exfoliación en tu rutina corporal
Belleza curvy

La exfoliación en tu rutina corporal. ¿Eres constante?

Otoño, cambio de estación y ¡hola exfoliación! Por todos lados comenzamos a escuchar remedios y consejos sobre la exfoliación corporal, así como recomendaciones de productos perfectos para este fin. Que llegue el frío y te pille con el cuerpo sin exfoliar es uno de los pecados capitales de la belleza. Aunque como en tantos aspectos de la vida, todo es relativo porque ¿cómo llega tu piel a esta altura del año? ¿Estresada y reseca por el verano y el exceso de sol? ¿O el confinamiento de ha ayudado a mantenerla en buen estado?

La constancia ¿la clave de todo?

Pues sí, porque si realmente aplicas la máxima de que la exfoliación en tu rutina corporal debería convertirse en un tratamiento semanal, los cambios de estación te van a afectar poco o nada. Es decir, tú ya vas a estar escamondada del todo de serie, con lo cual, por muy profunda que te quieras hacer la limpieza de la temporada, no te puedes desollar viva. A mí la exfoliación corporal se me resiste. Cuando he ido a centros de belleza a recibir el tratamiento de manos profesionales, lo he disfrutado al máximo. Pero eso de que como madre logre sacar minutos en casa para frotarme por todo el cuerpo con algún tipo de potingue granuloso ha quedado descartado. Si consigo encadenar una racha de dos semanas seguidas, ya puedo darme por satisfecha, porque después llegará un periodo de sequía que probablemente se me junte con el siguiente cambio de estación. Eso sí, al menos esas 4 mínimas al año intento hacerlas y es justo esta, la del paso del verano al otoño con la que más diferencias noto.

Exfoliar no significa maltratar tu piel

Ojo con esto porque, a pesar de que incluyamos poca cantidad del elemento realmente exfoliante (mirad si son pequeños los granos de sal, o las semillas que utilizan algunos productos ecológicos), no hay que presionar de forma desmedida durante el tratamiento. Hay que desterrar esa idea de que para presumir hay que sufrir porque al final vamos s a acabar por hacernos mucho daño de la forma más inesperada. Una exfoliación se nota desde la primera pasada, desde el primer gesto del masaje. El roce del producto contra la piel empieza a limpiarla en profundidad y a abrasarla, por eso, si nos pasamos con la fuerza podemos causarnos algún daño. Debe ser un masaje suave, insistiendo en las zonas más rebeldes (los codos, los talones, esto dependerá de las peculiaridades de cada una) siendo firmes pero no bruscas.

Productos para introducir la exfoliación en tu rutina corporal

El año pasado os hablé de mis productos preferidos para todo tipos de exfoliaciones, tanto faciales como corporales, y con la frecuencia que les dedico no he tenido tiempo ni de probar nuevos potingues ni de desdecirme de mis palabras. Eso sí, este tipo de productos duran muchísimo tiempo, porque a pesar de tener que embadurnarte todo el cuerpo, con poca cantidad en cada aplicación suele cundir mucho. Con lo cual, si ya de entrada ves que no vas a ser constante, te recomendaría probar con alguna muestra o buscar alguna receta de exfoliantes caseros, que se hacen con sal o azúcar, son muy sencillos y así no gastarás de más si descubres que te haces el tratamiento una vez y te olvidas de este paso durante meses. Lo bueno de acertar con un producto que te vaya bien es que además de exfoliarte acabarás con la piel súper hidratada, suave y en su punto. Pero en caso de que optes por el exfoliante casero y con pocas propiedades más allá de la de dejarte la piel perfecta para recibir la nueva temporada, siempre podrás hidratarte después con tus cremas o aceites habituales. Como uso cremas sin perfumes y con ingredientes muy naturales, las aplico justo a continuación sin ningún tipo de problema. Si crees que tus cosméticos pueden ser más agresivos, yo esperaría al día siguiente antes de usarlos, no vaya a ser que te produzcan algún tipo de irritación.

Tras la exfoliación, lo mejor es la suavidad que notas al instante y la rapidez con la que tu piel comienza a absorber los tratamientos que vayas aplicando. Desaparecen las pieles muertas, el exceso de grasa de la peores zonas, incluso los granitos, puntos negros, y algunas manchas corporales. A la vista, notarás que tienes un mejor color con lo cual ¿por qué nos cuesta tanto encontrar el momento adecuado si los resultados son tan evidentes? ¿A ti también te resulta difícil ser constante con la exfoliación corporal? ¿O cuál es el tratamiento que no lograr incorporar a tu rutina?

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