Consejos de belleza y madres. ¡Esto no es para mí!

Me requete encantan los productos de belleza, los tratamientos y sus rituales. Soy disciplinada, dentro de mis posibilidades, pero desde que nació mi primera hija llevo 4 años observando que consejos de belleza y madres no suelen combinar bien. No, porque parece que quienes los lanzan a los cuatro vientos, para que las féminas deseosas hagamos todo lo posible por seguirlos a rajatabla y mejorar nuestro aspecto, no suelan tener en cuenta cómo son las 24 horas del día de una hembra madre. Que no digo ya las de una madre alfa de esas súper ideales, que llegan a todo, con buena cara y sin arrugas. No, esas no cuentan. Me refiero al resto de las madres humanas y mortales. Como de costumbre, cuando cambiamos de estación del año, se acercan fiestas como las de navidad, o las vacaciones de verano, o una boda, o un sarao de cualquier tipo, surgen como setas los 1.001 consejos que sí o sí debes de seguir. Da igual que apenas tengas 10 segundos para peinarte por las mañanas entre carreras y atropellos con los niños. Lo que se espera es que cualquiera salga por la puerta grande de su casa como si fuera prima hermana de la Preysler. Yo no sé vosotras, pero por la calle, Preyslers veo pocas, de lo que deduzco que consejos de belleza y madres reales son un binomio mal avenido, por la imposibilidad de seguir recomendaciones como estas.

Dormir bien y descansar. ¡La primera en la frente! Mínimo 8 horas de sueño nocturno y reparador y máximo… pues unas 13 horas serían perfecta. Esta gente que da estos consejos definitivamente no se ha puesto a procrear nunca. Ni siquiera en mis rachas buenas como madre, he llegado a dormir 8 horas. En la actualidad, logro dormir entre 3-4 horas cada noche y no del tirón. Y vivo divinamente. Está visto que a todo se acostumbra el cuerpo, porque el resto del día tampoco voy arrastrándome por las esquinas o deseando la muerte. Me encuentro bien, normal vamos. Si semejante descanso es imprescindible para estar monas ¡apaga y vámonos! Las madres no podremos entrar en el olimpo de las mujeres de cutis perfecto.

Hidratación. Esto no debería ser difícil ¿no? Con tener un suministro de agua potable cerca, el objetivo parece factible. Pero luego la cosa se complica. Si eres madre de teta, tu criatura te absorbe los jugos por el pezón. Vives con una sed constante, a veces parece imposible de saciar. Pero lo peor es que incluso llenarte un vaso de agua te cuesta trabajo. ¡Porque no tienes tiempo! Siempre hay otra cosa más urgente que hacer y tu vaso de agua puede esperar. Indefinidamente. Yo me he llegado a plantar en la cena habiendo bebido un solo vaso de agua en todo el día. Y he sobrevivido para contarlo.

Buena alimentación. Si la vida no te da para llenar un vaso de agua ¿te va a dar para meterte entre fogones, sentarte con parsimonia y comer mediante un acto consciente? Ya te lo digo yo: no. Mi primer post parto fue desastroso en ese sentido: sentir que el bebé te absorbe, que se pasan las horas del día y no haces nada (criar, que no es poco, pero eso no cuenta. Sí cuenta, pero no te percatas hasta meses o años después), que te comes lo primero que encuentres hecho o a medio hacer. Si juntas dos trozos de pan y le metes lo que sea en medio ¡eso es una comida completa! Y otras veces te dan las 5 de la tarde y resulta que para un día en el que te había dado tiempo de cocinar, se te ha complicado el asunto y aún no te lo has podido comer. Otras veces directamente no comes. Nada. Yo he llegado con el cola cao del desayuno hasta la cena innumerables veces, y claro, luego zampas como si no hubiera un mañana y venga kilos para el curvy cuerpo durante el post parto. Con lo sencillo que parece tener hambre y comer, y lo difícil que es cuando tienes que organizarte alrededor de las necesidades de tus hijos.

Terapias de expertos. Lo que viene siendo ir a un centro de belleza a que te hagan un tratamiento molón, que rejuvenezca, ilumine, mejore el tono, la elasticidad… Todos esos milagros que suelen prometer. A mí lo que me gusta de los tratamientos es que estoy sola, con una persona de trato agradable que me mima y en un ambiente relajado. Luego no veo yo tanto efecto milagroso, pero ese ratito es un lujazo. Cuando tienes hijos… Esto no suele cuadrar en tu agenda. Tengo yo unos bonos de masajes, drenajes y yo no sé cuantísimas cosas más que me han regalado en diferentes fechas señaladas y logro tener una cita cada 4 meses o así. Es completamente razonable que no vea esos efectos positivos dejando tanto margen entre una sesión y la siguiente.

Cambios de temperatura. Ni el frío extremo, ni el calor extremo… Nuestra piel sufre con estos cambios. Reconozco que en época escolar me pongo las cremas a la vuelta del colegio de la niña y no antes de salir por la mañana. Porque siempre vamos cagando prisas y con cosas por hacer: que si el desayuno a medias, que si esta ropa no es lo suficientemente de princesas para el cole, que si hoy me planto y no quiero ir. Y luego, el otro: el bebé que se retuerce para que no pueda ponerle el abrigo, ni sentarlo en la sillita, o que se hace el cagarro más impresionante del día justo antes de salir por la puerta. ¿Está una para pensar en sérum y BBCream con este show mañanero? Así es que elementos de la naturaleza ¡aquí me tenéis a las 8:45 de la mañana para que os cebéis en mi persona! Luego ya vuelvo a casa con más calma y me voy poniendo potingues, pero antes de pisar la calle ¡ni por casualidad!

En definitiva, que con esta vida y con hijos muy pequeños, a lo máximo que llego es a los cuidados faciales y a unas uñas medio arregladas. El resto del cuerpo suelo tenerlo manga por hombro semanalmente. ¿A vosotras os cunden más las horas para dedicarlas a la belleza?




Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.