Zapatillas de estar en casa ¡curvy chic!

zapatillas de estar en casa curvy

¡Pfff! Debo reconocer que después de aquel post sobre ropa para estar en casa sin parecer que te pasas la vida en pijama, o que te acabas de colocar lo que tenías en la bolsa de deshechos de la temporada, o de toda tu juventud, esto de trabajar en casa tiene un punto en el que no voy a lograr rehabilitarme: el de las zapatilla de estar en casa! Lo siento, pero puedo ponerme más o menos mona por si se presenta mi madre, la cartera, el mensajero o una visita de esas que no avisan, y a las que si veo por el portero automático ni siquiera les abro la puerta como me pongan de mala leche. Pero en los pies… Eso es otro cantar. No me veo caminando en casa con mis zapatos de la calle. Primero, por una cuestión de higiene, y es que andar arriba y abajo con las mismas suelas con las que pateamos el exterior, trayéndonos tierra, piedras y demás mugre, como que me inspira poca confianza. Y el parquet, que se raya con todo… Segundo, por una cuestión de auténtica comodidad, porque para estar en casa trabajando con el ordenador, o haciendo tareas domésticas, o disfrutando del tiempo de ocio, no voy a desplazarme con tacones, ni con botines, ni con bailarinas de aquí para allá. Y finalmente, porque por poca consideración que tengamos hacia nuestros vecinos ¿qué necesidad hay de ir taconeando y haciendo ruido todo el día, con lo bien que se está con las zapatillas de estar en casa y lo silenciosas que resultan? De estos pensamientos surge mi post de hoy, porque al hacer el cambio de armario de otoño me he dado cuenta de que voy a cumplir 11 años con las mismas zapatillas de estar en casa. ¡Y necesito una renovación urgente!

zapatillas de estar en casa oysho

Diseño. Oysho tiene unas zapatillas de estar en casa que me encantan. Y suelen disponer de números hasta el 41, porque yo soy bastante plus size hasta para los pies. Lo malo es que en las tiendas de la calle no muestran el surtido completo, pero ¡siempre nos quedará la web para comprarlo todo! Desde zapatillas sencillas simplemente metidas, hasta botas tejidas y altas, o bailarinas cursis, molonas, de lana, y esos mini tacones con borlas y pompones como para seducir ¡tienen de todo! Eso sí, las tallas suelen variar mucho de un modelo a otro, porque mientras un 41 en botas es bastante ancho, en bailarinas la horma es bastante más estrecha y puede no sentaros bien. Por eso lo ideal sería probarlos en las tiendas, para evitar devoluciones si hacemos pedidos a domicilio.

zapatillas de estar en casa suela goma

Cierre. Personalmente, prefiero sacrificar algo de diseño mono para que las zapatillas de estar en casa abriguen de verdad, sean cómodas y no se me salgan al menor descuido. Bastante tengo con que la niña trate de robármelas en cuanto me ve sentada y me despisto. Las que tienen forma de botas altas y acolchadas, son muy tiernas, pero el problema suele estar en que la suela no aísla nada del suelo, se van deformando, se les abren agujeros en la tela y puedes usarlas pocas temporadas. Las que simplemente van metidas, sin cierre en el talón, son prácticas para ponerlas y quitarlas, pero a mí se me suelen escapar con frecuencia y voy dando tropezones y chancletazos por todas partes. Así es que un modelo que me parece buena opción son las tipo bailarinas: se meten fácilmente, no se salen si te quedan bien ajustadas, cubren más que las que son abiertas por detrás y hay modelos con suelas mucho mejores que las que imitan a botas. Eso sí, me refiero a modelos de bailarinas monas, como el de antes de Oysho, y no a esas zapatillas tan masculinas y horrorosas que también hemos estado utilizando las mujeres hasta hace bien poco.

zapatillas de estar en casa peluche

Suela. Que la suela no sea un zapato de tacón apropiado para un tablao flamenco es un punto a favor de todas las zapatillas de estar en casa. Por ejemplo, este modelo azul y rosa con mensaje, tiene una suela de goma que aísla del frío pero que no hace nada de ruido al caminar. Es de la marca Gioseppo como las siguientes en color gris claro, con una suela más rígida, porque no a todo el mundo le gusta sentir que el pie se hunde al caminar. Estos otros modelos que suelen tener muñecos y parecer peluches para los pies, que se encuentran con facilidad y a poco precio en bazares chinos, nunca me han dado buen resultado. Como muñeco, reconozco que decoran los pinreles una barbaridad, pero la suela suele deformarse, y al ser los rellenos de los peluches tan abultados, a veces cuesta muchísimo caminar sin que ambas zapatillas de estar en casa rocen entre sí.

Lo más raro que he visto en zapatillas hogareñas son estas que se calientan mediante un puerto usb ¡miedo me da! Por un precio bajísimo e importadas directamente desde China, si no salimos ardiendo será de milagro. Prefiero invertir en unos buenos calcetines y evitar riesgos, pero reconozco que me han llamado mucho la atención porque no me había topado con algo similar hasta la fecha.

¿Cómo son vuestras curvy zapatillas de estar en casa? ¿Valoráis más el diseño, la comodidad o ni siquiera pensáis en esto cuando las elegís?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

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