cremas para 40 años
Belleza curvy

Madre, casi 40 años ¿y mis cremas?

Un mes falta para mi cumpleaños, esa fecha del calendario que desde que soy madre, es en la que me dedico a recibir mis regalos cosméticos caros. Bueno, o los menos low cost de todos lo que utilizo. No, en realidad aún no voy a cumplir los 40, que visto así, por escrito, hasta me ha dado una mijita de vértigo y todo. Serán 38, pero para el caso… Estaba yo indagando acerca de qué tipos de cremas serían las mejores para afrontar los inicios de mi ancianidad, cuando comprendí que debía ir revisando mis productos habituales porque ¿no llevaría usando la misma categoría desde mi más lozana juventud sin haberme percatado de que ahora las necesidades de este cuerpo son claramente otras? Así es que con mi hijo pequeño de la mano, porque no hay visos de despegarlo de mi persona tras tantísimos meses de juntera, me dispuse a revolver en mi cajón de cosméticos, en mi caja de cosméticos, en mi mueble de cosméticos… Sí, enseguida me di cuenta de que tengo un surtido muy variado al que debo dar salida antes de traer a casa ni un bote más. Pero para entrar en faena, estas son las cosillas que descubrí en mi análisis post vacacional de cosméticos.

Hija, tienes que superar la hidratante sin más

Esto intento hacerlo desde que cumplí los 30 y procuro comprar cremas antiarrugas, o al menos que prevengan la aparición de las primeras líneas de expresión, etc. Sin embargo, muchas veces me han regalado otro tipo de tratamientos antimanchas, revitalizantes o meramente hidratantes. Siempre los he utilizado y aprovechado hasta la última gota pero, si puedo elegir, opto por productos que estén indicados para mi rango de edad. Es cierto que creo que la constancia en el uso de estos cosméticos a diario es más efectivo que el propio producto en sí, y siempre será más beneficioso usar un tratamiento hidratante que nada, pero ya que la ciencia se pone de nuestro lado a la hora de segmentar esa enorme variedad de opciones que ofrece la industria cosmética, siendo una madre de casi 40 años es mejor elegir opciones consecuentes. Ya que nos dedicamos nuestro tiempo, que sea de la forma que más nos beneficie. Por eso, sí he tenido que desechar algunos productos como una leche limpiadora que he encontrado arrumbada desde hace más de una década, y que ya no estará ni en condiciones de ser usada con seguridad; un exfoliante que con un solo uso hace que me salgan granos en la barbilla (¡si yo nunca he tenido acné!) y un tónico facial pringoso a más no poder. Porque una cosa es aprovechar tratamientos para mujeres más jóvenes y otra empeorarme por tal de no deshacerme de lo que claramente me perjudica.

¿Y si me paso al extremo de las mujeres de más de 50 años?

¡No tengo término medio! Esto tampoco ha sido culpa mía, pero resulta que este hombre tuvo un detallazo conmigo y cuando le pasé mi lista de deseos se presentó un día con una de las cremas más caras de L’Occitane, una de mis marcas favoritas hasta que decidí que tenía que optar por opciones más ecológicas, pero esta es otra historia. Culpa mía por no especificar exactamente el nombre del producto, porque él, asumiendo que como costaba casi el doble que la que usaba hasta el momento sería mejor, me la trajo con la mejor intención y claro no puedo devolverla. En realidad, está orientada a mujeres de más de 50 años y a veces intento autoconvencerme de que más efecto me hará. Pero esto es un error, puesto que las necesidades de cada piel son distintas y con la de años que llevo siendo constante, la mía debe parecerse más a la de una chica de 25 que a la de una señora de 55. O eso quiero creer yo. Así es que me encuentro dividida. De entrada, no parece que me afecte de forma negativa: ni exceso de grasa, ni brillos por ese extra de componentes innecesarios, pero tendré que seguir observándome y sobre todo ¡rehacer mi lista de deseos anotando exactamente lo que me conviene!

Marcas, clarificad un poco la información para madres de 40 años

Al terminar de expurgar todos mis botes, me he dado cuenta de que la mayor parte de los tratamientos faciales que tengo en casa, de todo tipo de marcas, no especifican correctamente el público al que se dirigen. Si son solo hidratantes ya puedo suponer que son para mujeres más jóvenes pero ¿y cuando empiezan las denominaciones antiarrugas? Entre las gamas para 30 años y las que son para mayores de 65 hay todo un abismo y sin embargo en la caja, o en el frasco, se puede leer “anti arrugas” y nada más. En ocasiones, he recurrido a las propias webs de cada marca para analizar en detalle la ficha del producto y ni aún así he logrado saber para qué mujeres se ha diseñado esa crema en concreto. 

En fin, que con la cercanía de la verdadera madurez, ando a vueltas con mis inquietudes porque una vez analizadas las etiquetas de mis cosméticos he descubierto que muchos no son tan naturales como su marketing nos hace creer y llevo meses intentando agotarlos y renovarlos por marcas a veces menos conocidas pero más ecológicas. ¿A ti también te ha entrado la preocupación por las cremas al cumplir años?

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