Cena de gala curvy, embarazada y low cost con Asos

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El lunes mi otro blog me llevará a París. ¡Ay! La ilusión es infinita, por lo que ha supuesto la selección y porque me esperan 3 días de evento súper interesantes, de compartir experiencias y de vivir un viaje con un organización que a primera vista parece espectacular. Entre otras actividades que nos tienen preparadas, el primer día estaremos invitados a una cena de gala a bordo de un crucero por el río Sena. ¿Cómo se te queda el curvy cuerpo? Pues de entrada, completamente alterado por el glamour que me parece que desprende el acto, pero en cuanto se me baja la revolución causada por la noticia, me doy cuenta de que voy a tener que acudir a una cena de gala curvy y embarazada. ¿Alguien da más? En mi primer embarazo no tuve ningún tipo de acto social que me obligara a salir de mis vaqueros y mi ropa premamá comodita, pero ahora ¿qué hago yo en París con mi bombo de 27 semanas, mi gordura habitual, el frío parisino y a bordo de un barquito en el que hay que lucirse en plan gala de los Oscar? Casi me da un parraque al pensar en que no tenía nada digno en el armario, y que tampoco estaba dispuesta a hacer el desembolso de mi vida. Porque claro ¿qué es una cena de gala curvy en París? Lo primero que imagino es a gente con vestidos arrastrando por el suelo, y hasta por el barrillo y la nieve si la hubiera, y toda la pompa y el boato del mundo. Pero, por otro lado, igual no se espera tanto glamour ni elegancia y puede ir una en plan más cómodo y sencillo, sin tratar de aparentar lo que no soy. Total, que al tener que ir vestida de gala curvy, Asos fue la primera marca que me vino a la mente, porque no es fácil encontrar vestidos dignos plus size, y si encima le añadimos el “detallito” de la panza del embarazo ¡a ver dónde me iba a meter! Tantos días estuve barajando opciones, que me he decidido a presentároslas por si os sirve de inspiración para alguna cena de gala curvy que tengáis estas navidades.

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Larga y radiante. Lo primero que debo agradecer a mi compañera de viaje Vanesa, Una madre como tú, es que me obligara a ver la tabla de tallas de Asos. Esta ha sido mi primera compra, y mientras en casi todas las marcas no logro bajar de la 48-50 ¡en Asos tengo una 46! Y ni me aprieta ni nada. Me tomé mis medidas de preñada y vi que el modelo de gala curvy no podía elegirlo tan grande, porque tampoco tenía tiempo para andar descambiando artículos que vienen y van desde la sede en Alemania. Al pensar en tanto glamour, este vestido rosa y largo de Asos Maternity me cautivó. Pero dijo mi personal shopper que lo veía demasiado primaveral y pálido para París. Las cenas de gala curvy es lo que tienen, que no admiten el cuello vuelto y el borreguito como etiqueta, así es que me mentalicé para pasar frío pero estar mona y no pensé en lo desabrigado. Pero era un vestido tan largo, y vaporoso que no me terminó de convencer para estas fechas. Y le di carpetazo, pese a lo barato que me pareció (49 euros).

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Ajustadísima. ¡Ay! Aprovechando que con la preñez puedo prescindir de la braga faja, me volví loca imaginándome dentro de este vestido. Sí, es un vestido de embarazo negro y no me gusta que a las gordas nos encasillen con este color, pero tiene un pecho de encaje tan original y lo veo tan reutilizable, que me lo hubera traído a casa sin dudar. También tienen la misma versión en rosa, al mismo precio (41 euros). Pero cuando iba a darle clic al botoncito para meterlo en mi cesta de la compra, apareció mi personal shopper para preguntarme a dónde iba yo con esas apreturas. Que sí, que de pecho y de panza estaría estupendamente, pero yo tengo además un curvy culo, unos michelines de espalda, unas caderas y una bajada de piernas que no se verían tan estilosas como las de la modelo supuestamente preñadita de la foto. Así es que reculé, y seguí buscando.

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De lactancia. No era de mis modelos favoritos inicialmente, porque hubiera preferido un color más alegre y un tejido diferente, pero este vestido de fiesta y lactancia de Asos es el que se vendrá conmigo a mi cena de gala curvy en París. Es sencillo a más no poder, a media pierna, nada de ir enseñando el muslamen, con un poco de gracia en el encaje del pecho y poco más. La ventaja es que puedo llevar sujetador normal y no hacer florituras con un hombro al aire, que podré usarlo en más ocasiones, al tener tremendo escote por si la nueva lactancia se prolonga también durante 3 años más, y por el precio que he pagado (45 euros) poco más puedo exigirle. No es rompedor, ni espectacular, pero me siento cómoda con él y no se ha llevado los ahorros de mi vida para pasar por un acto con 600 personas en el que nadie se fijará en la gorda preñada que ha viajado desde España (digo yo…).

La verdad es que valoré muchos más modelos (¿50 quizás?) pero o bien se iban un poco de precio, o eran tan originales que me causarían quebraderos de cabeza con mi ropa interior, o estaban diseñados para otro tipo de cuerpos, de talla grande pero con hechura diferente. Así es que, si nada lo impide, ¡el lunes estrenaré mi vestido de gala curvy y low cost en París! Con pasar desapercibida ya me daré por satisfecha, aunque mi aspiración real es no morir en plan Frozen por el camino. ¿Dónde compráis vosotras los vestidos de fiesta de talla grande para embarazadas?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

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