Belleza casera para madres con poco tiempo

belleza casera para madres con poco tiempo

¡Esas somos todas! No vivo desvelada porque la maternidad me haya reducido el tiempo libre para pensar en mí misma, en mi cuerpo y mi apariencia. Pese a toda la carga extra que supone tener hijos, el estrés laboral, la falta de conciliación y esa sensación habitual de que estamos en todo pero no llegamos a nada, tengo una lista de cuidados de belleza casera para madres con poco tiempo que cumplo de una forma casi, casi ejemplar. ¡Ole yo! El truco principal creo que está en aprovechar los minutos muertos (si es que tenéis alguno por ahí suelto), porque eso de sentarnos durante largos ratos para dedicarnos a la contemplación de nuestra propia persona no sé si volveremos a vivirlo. Me encantan esas imágenes de cine en los que las protagonistas tienen su tocador impoluto, con todo perfectamente alineado para darse un cepillado de pelo nocturno y dedicarse a sus cremas y sus cosas antes de ir a dormir. Yo tengo esto muy simplificado con una caja de cartón de un regalo de cuando mi hija era bebé, donde guardo los cosméticos de noche, en el salón, para ir aplicándomelos mientras duermo al niño, o mientras vemos una serie en pareja. ¡Es que el tocador no me cabe en el dormitorio!

Rutinas diarias. Al trabajar en casa, puede que los tratamientos faciales de día me los acabe poniendo a las 2 de la tarde y el de noche a las 8, vamos, que casi se me solapa uno con el otro. Pero aún así, raro es el día que me salto alguno. Muy agotada tengo que llegar de la calle, con mucha nocturnidad, o muy demandante se me tiene que poner un hijo para que me acueste sin mis cremas. Son pocos minutos, que si lo hago de forma continuada durante la ducha diaria pues voy poniendo un producto tras otro mientras me visto, desayuno, atiendo a los niños… Y lo mismo por la noche, mientras se lavan los dientes, se ponen el pijama, empieza la hora del cuento… Lo ideal sería tener todos esos minutos y segundos de forma continuada, pero no es mi caso. Así es que al menos me los voy aplicando a saltos ¡pero cumplo!

Exfoliación. Tengo productos para la exfoliación facial y corporal que especifican que pueden usarse diariamente. No, a esto no llego. Tampoco los uso 2 o 3 días a la semana. Así es que si hay suerte puedo hacer exfoliaciones los fines de semana, cuando tengo al insecto palo de cuerpo presente en casa y no tengo que hacer duchas exprés con toda la familia mirando. Digo yo que de algo servirá hacerlas, aunque sea con menos frecuencia de la indicada, porque a diario ¿hay madre que pueda cumplir con esta normativa?

Depilación. Depilarse en casa digo que es un truco de belleza casera para madres con poco tiempo, pero en realidad yo siempre lo he hecho así. La única vez que me depilaron en un centro profesional fue para mi boda. En realidad, que te lo haga un experto te permite salir de casa, desconectar y buscar ese rato para ti misma, pero si es imposible lograr reunir los segundos necesarios, yo soy fan de la Venus de Gillette en época de enseñar pocas carnes y de la Braun Silk èpil cuado llega el buen tiempo. Mínima inversión de dinero, de tiempo y resultados perfectos.

Mascarilla. Tanto la del pelo como la facial. La facial me la salto mucho, muuuucho, porque bastante esfuerzo hago ya cada día con los productos de cuidado rutinario. La del pelo procuro usarla al menos una vez a la semana, en esas duchas algo más relajadas del fin de semana. He tenido varias marcas y definitivamente necesito productos que no requieran más de 1-3 minutos para actuar. Si debo dejarlos haciendo efecto 10 minutos, o aplicarla con el cabello seco para después volver a lavar la cabeza, o mediante procedimientos aún más complejos, lo siento, pero prefiero arriesgarme a que se me caiga todo de golpe. Un minuto y una vez por semana es lo máximo que puedo dedicar.

Manicura. Os hablaba del tipo de manicura duradera pero no permanente que se estila en mi casa. Y elijo ese modelo de lacas de secado ultra rápico porque la vida no me da tiempo para más. Sé que los nuevos avances en manicura permiten hasta 3 semanas o más de uñas perfectas, pero debido a mi psoriasis ungueal que multiplica la velocidad a la que crecen las mías, es imposible alargar la manicura más allá de una semana. Sí, puede que no esté estropeada, ni se hayan decolorado los bordes, pero la distancia entre la base de la pintura y el inicio de la uña puede tener casi medio centímetro de distancia. Y esto no queda estético. Así es que suelo aprovechar alguna noche en que los niños hayan hecho el favor de dormirse ambos más o menos a la vez, y a un horario razonable, para proceder con el pintado. Eso sí: recortar, limar y desmaquillar suelo hacerlo con ellos despiertos, porque una vez destapados los botes de pintura necesito unos pocos minutos para que se me sequen dignamente y que no queden marcadas por las sábanas o por tener que manejar a un bebé en brazos.

¿Tenéis trucos para agilizar estas tareas y no tener que renunciar por completo a nuestros cuidados? Eso sí ¡aprovechad la desconexión de las vacaciones de Semana Santa para hacer algo especial! ¡Nos vemos a la vuelta!

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

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