La felicidad después del orden. ¿Es esto felicidad?

felicidad después del orden

Ay, Marie Kondo. de verdad que cuando empecé a leer La magia del orden y a aplicar tu método, pensaba que eras una criatura muy espiritual y yo una bestia parda que nunca llegaría a comprenderte con tanta hondura. Limpiar, seleccionar, tirar y ordenar ocupando el mínimo espacio posible me parecían ideas geniales, pero de ahí a identificarme con tus experiencias personales acerca de la felicidad y el orden ¡había mucho mundo que recorrer! Aún así, y pese a que voy pisando huevos para poner completamente a punto mi casa, con el poco tiempo que me dejan una niña desordenada, un bebé en brazos las 24 horas y un marido que cada día desordena más si cabe, creo que esta muchacha tiene razón. Que ya llevo más de un mes con mi armario y mis zapatos colocados según el método KonMari a la española ¡y no se ha desordenado ni una mijita! Esto me llevó a proseguir con las lecturas, aunque el libro La felicidad después del orden no me haya gustado tanto como el primero. A día de hoy, tengo un armario de ropa propia, un cajón de ropa interior, uno de calcetines, mis bolsos, las toallas de toda la familia y la ropa de cama de bebé colocadas de una forma espectacularmente agradable a la vista. Me queda un mundo de trabajo por hacer, cada modificación requiere muchas horas invertidas, pero de verdad creo que una vez que aplicas el método KonMari ¡no hay vuelta atrás! El hecho de que este mes nada se haya vuelto a desordenar me hace confiar en que puede ser un sistema definitivo de almacenaje. Respecto al libro La felicidad después del orden, os dejo mi valoración personal.

felicidad después del orden ropa interior bragas

Muy repetitivo. Si La magia del orden ya era machacón con el tema de que hay que ser consciente de todo lo que tenemos, ordenar por categorías, no por habitaciones, sacarlo todo, exponerlo todo a la vista, deshacernos de todo lo que no nos haga felices y después doblar y ordenar según el Método Konmari, el segundo libro vuelve a repetir y repetir y repetir lo mismo hasta la saciedad. Vamos, que si el tema de la ropa te quedó claro en el primero, básicamente podrías saltarte todos esos capítulos del segundo libro. Yo esperaba encontrar algunas fotos ilustrativas, pero en realidad sólo incluye algunos dibujos que ayudan a clarificar algunos conceptos que a veces cuesta imaginar. Si aún así no te hacer a la idea de cómo cumplir el método ¡vete a YouTube! He descubierto a una muchacha encantadora llamada Helena que te explica en vídeo cómo hacer el Konmari a la española, y oye ¡una divinidad lo clarito que lo deja todo!

magia del orden método konmari española bolsos

Lo más novedoso. De La felicidad después del orden, lo mejor es la parte en la que entramos de lleno en el orden de otros lugares de la casa. Yo aún no puedo empezar con esta tarea, porque sigo metida con mis cosas personales (las toallas eran casi todas mías y el bebé es mío también, así es que le hago y deshago en su armario como me da la gana) pero cuando llegue a la cocina ¡hay trucos que creo súper útiles para ahorrar mucho espacio allí! Precisamente, yo me eché en brazos del KonMari no por falta de espacio de almacenaje, porque la verdad es que en este piso hay armarios para dar y regalar, sino por la acumulación de mierdita que me impedía saber todo lo que tenía, y lo peor ¡el aspecto desordenado que me acosaba detrás de cada puerta! Sin embargo, en la cocina sí creo que tengo un problema de espacio importante, por lo que a la espera de ser reformada cuando ahorremos para la gran obra, creo que los trucos de Marie Kondo me pueden ayudar mucho (la forma de almacenar platos, sartenes, ollas y hasta alimentos en vertical). A ver cuándo llega el día en que dé el paso a la cocina.

konmari española toallas y sábanas bebé

Lo que más valoro. Que insista en la idea de que ningún espacio es demasiado pequeño y de que podemos prescindir de artificios de organización. n eso M arie Kondo es la mar de apañada y todo te lo arregla con cajas de zapatos o de lo que sea. Gratis. Claro que si tienes una caja bonita pues más felicidad vas a incorporar a tu vida, pero yo partía de la idea de que necesitaría cantidad de separadores en cajones, cajas de diferentes tamaños y un ciento de nuevas cositas de almacenaje y resulta que con lo que tenía en casa ya voy sobradísima. Tengo algunos problemas con las alturas porque mis armarios tienen muchísimo espacio entre una balda y otra y no tenemos apenas cajones. Por ahora, como estoy dejando solo lo imprescindible y lo que de verdad utilizamos, no tengo complicaciones (si veis la foto de las toallas puede parecer que hay mucho espacio desaprovechado, pero como no tengo más cosas que guardar ahí…) De lo contrario, estoy ideando un sistema de cajas superpuestas para aprovechar la altura cuando lo necesito, ya que no puedo plegar textiles para que queden estables y tan altos. El inconvenientes es que no podré ver todo el contenido de un solo vistazo, pero bueno, es mucho menos trabajosos retirar cajas llenas y bien ordenadas en busca de un elemento concreto, que tener el batiburrillo vergonzoso que tenía antes.

Creo que con el primer libro es más que suficiente para interiorizar el método KonMari y aplicarlo correctamente. El segundo es prescindible, pero ya metida en faena, decidí seguir leyendo para no desmotivarme, puesto que voy súper despacio ordenando en casa. Casi más miedo que la ropa, me da el momento de lo que Marie Kondo llama el Komomo y yo lo traduzco como mierditas varias. El papeleo, tooooodo lo que almaceno en el despacho (que será la futura habitación del niño), las cosas inútiles que acumulamos porque sí ¡eso sí puede ser un pozo sin fondo y no sé la barbaridad de tiempo que necesitaré. ¿Que el orden da la felicidad? ¡Pues sí! Y nunca lo habría descubierto por mí misma, pero cuando todo tiene su lugar el ambiente parece más agradable, pese a la mucha faena que me queda aún por hacer. ¿Leísteis el segundo libro del método KonMari?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

Un comentario:

  1. Pues yo no me leí ni el primero ni el segundo pero a lo mejor le debería regalar los libros a mi chico para que ¡me entienda! Yo de pequeña era de las que no entendía a mi madre con eso del orden pero a los veinte y medios me independicé y comencé a compartir piso y entonces comprendí la importancia del orden y las cosas imprescindibles, más que nada porque si a mi no me gusta encontrar cosas sucias y desordenadas no debía dejarlas yo así y, segundo, porque me mudaba un par de veces al año y había que hacer la mudanza más liviana. Luego llegó compartir piso pero con mi pareja y cuando nos mudamos a otro país, nos compramos la casa y llegó la peque empezaron los problemas… Ahora son dos peques, ya la locura máxima, y las discusiones de por qué es importante doblar la ropa de esas como mínimo cuatro lavadoras que pongo cada semana, de por qué la ropa de los niños debe de ir a remojo si tiene manchas que la lavadora no quita, de por qué hay que recoger la cocina y lavar aquellos cacharros que el lavavajillas no haga en un tiempo razonable y no después de una semana o de por qué hay que sacar la basura prácticamente a diario… O para mi una de las cosas más importantes, cacharro, bote o lo que sea que se usa y no hay que limpiar, se vuelve a poner en su sitio, que sino se acumulan las cosas y le toca ordenarlas a una servidora… Alguien me aconsejó una vez que me fuera una semana de casa y lo dejara sólo con los niños para que aprendiera y sino fuera porque creo que eso sería abandono del hogar a lo mejor hasta lo haría… Así que a lo mejor cae el libro que recomiendas a ver si enderezamos un poco las cosas de “manera ordenada”. (Siento la parrafada pero necesitaba desahogarme).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.