Los excesos navideños cuando eres curvy

excesos navideños

En algunos fragmentos de este post, dará la sensación de que me lo han patrocinado los turrones Suchard, pero no soy nadie en el universo y todas las tabletas que engulle este curvy cuerpo las he pagado religiosamente. El caso es que desde hace unos años vivo a la expectativa de ver coincidir las rebajas de verano con la llegada de los dulces navideños a mi supermercado habitual. Yo no sé qué pasa, porque teniendo los años la misma duración que han tenido siempre, con sus 365 días de 24 horas, divididos en 4 cómodas estaciones, la Navidad es un periodo que adelanta sus fechas cada año. Que ríete tú de la variabilidad de la Semana Santa, porque a esa ya la tenemos de ojo, pero la Navidad cada año nos asalta a traición a la vuelta de la esquina. Como curvy casada con un insecto palo, vivo estas celebraciones de forma raruna y en un estado de nerviosismo constante. Antes de conocer a este hombre no me preocupaba por los excesos navideños. Total, ya dicen en el telediario que en ese par de semanas fatídicas para el tipín de todo hijo de vecino, los españoles engordan entre 2 y 4 kilos a causa de los banquetes festivos. Y yo vivía feliz en mi mediocridad y dentro de esa media. Hasta que conocí a este hombre, que zampando el doble o el triple que yo de todos esos manjares que nos meten por los ojos durante el periodo navideño ¡acaba la temporada de turrones pesando 2 kilos menos! El universo está muy mal repartido y a mí me ha tocado la peor parte.

El peligro de octubre. Cada año, la aparición del turrón de Suchard me marca el inicio de mis navidades particulares. Este año fue el día 15 de octubre, cuando me encontré el expositor de dulces navideños cómodamente instalado en medio de la sección de frutería de mi supermercado. Vamos, debería pasar sanidad por allí y prohibir semejante aberración. Iba yo tranquilamente de los plátanos a las naranjas cuando ¡pumba! Me topé con el mueble cargadito de envoltorios de colores y papeles brillantes. Como era la novedad, después de maldecir mi mala suerte por el encontronazo, me puse a buscar mi primera dosis de turrón de Suchard entre tanta marca blanca y tanta cosa azucarada. Y no estaba. Pensé que por fin tenía un golpe de buena suerte, porque la verdad es que en octubre no tenía yo antojo de otro manjar navideño, así es que proseguí mi compra como si ese mueble no se hubiera manifestado aún en mi vida. Y cuando iba a salir del supermercado, en la última esquina del local, junto a las cremas de manos y los discos desmaquillantes ¡me encuentro un expositor completo y repleto de las tabletas doradas de Suchard! ¿Qué mente maquiavélica puede idear semejante ubicación para que los amantes del Suchard andemos desorientados y babeando por toda la tienda a la caza de ese primer turrón de navidad? Hay gente mala de verdad.

Se sobreentiende que tú comerás el doble que los demás. Ser curvy y que la gente piense que eres la creadora de los excesos navideños es todo uno. Por mucho que trates de mantener la moderación en esas comidas eternas y encadenadas que comienzan el día 24 sobre las 7 de la tarde y acaban sobre la misma hora del día de Reyes con el consabido roscón, todos creen que si alguien se va a pasar de la raya engullendo vas a ser tú. Y la gente no se corta al afirmar que yo no elegiré el segundo plato entre pollo y solomillo y que me comeré los dos. Y no es por hacerles un feo ni por llevarles la contraria, pero hasta las gordas tenemos un limite estomacal que no podemos sobrepasar.

¿Eres más de dulce o de salado? Cuando eres niño, tus padres dicen con orgullo que te gusta todo y que no le haces ascos a nada, pero cuando creces con tu curvy cuerpo, esto se convierte también en una desgracia. Si al menos yo fuera delicada para alguna comida que no fueran las verduras… Pero lo cierto es que me gusta todo en los excesos navideños. Los entrantes variados y rarunos, la comida guisada de forma especial y los postres desde la tableta de Suchard, que solo hay que abrir y trocear, hasta los dulces más elaborados. Así empiezas con un canapé inocente y piensas que ya comerás menos del plato principal. Pero cuando te has puesto las botas también con este, juras que reducirás o incluso renunciarás al postre. Y cuando el turrón de Suchard aparece en la mesa, das al traste con todos esos propósitos, porque eso es cosa del año nuevo y no de la Nochebuena.

Y así se presentan un año más estas fiestas. Como mujeres curvy ¿cómo lleváis el asunto de los excesos navideños? ¿Conocéis el autocontrol o eso no está hecho para vosotras? ¿También tenéis esa sensación de que la Navidad empieza cada año más temprano?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

11 comentarios:

  1. ???????????????????? para mi las Navidades en cuanto al supermercado y el tema culinario se refiere es esto ???????????? no quiero !!!!! pero no puedo dejar de comer de todoooooo !!!! Da igual salado.o dulce todo está riquisimo y como llevo nueve meses de dieta pues me está el doble de bueno , total una ansiedad tremenda y total !!!!!!

    • No te digo yo… si es que no podemos escapar. No hay forma de huir de las celebraciones familiares, pero tampoco de los dulces expuestos a la hora de hacer la compra incluso en los pasillos menos pensados. Si yo, que desde que parí me privo poco, no me puedo resistir, no me quiero imaginar lo que debe ser para alguien que siga una dienta controlada. ¡Ánimo!

  2. Maria Mivinailart

    Que si empieza antes?? En mitad de octubre empecé a ver los turrones y me estresé y todo. De verdad, a este ritmo nos compramos los bañadores y turrones a la vez.
    Yo soy muy de nocilla y tal, pero los turrones y demás dulces navideños pues tampoco me llaman mucho.
    Esas cenas me matan. El año pasado, que me pillaron de 3 meses, creía que reventaba… Este año me intentaré pasar menos jeje

    • ¡Jajaja! Eso sería el colmo para las fanáticas de la operación bikini: haga usted esfuerzos desde enero por los turrones para volvérselos a encontrar en cuanto empiece la temporada de playa. ¡Jajaja! Sería buenísimo. A mí el Suchard me trae loca. Del resto de cosas, excepto los mantecados de chocolate, tampoco hay gran cosa que me atraiga, pero el turrón ¡ay, se me cae la baba sólo de pensarlo! Este año, con la lactancia ¡tienes mejor excusa para zampar!

      • Maria Mivinailart

        Jajajaja en eso tienes razón. Desde que nació la niña no me corto nada con la comida y no subo de peso. Debería aprovechar para perder lo que me sobre, pero que le voy a hacer ????

        • Eso me pasó a mí. Perdí peso durante el embarazo, me hartaba de todo y no lo recuperaba con la lactancia, pero cuando fueron pasando los meses ese efecto tan molón se acabó.

  3. Jo. Yo llevo dos días que la niña ha debido pegar un estirón y me empacho a la mínima. Que digo yo que bien, de cara a los excesos navideños pero…. jo, está todo TAAAAN rico. Aunque no puedo tomar la mitad de las cosas ¬_¬

    • A mí me pasaba eso durante el embarazo, que lo veía todo muy divino, pero en cuanto llevaba dos bocados me sentía empachadísima. Creo que por eso adelgacé tantos kilos sin esfuerzo.

  4. Lo de los dulces en la sección de frutas y verduras es mortal!! Aquí es igual! Este año hemos logrado evitarlos y solo la semana de Navidad comprarme yo alguna hojaldrina y la peque y su padre bolas de coco… Pero oye que día a día ahí topándose con ellos!

    • Al que se le ocurrió la idea le habrán puesto un monumento por lo que nos facilita la vida sana a todos. Mi única suerte es que de navidad me gustan pocos dulces propio, pero claro, el Suchard…

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