Dona tu pelo ¡y ayuda contra el cáncer! Yo ya lo he hecho

mechones solidarios donar pelo cáncer

Nunca, jamás desde antes de hacer la primera comunión, he tenido el pelo tan corto como ahora mismo. De pequeña, me llevaban con un corte estilo garçon que debía desagradarme mucho, porque en cuanto fui creciendo mi melena también lo hizo conmigo. Casi hasta la cintura me llegaba este domingo, cuando en el baño de casa le di un tijeretazo y acabé con ella por la buena causa que encabeza Mechones solidarios. ¡Ay, mi melena a lo Pantoja! Siempre descuidada, sin pasar por la peluquería más que para peinar en alguna boda, y con las puntas saneadas los domingos en casa de mi madre. Pero larga, larga, porque es como me ha gustado siempre, y como me sigue gustando ahora, a pesar del atropello que he cometido contra ella. El caso es que mi madre fue diagnosticada y operada de cáncer de colon justo hace 2 años. Tras la navidad empezó un tratamiento de 7 meses de quimioterapia y en la sesión informativa con la oncóloga a ella sólo le preocupaba el pelo. No daba crédito a este pensamiento, pero claro, hay que estar en la piel del enfermo para comprender que es un signo externo por el que su enfermedad quedaría expuesta a las miradas de la gente, sin poderlo disimular y teniendo que dar explicaciones de lo bien o lo mal que se encontrase en cada minuto de su vida. El tratamiento finalizó y el recuerdo del cáncer sólo sigue presente en las revisiones rutinarias, pero parece que sí logró salir vencedora ¡y además mantener la cabellera! Porque ni un pelo se le movió de la cabeza, ni de las cejas, ni de ningún otro sitio.

mechones solidarios donar pelo cáncer 35 centímetros

¿Cómo conocí esta iniciativa? En estos pensamientos andaba cuando inicié una conversación con otras mamás bloggers, Mamá en Bulgaria, que tiene un post sobre su experiencia de donar pelo de adulta, y La nave del bebé, que incluso ha donado pelo para niños. Resulta que las pelucas personalizadas con pelo natural y que sienten divinamente no son nada baratas (entre 600 y 2.500 euros cada una), por lo que mucha gente no tiene medios para acceder a ellas y su propia imagen puede convertirse en un lastre a la hora de plantar cara al cáncer. Por eso, busqué en internet cómo hacer para donar y di con Mechones solidarios, una organización que resulta que está en mi tierra, Málaga, y que se dedica a hacer pelucas de forma altruista con las donaciones que recibe. Cada una lleva unas 40 horas de trabajo y se necesitan entre 6 y 20 coletas para que queden preciosas. Las ceden gratuitamente a los enfermos que las necesiten, o a cambio de un precio simbólico, dependiendo del nivel de ingresos de cada paciente.

¿Qué se necesita para donar? ¡Casi nada! Unos mechones de al menos 20 centímetros, unidos en una trenza o en una coleta. Das un tijeretazo y listo. También hay peluquerías solidarias donde te ayudan a quedarte mona después de aportar tu granito de arena a Mechones solidarios, pero yo no tenía ninguna cerca. Así es que como el tiempo iba pasando, el domingo me encerré en el baño y casi muero del terror cuando empecé a escuchar el crujido de las tijeras al cortar. En fin, me he quedado con una melena súper recorteja, pero no me veo nada mal. Será la solidaridad, el espíritu navideño, o que quizás ya iba teniendo ganas de cambiar de look después de casi 30 años con el mismo pelo ¡que se dice pronto! Luego mi madre tuvo que emperejarme un poco, porque además de haberme pasado mucho con el corte que tenía en mente, estaba de un trasquilado que parecía que me hubiese pelado una burra a mordiscos. Y eso que vi tutoriales en Youtube donde todo era fácil y quedaba impecable. Pero vamos, mi realidad nunca cuadra con lo que se ve en internet.

dona tu pelo antes y después

¿Todos los pelos valen? Todos, todos, naturales, teñidos, canosos, de adulto, de niño, de hombre y de mujer. Sólo deben medir un mínimo de 20 centímetros, estar limpio y seco y enviarse por correo estándar. Creo que no puede ser más fácil y estoy convencida de que repetiré en el futuro y de que puede que arrastre a la niña conmigo. Luego me entró el miedo post corte y busqué en internet cuánto tardaría en recuperar mis 35 centímetros donados. ¡En un año el pelo crece 15 centímetros de media! ¡No me lo puedo creer! Es súper rápido, así es que en 1 año casi ni me daré cuenta de lo corto que lo dejé, y en poco más de 2 podría volver a estar igual de necesitada de un corte y hala ¡a donar en vez de dejarlo tirado en el suelo de la peluquería! O en el salón de mi madre, que suele ser mi caso.

Pues hasta aquí mi aportación a esta iniciativa. Supongo que cuando una enfermedad te toca tan de cerca es cuando de verdad tomas conciencia sobre ella. Desde entonces, aporto mensualmente lo que puedo a la Asociación Española Contra el Cáncer y ahora ¡hasta mi pelo por tal de ayudar! ¿Habéis participado alguna vez en una iniciativa similar? ¿Cómo andáis de solidaridad estos días?




Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

Un comentario:

  1. Bravo! A ver si así más gente va aprendiendo lo fácil que resulta echar una manita. Está bien que se vayan difundiendo estas cosas.

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