azúcar es tan adictivo
Vida sana

El azúcar es tan adictivo … Cosas dulces que son sanas

Como gorda zampona que no discrimino ni entre lo dulce ni lo salado porque todo lo engullo con alegría, desde que hace unos años me propuse reducir el consumo de azúcar (sí, años, porque esto ha resultado ser como una droga en mi caso, y a poco que me descuide y meta en casa alguna tentación, recaigo) y con el nuevo estilo de comida casera, sin precocinados y con alimentos frescos, o lo menos procesados posible, pensé que preferiría morir de pena antes que dejar de comer estas cosas. Pero resulta que no, que aunque en un principio no te parezca factible la idea de sobrevivir felizmente sin dulces, sí hay toda una variedad de trucos gastronómicos que pueden traer de nuevo la luz a tus días.

Hace un par de años, acudí a un evento nutricional en el que un nutricionista, que se había hecho popular por salir a ratos en un programa de la tele, soltó muy alegremente, delante de su audiencia de madres que reconocíamos ser adictas a los dulces, que el azúcar no es adictivo en absoluto y que lo que debíamos hacer era masticar más para evitar esa ansiedad que sentíamos y esos antojos descontrolados. Nuestra cara era un poema, porque hasta ese momento todas habíamos recibido información contraria a esta, y después de aquella noche, seguimos manteniendo nuestra opinión. Si no ¿cómo se explica que nos gusten tanto las mierditas ultra procesadas y sabrosas y todo lo que está cargado de azúcar por encima de los alimentos más naturales? Vamos, que en mi caso he necesitado todo un proyecto de desintoxicación a lo largo del cual he descubiertos una serie de cosas dulces que son sanas y que una se puede permitir comer.

La moda de los dátiles

Llamarle moda me parece un atrevimiento: hay países que llevan 3.000 años consumiéndolos por lo que modernos, modernos no parecen, la verdad. Además, si compras dátiles naturales, en rama, son bastante feos a la vista: puede que arrugados, que tengan alguna rotura en la piel, con un color apagado que parece casi polvoriento… Si brillan como un diamante es que les han puesto azúcar encima. Cuando empecé con el cambio de hábitos, vi que mi nutricionista de Corporis Sanum me ponía dátiles en muchas recetas: pocas unidades, 3 ó 4, que en cuanto le quitas el hueso ya se quedan reducidos y claro ¿qué me decía la gente de a pie sobre esto? Que los dátiles engordan mucho y tienen mucho azúcar. Cosa que nutricionalmente es cierta, pero claro, son azúcares intrínsecos, no libres, que te comes con la propia fibra del fruto y que además endulza tanto que con muy poca cantidad tienes de sobra. Total, que los dátiles han pasado a estar en mi casa a diario para acompañar algunas ensaladas, para sustituir el azúcar en las recetas (sí, la textura del resultado no va a ser la misma, pero yo no soy delicada y aquello está riquísimo igualmente) y para llevarme uno a la boca el día que echo de menos algo goloso. ¡Tremendo descubrimiento entre mis cosas dulces que son sanas!

Avena con leche, bizcochos y demás

Puede que esta apreciación sea muy subjetiva, pero hasta hace 7 meses jamás había probado la avena. Tampoco era fan de los cereales de desayuno azucarados y simplemente era un alimento que no solíamos tener en casa. La nutricionista me metió un montón de avena en el menú semanal, generalmente a la hora de la merienda, pero también como espesante para salsas, sustituta de la harina refinada, etc. Lo bueno es que el sabor es bastante neutro, así es que es imposible que te desagrade. Quizás te resulte más chocante su textura, porque si la compras en copos verás que no es nada fina, pero oye, mezclada con un poco de leche sacia muchísimo, lo que ayuda a no sentir hambre entre horas. Además, a mí me da la sensación de que aporta algo de dulzor tanto cuando la uso simplemente con leche y nada más, como en los bizcochos, para añadir menos cantidad de harina. Es un alimento muy barato que cunde muchísimo y con el que se puede hacer mucha repostería (magdalenas, galletas y casi de todo) de forma saludable.

La fruta vista como una chuchería

Mira que cuando mi madre trabajaba en una guardería me decía que, para los niños, el día que tocaba fruta era como si repartieran caramelos. Desde mi punto de vista de adulta con paladar destrozado porque sí, el azúcar es tan adictivo… Esa afirmación me parecía una aberración. Vale, como mucho podría endulzar con un plátano pero ¿con qué más? Pues si están bien maduras ¡con todas! Desde el mango a los melocotones y hasta las manzanas, con lo sositas que me parecían hace nada. Es otro de los trucos para cuando hago bizcochos o galletas para los niños: cambiar el azúcar normal por frutas, reducirlo mucho o incluso eliminarlo por completo ¡y magia! Lo único en lo que tengo que mejorar es en la mala mano que tengo para los tiempos de horneado.

El chocolate negro no es nada dulce pero…

Ay, pero cuando logras ir quitándote del azúcar a lo bruto, empiezas a subir a chocolates con al menos el 70% de cacao, el 72%, el 80%, etc. todo el chocolate malo que comías hasta ahora empieza a saberte bastante asquerosete. Eso sí, se tarda en aceptar el cambio, pero lo bueno es que haciendo un uso responsable del cacao, lo más puro posible, al final no tienes que renunciar ni a comer chocolate, ni a aderezar la leche (yo uso un cacao puro 100% en polvo y vivo felizmente), ni a nada de nada. La clave está en elegir mejor y no en hacer tantas renuncias que nos hagan la vida imposible.

Especias para guisar y canela para endulzar

El descubrimiento de las especias en la cocina para reducir el uso de sal y tener platos sabrosos y nada aburridos ¡ha sido un lujazo! Para comer cosas dulces que son sanas las posibilidades se reducen, o al menos yo sólo he dado con la canela. No endulza como el azúcar, pero le da a la leche, la avena, las galletas, los yogures naturales, la repostería, etc. un sabor peculiar, aromático que hace que no eches de menos el azúcar a granel.

Y hasta aquí, mi breve aportación para intentar huir de la tristeza al descubrir que el azúcar es tan adictivo, pero considerar algunas opiniones que pueden hacernos avanzar con paso firme en un estilo de vida más saludable e incluso más rico. ¿Qué otros trucos utilizais vosotras?

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