¿Dejarías a tu mujer si engordase?

Dejarías a tu mujer si engordase

El otro día me crucé con una noticia de cotilleo sobre famosos, de estos que pactan un millón de cláusulas cuando se casan por si se divorcian. Y efectivamente, se acaban divorciando siempre a los pocos meses o a los pocos años. Entre ellas, estaba la cuestión de si dejarías a tu mujer si engordase, o si le pondrías sólo una sanción económica de unos cuantos miles de euros. He visto encuestas en las que el 94% de los hombres romperían con su pareja por el aumento de peso, mientras que sólo el 6% de las mujeres tomaría esa decisión. ¿De verdad andamos así todavía respecto al curvy cuerpo femenino? ¿Tanta importancia puede tener el peso para la pareja? Porque entiendo que quienes opinan así, no darían al traste con su historia de amor por unos pocos gramos de más, sino por unos muchos kilos. Con lo cuál ¿dónde está el límite para que se acabe el amor? ¿En llegar a la obesidad? ¿En un leve sobrepeso? ¿Era realmente amor lo que había ahí cuando ambos eran delgados, perfectos y supuestamente se querían?

En casos así es cuando entiendo que la gente piense que los gordos no podemos elegir pareja, y que debamos aparearnos entre nosotros. Porque no puede ser que el peso sea el detonante de un cambio de vida tan radical. Además, puede haber enfermedades, medicamentos, malas rachas en la vida que te hagan aumentar de talla, y desde luego, perder además el apoyo de la persona a la que querías y que supuestamente te valoraba, no ayudará en nada a pasar el bache. Lo curioso es que las estadísticas muestran que las muejres engordamos tras casarnos ¡y los hombres tras divorciarse! Qué curioso es el ser humano. Va a ser verdad eso de que nos quebramos la cabeza para intentar estar monas y pescar marido, y cuando al fin lo conseguimos ¡a relajarse toca! Y no es mal plan, que no podemos vivir siempre marcadas por la tiranía de la moda ¡que es muy cansado y muy imposible la mayoría de las veces! Pero ¿y ellos? ¿Es que ya nacen con buena genética de serie, ni se inmutan con el matrimonio, pero se echan a perder en el divorcio? O sea, dejarías a tu mujer si engordase y a los dos días ¡tú seguirías sus pasos! Vamos, es como para replantearse esa escala de valores.

No sé si se puede valorar tanto el físico como para dejar de querer a alguien sólo por su peso. Quizás en las relaciones de pareja cuesta más ver el fondo del asunto pero si lo extrapolamos a otros parentescos ¿dejarías de querer a tu madre o a tus hijos por su tamaño corporal? Es que no me veo yo en comidas familiares diciendo cosas como: “Mamá ¡qué gorda te has puesto! No queremos volver a saber de ti hasta que la báscula te quiera”. También, he pensado en el asunto de las junteras sexuales, como el detonante para esas rupturas causadas por la gordura. A ver, que estar gorda no quiere decir que estemos impedidas para nada. No sé las aficiones de alcoba que tendrían estos hombres, pero a bote pronto no se me ocurren cosas amorosas que no se puedan hacer con kilos de más. Y la atracción física ¡claro que alguna debe haber! Pero no estamos hablando de esos flechazos a primera vista, sino de personas que ya se conocen mucho más allá, que han compartido cantidad de vivencias, de confidencias, que pueden tener hijos, y miles de excusas más potentes para separarse que los meros kilos de más.

En mi caso ¡he engordado mucho desde que el insecto palo y yo nos ennoviamos! Pero él también. ¡Jajaja! Me río porque él ha cogido 10 kilos en 12 años, y ha pasado de estar por debajo de su peso saludable, a más vistoso y aparente, instalándose cómodamente en los bajos de la franja de IMC normal. Yo he engordado muchos ¿15? O así. En este mismo tiempo, pasando del sobrepeso a la obesidad. Y con el estrés de la maternidad, el trabajo que dan los niños y el tiempo escaso que queda para cuidar la pareja (sí, la tengo súper desatendida, no puedo negarlo) estoy convencida de que no iban a ser los kilos los causantes de un futuro divorcio.

¿Qué pensáis vosotras acerca del amor basado fundamentalmente en el tamaño corporal de tu pareja?




Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

Un comentario:

  1. Yo pienso que el amor basado en los kilos ni es amor ni es ná!

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