Soy curvy y no me dan vergüenza los masajes

masajes curvy

Como curvy, reconozco que hay veces (casi todos los días unas cuantas) en las que me encantaría vivir en plan marquesa, sin dar un palo al agua y ocupándome solo del cuidado y la contemplación de mi cuerpo. Pero como no está la economía nacional para florituras, y a la larga lo mucho cansa, incluso cuando de cosas tan buenas como los masajes se trata, seguiremos con la rutina de humano de a pie, normal y corriente. Soy muy aficionada a los masajes. Pero mucho, mucho. El primero me lo regaló el insecto palo cuando éramos novios y desde entonces ya no he podido parar. Ya ves, de esas cosas sin las que has vivido desde siempre y que cuando las pruebas se convierten en una necesidad imparable. Era una sesión de ducha Vichy y masaje relajante de 50 minutos en total. Aquello fue el paraíso y recuerdo salir de allí literalmente flotando. Me pasé casi días completos hasta que volví a sentir que mi cuerpo pesaba y que la gravedad no se había extinguido del planeta. Tan relajada me quedé que me daba la sensación de que las piernas ya no me sostenían y de que me desplazaba de un lado a otro como por arte de magia. Desde aquella primera prueba, creo que los masajes son los antojos más frecuentes y los pequeños lujos que más me permito de vez en cuando (demasiado espaciados para mi gusto, sobre todo desde que soy mamá además de curvy). Sin embargo, me doy cuenta de que son muchos los cortapisas que a veces impiden a la gente plus size disfrutar de estas terapias de relax.

1. Soy curvy y no me da vergüenza estar desnuda. Cuando fui a este primer masaje, la gente me preguntaba por mi desnudez: que si había que quitarse toda la ropa, que con que te tapaban, que cuántas personas te veían el cuerpiki… A ver, no sé si es que todos eran ignorantes masajísticos por completo o lo preguntaban por la alegría con la que yo suelo mostrar el curvy cuerpo. El caso es que ¿en qué cabeza cabe que me voy a meter bajo la ducha con ropa? Pues eso, que una curvy que va a recibir masajes tiene que enseñar exactamente lo mismo que cualquier persona, independientemente de tu peso. Si eres pudorosa, ya seas gorda o esquelética, no disfrutarás de la experiencia pensando en todas estas minucias.

2. Soy curvy pero no me duele nada. En el terreno profesional. Siempre que acudo a una sesión de masajes lo primero que me preguntan es dónde me duele más. Para hacer hincapié en esa zona. No sé si es una pregunta genérica o especial porque soy plus size y las chicas sobreentienden que por fuerza me tiene que doler algo. Pero hasta hoy, todos los masajes que he recibido son anti estrés,(cosa que tampoco tengo, pero por quejarme de algo) y relajantes, porque nunca me duele nada. Ni la espalda, ni tengo las piernas cansadas ni las cervicales del revés. Me doy masajes por gusto y porque mi familia se ha aficionado a regalármelos en ocasiones especiales. Punto y final.

masajes curvy gordos

Foto no apta para gordofóbicos. Yo misma y mi curvy cuerpo en plan relax

3. Soy curvy y el tanga de papel no me cubre nada de nada. Vamos, pero es que al insecto palo tampoco le tapa nada de lo suyo. La verdad es que enseñar las carnes no me importa, pero casi el agujero del culo entero… No sé, de esto creo que no hay necesidad. De todas formas debe ser algo que va por modas o por la política de cada centro: en algunos te permiten quedarte con tus bragas, e incluso con el pantalón puesto, sin es un masaje sólo de espalda. Pero en otros, para hacer exactamente lo mismo, te lo quitan todo y lo sustituyen por el mini trocito de tanga de papel, con la buena excusa de no estropearte la ropa con los aceites esenciales. Yo me adpato a lo que cada uno me pida. Sin vergüenza ninguna.

4. Soy curvy y temo por la integridad de las camillas de masajes. Esto me pasa cada vez menos. Porque ya soy una cliente asidua y en los centros de masajes en los que me he tratado ya conozco cómo son las camillas y el aguante que tienen. Pero recuerdo que en las primeras ocasiones, antes de subirme al potro, preguntaba cuántos kilos de peso aguantaría el invento. Todas las masajistas sin excepción me tomaron por muy exagerada, pero yo me quedaba más tranquilita sabiendo que el artilugio podría soportar 200 kilos.

5. Soy curvy y gasto más aceites esenciales. Ya me imagino lo que podréis pensar ¡mira la gorda, que hasta por la piel se harta de grasa! Pero por lo visto tengo una piel seca y muy absorbente, por lo que suele gastar mucho material cuando se me embadurna de cremas y demás mejunjes.

6. Soy curvy y ronco durante los masajes. Esto sí que me avergüenza de verdad. Yo antes era una muchacha normal (pero gorda) que iba a recibir sus masajes con entusiasmo, que entablaba conversación con las profesionales, que era la alegría de la huerta y la cliente más agradecida. Pero desde que me quedé embarazada, además de haber reducido drásticamente mis sesiones de relajación, no hay masaje en el que no me quede dormida a las primeras de cambio. Da igual que sea de una hora o de 15 minutos. Es que me quedo traspuesta en segundos y cuando me despierto solo temo haber roncado y que la masajista se haya dado cuenta ¡ay, señor, para lo que hemos quedado!

Como curvies ¿habéis renunciado alguna vesz a masajes o a cualquier otra actividad, para no mostrar vuestro cuerpo? Yo he decidido pensar que cada profesional que tenga que verme el cuerpazo se va a tomar la labor como los médicos. Que están hartos de ver y tocar todo tip de chichas cada día. Si luego se cachondean de los clientes con sus compañeros de trabajo, familia o amigos, a mí eso me da lo mismo, porque yo ya habré salido relajada de mis masajes.

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

10 comentarios:

  1. Yo tengo la misma afición que tú, es que también salgo volando, los masajes me parecen el mejor invento del mundo mundial! Una cosa, lo de que te pregunten que dónde te duele más creo que es rutina porque yo, aunque ahora me sobren unos kilitos, también me he hecho masajes de delgada y lo preguntaban igual, supongo que pensarán, ya que te voy a estar toqueteando casi una hora, pues si te duele algo y encima te puedo echar una mano mejor que mejor. Besos!

    • ¡Me alegro de que no se un trato discriminatorio! Yo pensaba que al verme entrar casi rodando sobre el curvy cuerpo en la sala de masajes, ya daban por hecho que algo tullida debería andar. Pero si es el procedimiento habitual, las voy a mirar con mejores ojos a partir de ahora.

  2. Maria Mivinailart

    A mi me gustan los masajes. Es cierto que soy de contractura fácil en los hombros y cuello y entonces voy a algún fisio… nunca he probado a ir a un masaje relajante.
    Aun así al principio me pasaba como a ti, miraba con preocupación las camillas, pobres lo que tendrían que aguantar en un rato jeje.
    En fin igual un día me animo y pruebo algún masaje de esos

    • Ves, yo nunca he ido a un fisioterapeuta. Como todos los masajes que he recibido son por gusto, y por desestresar, suelo ir a centros muy normales. Supongo que el fisioterapeuta será más caro. ¡Jajaja! Es que algunas camillas me parecían muy enclenques. Pero está visto que ya han tenido en cuenta a los curvy para ampliar la clientela y evitar disgustos.

  3. Alguna vez me he dado masajes pero no son santo de mi devoción. A mi lo que me gusta de verdad es el spa, con sus chorritos, flotar por la piscina, beber té de la fuente…. Y luego, cuando tuve el accidente de moto, masajes de fisio, claro, de rehabilitación. Pero esos dolían un coj**. Menos mal que el fisio estaba buenorro y además se ponía como supernervioso y le pasaban cosas cómicas xDDDD. Si no, me habría dejado la rehabilitación a la mitad.

    Un abrazo 🙂

    • ¡Jajaja! Y prefiero los masajes al spa. Los masajes de fisioterapia no los he probado y claro, su duelen pero son efectivos y hay una lesión ¡habrá que soportarlos! Lo mío es en plan señorona a disfrutar y relajar cuerpo y mente. Pues a mí nunca me ha dado un masaje un hombre. No por nada, pero es que siempre me asignan chicas, y algunos centros en los que he estado es que ni siquiera tienen personal masculino.

  4. Hola!!!! Yo no me he dado masajes pero no por nada, realmente es algo que tengo pendiente, ya que sí que he ido de spa, es algo que me falta.
    Y en la foto no te veo mal, no serás el insecto palo pero no te veo lorzas y menuda piel buena tienes.
    A mí tampoco me duele nunca nada, supongo que la pregunta te la harán por rutina.
    Jajaj, lo de la camilla me hace gracia, exagerada!!!!!

    • ¡Jajaja! Mira que pensé que mostrando la foto cundiría el pánico en las redes y me cerrarían hasta el blog por escándalo público. Oye, que yo soy la que estoy tumbada en plan ballena varada, no la chica tiposita en pie (aclaro, por si acaso). No se me ven lorzas porque al estar tumbadas se desparraman y adquieren otras formas (soy como el blandiblú :P). Pues si no eres pudorosa, yo te recomendaría probar lo del masaje. Aunque sólo se aun cortito de media hora por si acaso no te gustara, pero es que es una sensación ¡ayyyy! ¡Increíble!

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