Galletas de avena y plátano para curvies torpes

galletas de avena y plátano para curvies torpes

¡No huyáis! Sí, he entrado en la cocina para hacer galletas de avena y plátano para curvies. O para cualquiera, vamos. Yo, que soy la primera dispuesta a zampar lo que me pongan por delante pero a quien mi padre me recuerda de vez en cuando que la cocina es esa habitación de casa que tiene unos fueguecitos para hacer de comer. No es lo mío, la verdad. Ni lo disfruto, ni me relaja, ni soy imaginativa, ni tengo paciencia. Pero en mi camino hacia una mejor alimentación, lo primero que he tenido que hacer es buscarme las habichuelas para comer algo dulce que no sea de lo más insano del mundo, y así es como las galletas de avena y plátano para curvies torpes han entrado en mi vida. No creo que esto de la cocina se vaya a convertir en una sección habitual del blog (vamos, lo puedo asegurar) pero me ha hecho gracia ver que para huir de la cantidad de azúcares de las galletas industriales y de la grasa de palma que tanto nos asusta estos días, este invento tan tontorrón puede sacarnos de un antojo sin dar al traste con una alimentación sana. Si buscáis recetas de galletas de avena y plátano vais a encontrar una infinidad, con cantidad de ingredientes, con fotos rebonitas y mucho más complejas y vistosas que las mías, pero a sencillas ¡no hay quien me gane! Más que nada porque nunca suelo tener en casa ni la mitad de los ingredientes que la gente utiliza, a lo que si añadimos los que quito para que sean menos calóricas, nos encontramos con que mi receta de galletas de avena y plátano para curvies torpes tienen estos dos ingredientes:

1. Avena.

2. Plátano.

Se acabó la lista de la compra. Y el modo de hacerlo también tiene poca miga.

1. Machacas el plátano.

2. Le echas avena al gusto.

3. Mezclas todo y haces unas bolas.

4. Mejor aplasta las bolas antes de meterlas al horno, porque como inexperta cocinera que soy, yo las metí completamente redondas, como si fueran albóndigas, pensando que con el calor se vendrían abajo. Y no. Saldrán tal cual las metas.

5. Ponlas en el horno a 180 grados durante 15 minutos.

6. Sácalas del horno y déjalas enfriar.

No van a tener textura de galletas, más bien parecen una barrita de esas de cereales pero más blanda. Sin agregar nada de azúcar ni de edulcorantes, a mí ya me han resultado muy dulces por el plátano. También podéis añadirle alguna pepita de chocolate negro para que tenga alguna gracia. O trocitos de manzana, que esto sí que lo hice con las de la foto. En casa ¡han sido un fracaso absoluto! Para qué os voy a engañar. A mí me han gustado, y si echo cuentas de lo que me ha cundido un plátano y un poco de avena, me quedo feliz porque me puedo dar un hartón de dulce sin remordimientos. Pero la niña dice que es un asco, que eso no es galleta y que no lo quiere. Y el insecto palo, como tiene tipín y no le importa seguir comiendo porquerías industriales de esas que están tan ricas, tampoco es un gran fan de ellas. Pero oye, para salir del paso las veo muy bien.

Si os resultan poco dulces, quizás podéis probar a ponerles algo de estevia, o incluso otros tropezones de otras frutas, que eso siempre está permitido. No puedo extenderme mucho más con la explicación, porque con 2 ingredientes no hay más vueltas que darle a la receta. A mí me están sirviendo en esos momentos de bajón en los que al no tener nada de dulce en casa quisiera dejarlo todo para salir volando al supermercado, o a la tienda siempre abierta que me lo cobra todo 3 veces más caro aquí en la esquina, y darme un hartón de cosas insanas y rebuenas. Además de que llenan mucho, y empalagan y por ahora me engañan súper bien.

¿Tenéis otros trucos para quitaros el antojo de las cosas súper dulces de vuestra vida? Con esta lucha que tonemos a diario en los medios contra el azúcar ¡todas las ideas serán muy bien recibidas!




Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

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