Echo de menos mi melena pero ¡disfruto las ventajas del pelo corto!

echo de menos mi melena

Ya hace 2 meses largos que decidí colaborar solidariamente con Dona tu pelo y cambiar el look radicalmente. En un primer momento, no me vi tan mal como pensaba, con eso de que al pegarme yo misma el tijeretazo me había salido una cosa llama long Bob que por delante disimulaba bastante lo recortejo que me lo había dejado por detrás, no fue un drama deshacerme de mi melena de toda la vida. Sin embargo, echo de menos mi melena, y aunque el pelo corto tiene muchas ventajas, prefiero volver a mi look de señora Pantoja anterior. Bueno, quizás no tan Pantoja, algo más corto, con más forma, con degradado, pero largo. Lo bueno de haberme atrevido a dar el paso de cortar es que se me ha quitado de golpe y porrazo el miedo al pelo corto. Lo malo es que van a pasar muchos meses hasta que logre alcanzar el largo que tengo en mente. Con que me caiga un poco más abajo de los hombros ya me daré por satisfecha. Aunque no descarto otra locura solidaria en el futuro, lo cierto es que en mi caso, mi apariencia con el pelo largo me parece mejor. A pesar de todo, tener el pelo corto tiene una serie de ventajas innegables que por ahora voy a disfrutar durante un largo tiempo. A saber:

Ahorro en productos capilares. No es simplemente que necesite 3 veces menos cantidad de champú para lavarme el pelo, es que además he prescindido por completo del acondicionador. Antes era una necesidad vital, porque tengo el pelo tan fino que tras el lavado se convierte en una maraña curiosa que no hay forma de desenredar sin la crema suavizante. Décadas llevaba sin permitirme el lujo de no usarlo y ahora llevo 2 meses en que lo tengo olvidado. Es cierto que si me lo aplico en las puntas, pese a la escasez de puntas que voy luciendo, se quedan más brillantes y se peinan de otra forma. Pero en mi vida de madre con prisas estoy obviándolo por completo y oye, no lo echo nada de menos. Y eso por no hablar de quien necesite tintes, mechas u otro tipo de tratamientos más costosos. Realmente el pelo corto a cierta edad puede ser un ahorro importante en peluquería.

El peinado y el secado. Es un visto y no visto. Si cuando convivía con mi melena por la cintura no usaba el secador apenas nunca, os podéis imaginar lo que ha supuesto en rapidez y ahorro de tiempo el secado al aire del pelo recortejo. Es que antes de salir de casa ya está prácticamente seco. Al peinar se me sigue haciendo raro que en cuanto meto el peine ¡llego al final! Aún tengo tendencia a seguir cepillando el cabello medio metro más abajo, como si las puntas extra largas que he perdido siguieran estando ahí presentes. Supongo que ya me iré acostumbrando a esta situación pero me sorprende no haberme mentalizado aún ¡que ya han pasado meses!

La imagen distorsionada que tengo de mí misma. Esto ya es digno de ser analizado en consulta, porque cuando pienso en mi yo actual ¡en mi mente sigo teniendo el pelo largo! Uno de los motivos que me llevó a elegir el disfraz de madre de Vaiana para carnavales, era el hecho de verme con mi melenaza colgando por el entreteto al más puro estilo hawaiano tradicional ¡cuando ya hacía casi 2 meses que no tenía ese pelo! En ningún momento caí en este detalle mientras planificábamos lo del disfraz en familia. También me ha pasado al pensar en que por el horario de la boda de mi cuñado no voy a poder ir a la peluquería ¡si no voy a tener ni pelo que peinar! Pues así con todo.

Siempre pensé que el pelo era importante para mí, pese a no darle mucha importancia a otras cuestiones estéticas. Esta experiencia me ha servido para reafirmarme en mi pensamiento y por el momento, estoy decidida a volver a la melena larga. Será más trabajosa de cuidar y al final casi siempre la llevaré recogida en la típica coleta de madre, pero el tijeretazo no me ha acabado de convencer. A lo mejor, tantos años con la misma imagen me han dejado incapacitada para verme mejor de otra manera. ¿Vosotras sois fans del pelo corto o largo? ¿Cambiáis mucho de peinado o tenéis un estilo definido al que sois fieles?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

Un comentario:

  1. Cuando era una niña quería melena corta y ahora siempre larga y cuánto más mejor! Ahora la llevo por debajo la tira del sujetador.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.