Me han llamado vaca fea y delgada mentirosa ¡todo a la vez!

vaca fea y gorda

Hay que ver cómo son las redes sociales a veces. Creo que se están convirtiendo en el nuevo escenario del escarnio público, porque si antes alguien te gritaba alguna cosa soez por la calle, ahora te lanzan una crítica en tus perfiles oficiales y aquí paz y después gloria. Porque además, entre ambos tenemos la distancia, la pantalla del ordenador, el hecho de que probablemente nunca nos conoceremos y la valentía que da el anonimato y el no tener al oponente cara a cara. El insulto callejero siempre ha sido más valiente, esto es así. Porque si no, no me explico lo faltona que puede llegar a ser la gente. Además, en la vida real, puede que a esa gorda horrible que no soportas la tengas como vecina, como compañera de trabajo o como cajera del supermercado y no te la puedas quitar de encima. Pero en internet, si el trabajo o la presencia en el ciberespacio de cualquier desconocido no te gusta ¿sabe la gente que existen opciones para no seguirlos, bloquearlos y no volver a verlos nunca más? Bueno, me centro. Resulta que la semana pasada recibí estas dos críticas amorosas que os detallo a continuación. Una me parece un mero error, y otra un ataque hecho con mala leche, pero con un resultado inesperado. ¿Sabéis que la gente no tiene nada claro el significado de la palabra curvy? ¿Que el autodefinirse como gorda también molesta? Pues esto es lo que me encontré en días muy cercanos.

En Facebook soy una delgada mentirosa. ¿Cómo se te queda el cuerpo? A mí igual de gordo que lo tenía, pese a que haya gente que no comparta esta visión de mi obesidad. Y eso que no entiendo de Photoshop y que las fotos propias que subo a las redes sociales están tal cual las hace el teléfono móvil (ni cámara de fotos tengo). Por lo que yo no sé si es que ya vienen con filtro adelgazante incorporado, pero resulta que a alguien le ha parecido que yo no soy una curvy de verdad. Que soy una muchacha delgada (¡lo que hay que oír!) pero rellenita (dentro de la delgadez por lo visto también hay grados, como dentro de lo gordo) que hago daño a las gordas de verdad por autodenominarme curvy. ¡Ay señor! Mira que lo de llamarme mamá curvy ya me parece un eufemismo de cuidado, en lugar de autoproclamarme gorda a secas, pero que alguien me acuse de delgada encubierta ¡eso no lo hubiera imaginado ni en mis mejores sueños! Pese a mi tonalaje, va a resultar que soy una delgada mala ¡y yo sin saberlo! Pues lo primero que voy a hacer es llamar a Amancio para decirle que se esmere con el tallaje de Zara porque ya ni las delgadas de pleno derecho cabemos en él. Por lo que parece, la muchacha de la crítica me confundió con la modelo de mi vestido largo curvy (siempre intento poner fotos de modelos plus size, pero muchas marcas, que sí fabrican tallas para nosotras, hacen fotos de catálogo con muchachas más esbeltas y no puedo hacer milagros) y a partir de ahí, todo fue degenerando.

En Instagram soy una vaca gorda y fea. Un par de días después del mosqueo en el que se me acusaba de ser una delgada mentirosa, subí una foto a Instagram paseando el carrito del niño, con un top de hace cantidad de años que ahora sirve como ropa de lactancia por su escote. Sinceramente, no me gusta la foto, no me veo especialmente mona (había dormido poco, iba sin maquillar como de costumbre, eran las 4 de la tarde de un día de verano con un bochorno horroroso), pero mira, se me ocurrió hacerla y así quedé. Menos mal que un alma caritativa tuvo a bien decirme en Instagram que debería darme vergüenza poner una foto así, con este tipo de vaca fea que me gasto. El comentario, un dechado de verbo florido al que ortográficamente se le podrían interponer muchas objeciones, no sé qué intención tendría. ¿Hacerme sentir mal conmigo misma? ¿Llamarme fea y gorda porque sí? ¿Esta persona necesitaba un desahogo? ¿Se sintió más feliz después de expresarse libremente? ¿Estará aún esperando a que le responda para enzarzarnos en una batalla sobre lo divino y lo humano de los cánones de moda y belleza? Y la gran duda que me corroe siempre ante este tipo de vivencias: si se hubiera topado conmigo por la calle ¿me habría parado para decirme lo mismo?

En definitiva ¡que esta semana no sé ni quién soy, ni a dónde voy ni de dónde vengo! ¿Os ha pasado esto alguna vez? ¿Que se os acuse de ser algo y lo contrario al mismo tiempo? ¿Que todo el mundo crea saber más sobre vuestro cuerpo y vuestro físico que vosotras mismas?




Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

2 comentarios:

  1. De tarados infelices está lleno este mundo. No merecen ni un pensamienyo más.

  2. Madre mía, a la gente se le va muchísimo la pinza. Hace unos días subí yo una foto que estoy en bañador y otra en bikini, unos días después una persona decidió dejarme un comentario muy logrado y pensado… iconos de cerdos y de morros de cerdos! Jajajaja Ni me molesté en contestar, claro. Paso mucho de dar juego a gente así. Hija ni una palabra, sólo iconos

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