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Piensa en curvy

Curvy embarazada ¡por segunda vez!

Con el título creo que ya digo bastante. Vuelvo a ser una curvy embarazada por segunda vez. Hoy cumplo la semana 16 de este embarazo. Ya he superado el primer trimestre por completo, y en un suspiro ¡me plantaré en la mitad de esta gestación! Casi ni me he dado cuenta de mi estado, porque físicamente estoy muy bien, de kilos ando divinamente y molestias apenas tengo. Sólo un cansancio infinito y un sueño eterno, pero ya no sé si se debe a la revolución hormonal propia de la preñez o al trabajito que da perseguir a una niña de casi 3 años durante las 24 horas del día. El embarazo se está pareciendo mucho al anterior, pero esas cuestiones ya las iré relatando en mi otro blog de maternidad, Planeando ser padres. Aquí, quiero centrarme sólo en lo que respecta al curvy cuerpo en relación a la preñez, por lo que mis referencias a mi nuevo estado serán bastante diferentes. Si os interesan los síntomas, mi historial médico, las visitas con la matrona o los nuevos descubrimientos en moda y puericultura que voy haciendo para el nuevo bebé deberéis pasar por el otro blog. En este, seguiré reflejando otro tipo de inquietudes, aunque sospecho que el embarazo produce situaciones tan especiales y diferentes en la vida de una mujer que es raro que no acabe inundando otras facetas de nuestras vidas. De momento, en mi nueva etapa de curvy embarazada me atacan estas inquietudes.

1. El peso. ¿Para qué os voy a engañar? En el primer embarazo estaba obsesionada con no desbocarme y ponerme hecha un bicho bola difícilmente recuperable. Con mi obesidad estándar ya tengo más que de sobra, como para ir añadiendo kilos extra con los embarazos. Ya os conté que al final, mi primera gestación se saldó con 11 kilos menos ¡y sin esfuerzos! Este embarazo parece que ha comenzado igual. En los primeros 4 meses he perdido 4 kilos. Durante las vacaciones he recuperado 1,5 kilos, que se han empezado a ir al llegar a casa, así es que de momento parece que este tema sigue bajo control. Como de todo, no tengo vómitos y a veces siento algo de rechazo por alguna comida (el pescado, el melón…) pero a los pocos días se me pasa y puedo volver a comerlos sin problemas.

2. La ropa. Como suelo convivir con una barriga que nadie sabe si es de gorda o de embarazada, sigo con mi ropa de siempre. En el primer embarazo pude vestir de forma normal hasta el sexto mes, pero casi todas las madres reincidentes dicen que durante el segundo embarazo la barriga sale antes, porque los músculos están distendidos… Yo no puedo decir lo mismo. A día de hoy sigo con mi panzón estándar. El problema que se me plantea es que esta vez el bebé nacerá a finales de febrero o principios de marzo (porque yo soy muy de retrasarme con las fechas probables de parto), mientras que la anterior nació en noviembre. Claro, mi ropa premamá es bastante fresca, porque sólo iba a vivir embarazada el inicio del otoño, que además aquel año fue de lo más caluroso (o a mí me lo pareció en mi estado). Esta vez, por muchos bochornos que sufra, necesitare hacer algunos malabarismo para meter el panzón en mi antiguo abrigo y ver si mis jerséis de gorda normal dan de sí tanto como para abarcar toda la barriga.

3. Cuidados personales. Cuando esperaba a mi hija ¡todo eran atenciones hacia mí misma! No por parte de los demás, pero sí por parte del insecto palo y por iniciativa propia. Ahora, vivo sin acordarme de mí ni de mi embarazo. Puedo pasar el día completo sin pensar en el nuevo bebé, a no ser que me cruce con alguno de esos alimentos con riesgo de toxoplasmosis que no puedo comer. Y cuando me tumbo en la cama por la noche y le dedico algún pensamiento, enseguida me disperso y me doy cuenta de que se me han olvidado mis cremas antiarrugas de noche, que no me he hidratado la barriga al ducharme… Todo lo hago con prisas y me he convertido en el último mono de esta casa. La niña acapara todo nuestro tiempo y esfuerzos ¡sí que hay enormes diferencias entre vivir el primer embarazo en pareja o ya como familia con hijos!

En fin, la semana que viene empieza mi hija a ir al colegio en P3 ¡y quizás logre sacar unos minutitos extra para cuidar mi cuerpo de curvy embarazada? ¿Vosotras habéis repetido en esto de la maternidad? ¿Notasteis estos cambios entre el primer y el segundo embarazo?

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