Alternativas al método Konmari cuando falla. ¡Adiós al orden!

alternativas al método konmari

Empecé con mi enamoramiento por mi versión española del Método Konmari a finales del año pasado, y ahora, en pleno verano, con el cambio de armario acabado, debo reconocer que necesito alternativas al método Konmari porque en esta casa sí ha fallado. Yo confíé en la japonesa, tan pulcra, tan convencida de que su idea era infalible, y de que una vez metida en vereda respecto a la organización del hogar, la marcha atrás era imposible. Y lo he intentado. Sabía que no sería fácil, que requería de una cantidad de horas que era inasequible acumular de forma continuada. Así es que empecé por espacios pequeños como la mesita de noche, la ropa interior, toda mi ropa y zapatos, mis bolsos, las toallas y cosas de bebé y ¡se acabó! Llegados a este punto, la inversión de tiempo había resultado inmensa y miraba el resto de la casa sin visos de acabar jamás de organizarla por completo. A Marie Kondo le agradeceré eternamente el haberme abierto los ojos a la cantidad de objetos inservibles que había acumulado, y el haberme empujado a donar, a tirar de forma despiadada. Eso me aligeró los armarios una barbaridad, pero ni el doblado en vertical está hecho para nosotros, ni el ordenar cada cosa que tocas al segundo. Os cuento por qué busco alternativas al método Konmari y por qué creo que nos ha fallado en casa.

konmari española toallas y sábanas bebé

La falta de tiempo. Creo que el Método Konmari está pensado para hacerlo de forma seguida, y eso con niños, con trabajo, con un marido al que el método se la trae al pairo, es prácticamente imposible. En ordenar mi cajón de ropa interior se me fueron 2 horas. Más de 4 en mi ropa: sacar, repartir por el suelo, descartar la que tirar, la que donar, doblar según el método, buscar nuevas ubicaciones… Entre semana era imposible hacerlo y ¿quién en su sano juicio iba a dedicar fines y fines de semana completos a quedarse encerrada en casa con los niños sólo para ordenar? Yo no. Claro, esto supuso el principio del fin: un fin de semana lograba organizar bolsos, otro zapatos, 3 nada, y vivía con la sensación de que la tarea nunca terminaría.

magia del orden método konmari española bolsos

La falta de compromiso del resto de la familia. A mí el Konmari me tenía fascinada por completo, pero a mí y a nadie más. Este hombre no pensaba perder su tiempo leyendo un libro de organización y lo que yo trataba de enseñarle no le convencía. En casa intentamos repartir las tareas del hogar, y justo la de doblar la ropa le suele tocar a él, porque por sus horarios de trabajo es de las pocas que puede hacer con libertad. Cuando le dije que a partir de ahora la ropa se doblaría y guardaría en vertical, me tachó de loca y ha seguido haciéndolo como siempre. ¿El problema? Que si yo quería seguir a rajatabla el método Konmari, debía doblar personalmente toda la ropa, con lo cual dejaba mis cosas aparte y a mí me iba creciendo una montaña que nunca tenía tiempo de actualizar. Ante este panorama, sí, prefiero que mi marido siga doblando ropa de cualquier manera poco optimizada a tener que hacerlo yo en no se sabe qué momento.

método konmari a la española calcetines

Alternativas al método Konmari cuando falla por culpa de los niños. Criaturas, bastante tienen con ir ganando autonomía, pero mi hija ni siquiera acierta a colocar su ropa en una percha, como para exigirle el plegado en vertical. Además, que cuando ella quiere coger una prenda, desordena todas las de alrededor, ya estén en vertical, en horizontal o haciendo el pino puente. La ve asomar, tira de ella y se desentiende de los daños colaterales. Lo mismo ocurre en cuanto a la ropa interior, los calcetines… El Konmari no es para niños, o al menos no para fomentar que hagan cosas por sí mismos cuando son pequeños. Los míos tienen 4 y 1 años. No encuentro forma de que sean más ordenados, más allá de darles cajas en las que lo puedan arrojar todo por categorías pero sin cuidado alguno.

método konmari a la española armario plus size

Las divisiones de nuestros armario. Uno de los aspectos que nos enamoró de nuestra casa actual es la cantidad de armarios y de espacio de almacenamiento que tiene. Tenemos muchas barras para colgar, pero sobre todo estantes en los que acumular ropa. El método Konmari falla porque nuestras estanterías tienen casi medio metro de separación entre un estante y el siguiente. Aunque he usado cajas para reducir el espacio y delimitar mejor el interior de cada mueble, lo cierto es que la ropa plegada en vertical ¿cuánto puede ocupar? ¿10 o 15 centímetros de alto? Sí, también son muy profundos, pero al no amontonar hacia arriba me encuentro con que tengo una variedad preciosa de rollitos de camisetas y pantalones a ras de balda, con unos 40 centímetros de aire y vacío desaprovechado por encima. O sea, que primero tendría que mejorar el interior de los armarios y después pasar a aplicar de nuevo el Konmari. Para quienes tengan cómodas y cajoneras, creo que sí puede ayudarles mucho más que a nosotros.

Evitar el cambio de armario. Sí, Marie Kondo me hizo creer que podría vivir sin hacer cambios de armario cada temporada, de por vida. Pero no, no es cierto. Para empezar, al hacer el cambio de armario aprovecho para dejar más a mano la ropa fresca o abrigada, según el mes, deshacerme de lo que ya está muy usado, reordenar a conciencia… En cuanto al tema del zapatero, tenemos muchos zapatos que no podemos tener a la vista durante todas las temporadas, por lo que la rotación es inevitable. Volviendo a los niños, el bebé va descartando ropa sin cesar, que debemos guardar pero sin la certeza de si para la siguiente temporada le valdrá o no. Tampoco tiene dormitorio propio, y hay que comprarle muchísimas cosas nuevas a cada instante, sin terminar de desechar las antiguas. Su mini ropita es muy complicada de guardar según el método Konmari, o al menos a mí se me da fatal y jamás se me queda de pie como debería. Otro motivo por el que me vería con media casa konmarizada y otra media sin konmarizar.

Del método japonés me quedo con la forma de ordenar cosas pequeñas en cajas, cajas y más cajas, así como por su implacable pensamiento de que hay que vivir con lo justo y no con un exceso de tontadas que ni usamos, ni nos alegran el día, ni nada. Incluso si hubiera sido soltera ¡me hubiera visto con posibilidades de hacer magia con el orden! Pero en mis circunstancias actuales, el intento ha terminado en fracaso. ¿Habéis probado el Konmari? ¿Triunfasteis de una vez para siempre?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

2 comentarios:

  1. Coincido contigo. Ni es para niños ni mucho menos se puede llevar a cabo si el otro adulto de la casa se niega a colaborar. En mi caso encima convivo con un desordenado patológico así q, si después de 2h ordenando un cajón me lo encuentro patas arriba, me ofusco y NO me siento feliz.

  2. Yo sólo lo puedo aplicar para hacer maletas. Y para los libros. Pero no tengo paciencia para ir doblando mi ropa interior. Y ya si hablamos de peques… Además, creo que ese método, sin una red de intercambio vecinal, o familiar, o lo que sea, es sospechosamente tendiente al consumismo más exacerbado. Porque sí, es verdad, hay cosas en mi armario que sólo salen una vez cada año bisiesto. Pero esa vez que salen… ¿Qué haces si no las tienes? ¿Comprarlas cada vez? No lo acabo de ver…

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