Tengo un curvy vestido largo ¡y no parezco una mesa camilla!

curvy vestido largo

¡Soy una curvy feliz! El domingo salí de compras por las tiendas del pueblo, con ese objetivo que me había marcado al inicio de este verano de comprar ropa escotada normal pero que me sirva para la lactancia. Con el insecto palo, los 2 niños, el segundo día de rebajas ¡a lo loco! Sólo aspiraba a comprar camisetas (sencilla que es una) de diario, o quizás alguna algo más aparente para no parecer que vengo de la playa cada día de este periodo. Pero el llanto del bebé, que se pasó el día reclamando ir en brazos y sin pegar un ojo hasta que oscureció, dificultó mucho las cosas para pasear tranquilamente entre expositores y recrearme con mi curvy cuerpo en los probadores. Así es que de prisa y corriendo, traté de probarme todo lo que a ojo podría cumplir con estos requisitos ¡y lo mejor que conseguí fue un curvy vestido largo, de verano, súper fresco, súper ideal ¡y que jamás en la vida hubiera pensado que me podría quedar bien. Mi idea tenía un fundamento muy claro, basado en una experiencia pésima de hace 12 años, cuando se pusieron de moda las faldas largas y hippies, una mijita al estilo de la casa de la pradera, y me parecían tan ñoñas, y me requete encantaban tanto, que desoyendo los consejos de mi personal shopper, decidí ir a probarme todas las que fueran de mi talla. ¡Y ella tuvo razón! Me quedaban fatal, me veía una figura horrorosa y enorme, ni me reconocía ni me gustaba nada ¡con lo monas que parecían quitadas! Y por algún motivo decidí que metería los vestidos largos en el mismo saco, y nunca volví a preocuparme de ellos.

En esta ocasión, con niños, con carreras, con gritos, vi el curvy vestido largo colgado en una de las tiendas Encuentro y me pareció mono ¡y súper escotado! Así es que me lancé con él al probador. Con el carrito del niño allí dentro ni siquiera veía hasta donde me llegaba: si a media pierna, si por el tobillo, si me arrastraba por el suelo… Pero era tan fresco, la tela tan suave y la caída tan ideal ¡que me lo tuve que traer! El único experimento que hice fue comprobar que, a pesar de tener un escote generoso, los tirantes me los podía bajar para sacar el brazo y hacer una lactancia más cómoda. Y como lo logré¡a casa que se vino! Eso sí ¡no estaba rebajado! Porque con el follón de experiencia de compra con niños, acabé metiéndome en la zona de la nueva colección, esa que nos ponen justo a la vez que las rebajas, para tentarnos, que se nos hagan los ojos chiribitas, y que una vez inmersas en la vorágine consumista seamos incapaces de resistirnos a la tentación. Así es que sí, sin saberlo ¡caí en la compra de la nueva temporada! Pero es que a 19,99 euros el vestido ¡me pareció una ganga! Y ya estoy deseosísima de estrenarlo.

Al llegar a casa, estaba tan entusiasmada con mi curvy vestido largo, que una vez descubierto que esa forma y ese corte me favorecen, decidí bichear en mis tiendas de internet, a ver si lograba dar con modelos similares, pero verdaderamente rebajados, de otras marcas, y así completar el fondo de armarios con vestidos en lugar de con camisetas. ¡Pero mi gozo en un pozo! Analicé varias webs y ninguna tenía vestidos similares: o eran muy anchos, o demasiado embutidos, o sin escote ¡con las ilusiones que me había hecho para desfilar todo el verano encopetada y femenina!

Eso sí, una cosa que se me pasó por alto en las apreturas del probador, es que los tirantes son muy finos y mis sujetadores de lactancia de talla grande no son precisamente discretos en ese aspecto, pero en aquel momento ¡ni me di cuenta de que sobresalieran demasiado! Ahora me da lo mismo. Usaré el de color visón que es más discreto, y si no igual hasta me arriesgo con alguno sin tirantes. Total, con tanta lactancia acabo enseñando todas las vergüenzas que no creo que el vestido me vaya a jugar una mala pasada para que muestre más de lo que ya lo hago habitualmente.

El caso es que mi curvy vestido largo me ha entusiasmado tanto ¡que estoy deseando hacer una nueva búsqueda y encontrar otro parecido! Porque los estampados no son mi fuerte, y este es tan alegre y tan perfecto… ¿Seré capaz de localizar otra ganga como esta durante las rebajas?




Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

Un comentario:

  1. Oye, que guay!! Yo es que los largos… a ver, me pasa como a ti, los veo ideales hay colgados y expuestos, pero luego me los pruebo y en fin.
    Este año me ha dado con las faldas (he descubierto una crema genial para las rozaduras y estoy enganchadisima!!) Y tengo fichadas algunas de C&A, ¿¿has visto los vestidos que tienen?? También he visto alguno y creo que les daré la.oportunidad de venir al probador conmigo después de leerte jejeje

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