Basulto no odia a las gordas. Mamá come sano

Basulto no odia a las gordas. Mamá come sano

¡He leído un libro! ¡Yujuuuu! La cosa no sería tan meritoria si no fuese porque he pasado de ser una lectora voraz, a una madre de 2 criaturas que apenas consigue leer un par o 3 de novelas al año. Deprimente, lo sé. Como os anunciaba hace unos días, debido a mi desgracia de estar gorda y sana, en la Seguridad Social me han dado de lado y no me van a ayudar en mi propósito de mejorar mis hábitos alimenticios y ser un ejemplo para mis hijos. Así es que por lo implicada que ando en la blogosfera maternal por mi otro blog, Planeando ser padres, pensar en alimentación sana y en nutrición siempre me trae a la cabeza el mismo nombre: Basulto. Julio Basulto debe ser el nutricionista más renombrado y temido (la verdad sea dicha) por los padres de hoy en día. Lo sigo en redes sociales y en más de una ocasión sus opiniones, muy firmes y tajantes, me han parecido soberbias y muy hirientes. Como gorda, he tenido pesadillas en las que Basulto venía a quitarme la custodia de mis hijos por no alimentarlos bien (cosa que no ocurre, porque ellos comen 1.000 veces mejor que yo) o por darles una galleta de chocolate al volver el colegio. Pero a pesar de ese pánico, me ha parecido siempre un buen profesional, así es que decidí leer su libro Mamá come sano, en formato ebook, para ver qué cosas podría aprender por mí misma, sin necesidad de pasar por la consulta de un nutricionista de pago. En 2 días ¡lo había devorado! Leído, no me malinterpretéis, y curiosamente, en su libro el tono del autor no es tan implacable como el que transmite a través de las redes. En definitiva, os quiero hacer un resumen de pequeñas cosas que hemos aprendido todos en casa y que nos están ayudando en nuestro reto de comer de una forma más sana en familia.

¿Qué esperar de Mamá come sano? Lo primero es saber que Basulto no odia a las gordas, sean madres o no. Ya desde el inicio, Basulto advierte que no es un libro de recetas. No hay menús preparados, ni platos recomendados para la cena, ni ningún plan cuadriculado que se ajuste a las necesidades de toda la humanidad. Tampoco trata de vendernos la idea de que la alimentación durante las etapas del embarazo o la lactancia va a marcar de por vida a nuestros hijos. Lo fundamental es saber que debes alimentarte bien porque vas a ser el espejo en el que se miren tus criaturas. Van a copiar tus conductas y hábitos alimenticios y es aquí, en este momento de la maternidad recién estrenada, cuando todas las madres haríamos casi cualquier cosa por nuestras criaturas ¿por qué no erradicar nuestras malas costumbres en la mesa y que el aprendizaje dure para siempre?

¿Se puede comer de todo? ¿A que la inercia es responder que sí, pero con moderación? Pues Basulto dice que no. Nadie morirá por comerse una napolitana de chocolate una vez en un cumpleaños, pero tampoco morirá el que no las pruebe nunca. Hay alimentos (bollería industrial, alimentos procesados, repostería envasada, chucherías) que no necesitamos absolutamente para nada. Lo ideal sería no tomarlos nunca ¡y esto es lo más difícil! Al menos para mí. Porque después de toda una vida comiéndolos, sabiendo que me gustan, por muy perjudiciales que sean ¿cómo imaginar que no debería catarlos nunca más? Mi primer impulso es desear la muerte ahora mismo, para acabar con el sufrimiento de una vida sin “cosas ricas”. Sinceramente os lo digo. Pero menos mal que me queda juicio para reflexionar y comprender que la felicidad no puede estar exclusivamente vinculada a la comida.

El cambio no es fácil. Y lo peor ¡no hay recetas mágicas y milagrosas! Nada de dietas estrictas, ni por periodos concretos de tiempo. Actividad física y comida sana. Basulto no confía en otro secreto. Pero claro ¡esto que todos sabemos puede ser tan difícil de cumplir! Elegir una fruta de merienda en lugar de una magdalena, no comer carne por la mañana, a mediodía y por la noche, huir de refrescos, de zumos, y salir a la busca y captura de los azúcares libres escondidos en etiquetas de productos salados, como por ejemplo el jamón de york. Al principio, parece que haya que hacer un máster para ir a hacer la compra. Pero en dos ratos lo tienes dominado y sabes que hay pasillos completos del supermercado que puedes saltar, por lo que ahorras tiempo, y etiquetas en las que antes o después te deberás detener, hasta que poco a poco estés segura de que lo que compras es sano.

El libro tiene apartados muy machacones para dejar claro que los milagros no existen y que las frutas, verduras, cereales y legumbres deben ser la base de nuestra dieta. ¿Haremos caso esta vez? 3 semanas de buenos propósitos llevamos en casa, con algunas excepciones al comer fuera en fin de semana, pero no nos está resultando tan trabajoso como imaginaba. Eso sí ¡nos hemos comprometido todos a cumplirlo! Bueno, a los niños no les queda más remedio porque comen lo que haya en casa, pero son los que interiorizan estas novedades más fácilmente. ¡Ya quisiera yo olvidarme de las galletas y el chocolate a la misma velocidad a la que lo ha logrado mi hija!

¿Habéis leído algún libro de Basulto? ¿Sirvieron vuestro embarazos para que comieseis mejor o para daros atracones de antojos?




Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

Un comentario:

  1. Lo leí estando embarazada de la segunda y cuando ha nacido me he radicalizado más en llevar una alimentación saludable. Mi delicado estómago lo agradece, me encuentro mejor y mi hijo se está acostumbrando a comer cosas nuevas: espaguetis de calabacín, soja texturizada, hamburguesas vegetales…
    Te recomiendo: http://www.dimequecomes.com y los stories de @midietacojea y @gu_nutricion. Son canela fina!

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