Una curvy y su aliado ¡el invierno!

invierno curvy

Este ya me parece un pensamiento de gente antigua, pero hasta no hace mucho eso de que una curvy fuese macando michelín con prendas ajustadas ¡o peor! Con un crop top de esos que te dejan el ombligo al aire era casi motivo de delito y detención. Ahora parece que la gente tiene una mayor amplitud de miras, pero aún así, creo que muchas gordas están deseando que llegue el invierno para tapar las carnes y otros viandantes también, para no tener que verlas. Sin embargo, después de mi ruta de tienda en tienda en las rebajas de invierno, me doy cuenta de que entre el cambio climático y el de ideales en la industria de la moda, las prendas son cada vez más atemporales, Y no en el sentido de que nunca parezcan desfasadas, sino en el de que cada vez son más frescas. Este año, el invierno aún no ha hecho acto de presencia en este pueblo ni en media España. Yo no recuerdo meses de enero y febrero en los que las temperaturas no descendiesen hasta los -3 grados a primera hora de la mañana, y ahora se sale a la calle tan ricamente con una temperatura mínima de 10 grados y de ahí para arriba. Total, que si alguna curvy aspiraba a protegerse de las miradas ajenas entre las envolventes prendas lanudas de invierno, habrá visto su gozo en un pozo. Yo misma soy incapaz de salir con el abrigo puesto. Y me compré mi adorada biker en las rebajas pero hasta esta me da calor. Total, que me voy con un jersey súper fino, e incluso en camiseta de ¾ y ando tan ricamente hasta bien entrada la noche. Esto no es normal, y este año el invierno no se ha aliado con nosotras.

Aunque se ha puesto de moda, no me gustan los looks oversize ni para delgadas ni para gordas. Que cada una se ponga lo que quiera, pero si yo parezco un tonel de forma natural, no creo que poniéndome ropa que sea el doble de grande que yo lo vaya a arreglar. A comodidad no habrá quien le gane, pero no me parece que estilice nada. Una cosa es no avergonzarnos de nuestro tamaño y otra dar a entender que ocupamos el doble de lo que ocupamos en realidad.

Tampoco me gustaba ampararme en el invierno para vestirme a capas. ¡Pero mi vida ha dado un giro radical en este aspecto! Me va a dar igual que sea el frío invierno o el entretiempo loco del otoño y la primavera, pero desde que he estrenado mi cardigan de oferta creo que he estado perdiendo mucho tiempo en buscar looks sencillos pero con un toque algo gracioso. Oye, que resulta que usando este tipo de prendas sobre camisetas básicas pareces otra completamente diferente. Así es que excepto en verano, creo que sí voy a ser una aficionada a lo de vestirme con cantidad de envolturas.

Parece mentira que vaya a decir esto, pero el abrigo hay que usarlo con moderación. A mucha gente le encanta recomendarnos a las curvy que nos tapemos, que vamos a coger frío, pero con nuestras calorías de más y con estas temperaturas ¿quién puede soportar el bochorno de embutirse en el abrigo de plumas? Yo es que me veo incapaz. A veces pienso que quienes me ven desabrigada caminando a toda prisa por la calle deben pensar que la grasa extra que almaceno me tiene conectada en plan estufa. Es incomodísimo sudar y no quitarnos el abrigo por no querer lucir la ropa que llevamos debajo. El abrigo no puede ser un escudo contra la sociedad y el qué dirán de nuestras lorzas.

En cuanto al calzado ¡me rechifla el invierno! Tardé años en descubrir los botines y yo no he visto complemento más cómodo para los pies. Planos, con tacón razonable o de vértigo, los diseñan de todo tpo y son abrigados, sujetan bien el tobillo y no suelen provocar las rozaduras y daños que otros zapatos. Yo no puedo vivir sin ellos y tengo ya 5 pares diferentes. Básicamente, cuando llevo pantalón en invierno no pienso en otro calzado que no sean mis botines. Son más arreglados que las zapatillas deportivas e infinitamente más cómodos que mis demás zapatos de vestir. ¡Los adoro! Aunque he descubierto que con mis vestidos no quedan nada bien. Eso sí, aún no he llegado al extremo de lucir botines en verano, una moda que he visto muchísimo en los últimos años pero que me da calores sólo con mirar.

Como aliado para la cabeza, yo que soy de poco peinarme y además con poquísima gracia, los sombreros son mi asignatura pendiente. Los veo y me entusiasman, pero como este año no han bajado nada las temperaturas, creo que pasaría hasta calor con ellos. Y no es un complemento que se vea mucho por la calle, por lo que a veces temo sentirme disfrazada y rara en medio de una multitud nada fashion. En definitiva, la ropa de invierno me apasiona, pero por la variedad y la comodidad que ofrece, no como una excusa para ocultar mi curvy cuerpo bajo ella. ¿Y vosotras? ¿Os escondéis bajo montañas de tela en invierno o disfrutáis de looks especiales para esta época?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.