Mona sin ser egoblogger (III) Vestido con zapatillas

vestido con zapatillas curvy

Mis zapatillas de O’Neill son menos rosa.

¡Soy una moderna! No os riáis ¿eh? Que lo mío me ha costado dar el paso de salir a la calle ataviada con un vestido con zapatillas y sin zapatos de niña bien, ni sandalias, ni nada. ¡Hasta nerviosa salí de casa! Bueno, en esa reacción quizás influyese también la presencia de la niña, que iba atropellándome el calzado nuevo con las ruedas del patinete ¡así no hay quien derroche glamour! Esta combinación de vestido con zapatillas es un estilismo que veo mucho en los catálogos de las tiendas, en las revistas de moda, en las mujeres de la calle y hasta en las it girls famosas. Me parece de lo más cómodo, pero a la hora de la verdad ¡es que no me hallo! Me miro y remiro y no acabo de encontrarle sentido a mis pies. Sin embargo, este año se han dado un par de situaciones en mi vida que me han echo lanzarme a probar. La primera es que necesito zapatos súper cómodos porque la niña corre que vuela con el patinete, por lo que no puedo salir a solas con ella y con unos zapatos que me dejen inmovilizada si ella pega una arrancada y se lanza sin parar contra un cruce, un paso de peatones, un matrimonio de la tercera edad… La casuistica puede ser muy amplia. Y por otro lado, el influjo de mi renovado interés por los vestidos. A pesar de que no puedo renunciar a los remedios para evitar los roces en la entrepierna curvy ¡son súper frescos y no pienso volver a renunciar a ellos! En definitiva, que si quiero lucir sandalias monas pero incómodas, me veo en la obligación de salir a la calle con otro adulto más que me permita pavonearme por las aceras sin temor a no poder reaccionar dignamente como madre.

Esta primera combinación de vestido con zapatillas es una remezcla hecha con un vestido de La Redoute y una zapatillas O’Neill compradas en Showroomprivee. El vestido de La Redoute lo compré hace cantidad de tiempo, en enero os lo conté en este post. Me costó 20 euros pero ahora lo podéis encontrar por 10. Es de tono cereza, y claramente a mí el escote sí me queda algo drapeado, pero el resto del vestido no me hace los pliegues que a la modelo de la foto. Lo tienen hasta la talla 52 y es tan elástico que podrá amoldarse con facilidad a cualquier cuerpo. Eso sí, creo que a todas las curvy nos va a quedar ceñido escojamos la talla que escojamos. En la foto promocional queda muy arreglado, con tacón alto y bisutería, pero en la realidad yo no veo que el tejido sea como para darle ese toque tan formal.

Las zapatillas, que dada la calidad pésima de mis fotos de noegoblogger parecen blancas pero en realidad son de color rosa palo, las compré por 29 euros en el outlet online Showroomprivee. Eran tan baratas que metí en la cesta 3 pares, de diferentes colores, y otro par más para el insecto palo. Tengo zapatillas de por vida, porque no creo que me vaya a crecer el pie. Son cómodas, incluso sin calcetines ni nada no me han hecho heridas, porque claro esa moda de llevar calcetines por fuera del zapato la veo horrorosa, y esos mini calcetines que quedan escondidos dentro del calzado nunca se paran en su sitio, sino que se repliegan sobre sí mismos y al final no te protegen del roce. Desde luego, es mucho mejor ir con vestido y zapatillas al parque, evitando arena, piedras y demás riesgos, que con sandalias y arreglada. Aún así ¡me sigue costando verme!

vestido con zapatillas

Un día, mi móvil reventará y compraré uno con mejor cámara. Lo prometo.

El bolso, de hace como un millón de temporadas de Promod, (el de la foto es de MSK porque no encuentro mi modelo) debo renovarlo con urgencia porque es el único veraniego que tengo y necesito que sea de tamaña maxi, porque así me evito tener que llevar otra bolsa más con los instrumentos de la niña. Por si fuera poco, en estos días estamos inmersos en la operación pañal y claro, salimos de casa con el reductor de la taza del váter, con mudas de repuesto… preparados para las peores tragedias como si no fuésemos a volver sanos y salvos a casa. Por eso, los bolsos de dimensiones pequeñas han desaparecido temporalmente de mi vida. Bastante alegría tengo con haber podido dejar de lado los bolsos maternales y haber recuperado los de mujer normal en tamaño grande.

Pero lo importante de esta experiencia para ir mona sin ser egoblogger es que me he atrevido a pisar la calle con mi vestido con zapatillas. Que no me he dado la vuelta al franquear la puerta y que tampoco os vayáis a creer que la gente me ha agredido por este estilismo en la calle. Al final, va a ser verdad que la mayor parte de nuestros temores y cortapisas nos los fabricamos nosotros solitos en nuestra mente…

¿Vosotras os atrevéis a combinar un vestido con zapatillas? ¿Os atrae la idea u os parece una aberración de la industria de la moda?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

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