin.. hay cosas peores.

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