Modas que no me pondría ni aunque tuviera tipazo

Modas que no me pondría ni aunque tuviera tipazo

Mira qué digna me he levantado hoy, renegando de ciertas tendencias del mundo de la moda, como si una curvy tuviera derecho a elegir lo que se pone y lo que se deja de poner para salir a la calle. Pero ¡es que por suerte lo tenemos! Tenemos ese derecho, tenemos muchas opciones, cada día más y también en versión low cost, pero sobre todo tenemos el deber moral de renegar de lo que no nos gusta. De antemano, sé que no vais a coincidir conmigo por lo menos en una prenda, pero con independencia de que no haya quorum hoy, en este post ¡que cada una defienda a capa y espada esas modas que no me pondría ni aunque tuviera tipazo para lucirlas! Eso e lo que vengo a reivindicar, que por mucho que la moda trate de homogeneizarnos por un lado, de defender tendencias contradictorias, por otro, y de permitir que cada una pueda vestir según estilos de lo más diversos, que no tengamos miedo a decir NO. Yo no me pongo eso ni harta de vino por muy trendy, muy cool o muy in que sea esta temporada. Así es que os dejo con mi armario de los horrores.

Leggings. Ya lo comenté incluso durante el embarazo me veo fatal con esta prenda. Odio los largos, los pesqueros y de los cortos ya ni hablamos. Aunque a eso le llamamos ya pantalón de ciclista y parece que estamos hablado de otra cosa. Sé que a las gordas se nos considera mega fans de esta prenda, pero ya veis ¡he salido rara! Ni para un día de campo los veo monos. Eso sí, cómodos lo son, y mucho pero, sin ser un una fashion victim, estoy dispuesta a sacrificar un poco de confort en aras de un diseño con más chicha.

El crop top. Eso es un invento del diablo. A medio camino entre el bikini y la camiseta normal. Ya no es cuestión de estar gordas o delgadas, es que es una prenda mega horrorosa. Yo he visto a quinceañeras lucirlos con cuerpos que obviamente eran ideales y ni aún así eso de ir con media panza al aire me parece nada estiloso. Así es que para mí el crop top podría desaparecer del universo sin dejar rastro.

El bikini de triángulos. Este no es que haga feo, es que lo veo incomodísimo de llevar. Vamos, yo como pechugona curvy con tetámen que lleva a cuestas 3 años y medio de lactancia, me pongo un bikini de triángulos y me llegarían los pezones a los pies. Sé que es un modelo que va y viene casi cada temporada, pero es una de las modas que no me pondría ni estando flaca, porque tengo la sensación de que ni sujeta y hay que estar muy pendientes para no acabar casi en topless pero con un trocito de lycra cubriendo algo que ni es teta ni es nada.

El tanga. Hay un chiste malísimo que dice que antiguamente a las mujeres había que apartarles las bragas para verles el culo y ahora hay que apartar el culo para ver las bragas. Eso es el tanga. Una cosa que no vale para nada, porque todo lo deja al aire y encima tiene que andar una con un hilo de tela metido en sálvese la parte. En fin ¡que viva la braga faja de color carne! Entre las modas que no me pondría está el tanga, que llegó por curiosidad a mi vida, lo usé un día allá por mis años mozos y ¡nunca más! Es que ni vale por cuestiones higiénicas, ni me gusta estéticamente y es la incomodidad máxima. ¡Fuera de mi cajón de ropa interior para siempre jamás!

Las camisas de cuadros. Ay, con este atuendo se suele encasillar a los leñadores y a las lesbianas, pero a mí es que no me gustan ni para ellos ni para nadie. Además, dicen los entendidos que esos cuadros grandes engordan, y como yo los kilos de más ya los llevo de serie, no necesito que un efecto óptimo me los multiplique. Me recuerdan a un mantel de pícnic, pero es que ¡ni para eso usaría este estampado! Cuanto más grandes los cuadros, más fea la camisa.

Los pantalones pesqueros en invierno. Eso es un despropósito porque al final o llevas pantalón o te sacrificas ante el frío con falda y medias, pero para tener que llevar medias porque el pantalón te tape en invierno sólo ¾ de la pierna ¿eso qué invento es? Nada práctico, pero además ¡nada bonito! Sobre todo esos mega anchos en plan “palazzo de pescar” que se llevaron el invierno pasado. ¡Ay, señor! Vaya cosas hacen con las telas.

Tacón de aguja. Ni de coña vamos. Flaca o gorda, por mucho que otras mujeres los usen hasta para ir a por el pan, esos zapatos en alturas inestables no son para mí. Y ojo, que estoy de acuerdo en que estilizan la pierna y sí que diseñan modelos rebonitos y que enamoran, pero luego te pones a caminar como una garza ahí retrepada y se pierde el estilo a pasos agigantados.

¿Vosotras tenéis prendas a las que nunca, jamás, os rebajaríais?




Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

2 comentarios:

  1. Oye, pues yo los leggings los uso, peeeeero para ponermelos con alguna camisola. De esas que llegan hasta el culete.

    Lo de los pantalones pesqueros justo nos reimos este invierno mi marido y yo que vimos a dos pijines en el centro de la ciudad con una bufanda para tres cuellos y los tobillos al aire. En fin, no lo entiendo hija XD

    Te diré que yo no entiendo los vestidos/faldas tipo lapiz que no te dejan andar. Pareces un patito andando y me hace mucha gracia ver como andan las mujeres cno ello jajaja

  2. Pues yo de las prendas que mencionas sólo me pongo los legging, el resto ni loca. Los leggings es una de las pocas prendas que me sientan bien con algún top que me tape el culo. Los tacones sólo los uso en la oficina, me los pongo cuando llego y me los quito antes de salir, duermen debajo del escritorio y, por supuesto no son de aguja fina. Yo con lo que no puedo es con los vaqueros tradicionales, a mi me resultan super incómodos y siempre se me caen o me están ajustados.

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