Estoy gorda y me veo delgada. Fatorexia

fatorexia

Toda la vida llevo con este pensamiento en mente. Estoy gorda y me veo delgada ¿qué me pasa doctor? Y resulta que es un trastorno diagnosticado y que tiene su nombre científico y todo: fatorexia. En fin, que por una lado me tranquiliza saber que no soy la única gorda loca con la autoestima a ras de las nubes( ya se sabe que mal de muchos, consuelo de tontos) pero por otro lado pienso ¿estoy realmente enferma? Creo que soy plenamente consciente de que ni la obesidad, ni siquiera un ligero sobrepeso, favorecen la salud de nadie, y que ganaría muchos puntos en calidad de vida, y viviría más años, y me enfrentaría a una vejez con menos achaques si no estuviera tan alejada de mi peso saludable pero ¿de verdad tendré fatorexia? Más bien creo que lo que me pasa es que no me disgustan mis kilos de más. Que no me paso el día pensando en ellos, ni renegando ni envidiando la delgadez ajena. Se ve que somos gente de extremos: las hay que se ponen al borde de la muerte porque nunca se ven lo suficientemente delgadas y quienes nos vemos estupendas y no hacemos nada por dejar atrás los kilos de más. Sin ser médico, creo que este trastorno no puede ser tan grave, porque sí, es evidente que ya te sientas mejor o peor contigo misma y con la imagen que te devuelve el espejo, los kilos de más van a ser dañinos para la salud de cualquiera. Pero ¿y lo bien de ánimos que vivimos? Oye, que las del bando contrario, las de la extrema delgadez no van tan felices. Yo creo que no soy fatoréxica, por estos motivos.

No pongo excusas para justificar que no estoy gorda. Yo lo proclamo bien clarito a los cuatro vientos. Soy una mamá curvy, estoy gorda, gorda, con mi obesidad, mis lorzas, mis michelines, mi celulitis y todos mis complementos de grasa y esto no admite discusión. No intento decir que las tablas que miden el Índice de Masa Corporal son erróneas, o que no sirven para mí. Sé que estoy muy pasada de kilos pero eso no me hace infeliz. ¿Debería?

No estoy a disgusto con mi imagen. Claro que como muchas gordas, y muchas delgadas y muchas mujeres de peso normal, me he imaginado con menos kilos de aquí o de allá. Igual que lo hago pensando en un peinado nuevo o en un vestido que no me atrevería a ponerme. Pero ¿por qué no hago algo por adelgazar? Pues quizás en esto sí que me afecte un poquito la fatorexia, y es que no me veo tan mal como para cambios radicales. Quiero comer mejor, quiero tener una vida más saludable y activa pero ¿qué pongo de mi parte para lograrlo? Poca cosa, la verdad. Y sé que no me voy a acostar una noche para levantarme a la mañana siguiente con 30 kilos menos. Así es que si de una cuestión de maltrato psicológico hacia mí misma se tratara, ya habría tomado serias cartas en el asunto. Pero tengo otras cosas en las que pensar.

No creo que los demás me vean delgada. ¡Sólo faltaría! Entonces los aquejados de fatorexia serían ellos. Mientras que las anoréxicas piensan que todo el mundo las ve con tipo de ballena, y ellas se perciben a sí mismas como tales, yo me veo gorda cuando me miro al espejo, y entiendo que los demás deben verme gorda también. Incluso más gorda de lo que yo me veo a mí misma. Como pueden verme desde todos los ángulo, en kilómetros a la redonda… Porque yo a veces tiendo a mirarme de perfil ¡y parece que abulte la mitad! Y otras veces es mirándome de frente cuando tengo esta sensación. Ya empiezo a sospechar que los espejos de mi casa están algo deformados como los de las ferias. ¡Nooo! Que esto es uno de los pensamientos propios de la fatorexia. Debe ser que realmente hay estilismos que estilizan con facilidad y otros que tienen la mala costumbre de aumentar nuestro volumen.

Los fatoréxicos visten con prendas holgadas y de colores oscuros. ¡Ya no hay nada más que decir! ¡No tengo fatorexia! Con lo que me gusta a mí un pantalón apretado, que no me haga arrugas ni en el culo, ni en las piernas, y los tops ceñidos y sobre todo ¡los colores alegres! Que sí, que muchas veces tengo que recurrir al negro, no por elegancia, sino porque en las tiendas no quieren darnos a las gordas más opciones ni estampados. Pero si de mí dependiera ¡yo vestiría más alegre que el arco iris a diario!

¡Ay! No sé si actualmente se diagnostican tantos trastornos porque nos fijamos demasiado en nosotros mismos, o es que de verdad suponen un problema grave para la salud. ¿Habéis pensado alguna vez que pudieseis ser víctimas de la fatorexia?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

2 comentarios:

  1. Hola!!!!
    Hace mucho que no me pasaba por aquí!!!!
    A mí me pasa lo contrario. Estoy delgada, actualmente he adelgazado bastante, pero no hago dieta y como mucho, imagino que es por genética y estrés, pero yo no me veo delgada. No me veo gorda, no es que sea anoréxica ni nada de eso, pero todo el mundo me dice lo delgada que estoy y yo no me veo delgada, y creo que es porque como mucho y no sé, a lo mejor eso hace que psicológicamente me vea gorda, por lo zampabollos que soy, que tengo que admitir que a veces me paso y mucho.
    Feliz semana!!!!

    • Tu caso es como el del insecto palo, que cada vez que me cambia de médico lo primero que le hacen es un chequeo completo, porque no entienden que pueda estar tan delgado sin sufrir ninguna enfermedad. Ya ves ¡polos opuestos! Este, como tú, zampa lo que no está escrito y aún así, con un tipín envidiable.

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