Soy curvy y no uso maquillaje

maquillaje curvy¿A que te has quedado muerta? Ya ves, si la belleza de hoy en día suele estar reñida con el sobrepeso, porque si eres curvy siempre te dicen que estarías más mona con algunos kilos menos, con independencia de que de cara seas un bellezón, imagínate qué se puede pensar de una curvy que además se niega a usar maquillaje. Quiero dejar claro que no tengo absolutamente nada en contra de la industria cosmética. Es más, me encantan las cremas y todos los potingues que fabrican y que me meten por los ojos a través de la publicidad. Y compro muchos de sus milagros y luego aguanto en casa el chaparrón del insecto-palo (mi marido) que como ingeniero y experto en cuestiones químicas jura y perjura que me sacan el dinero, vendiéndome a precio de oro remedios que no son más que estrategias de marketing ideadas a la perfección. Pero yo me siento genial con mis cremas y me gasto el dinero alegremente, convencida de sus virtudes y encantada con los resultados que veo. Sin embargo, ¿qué me pasa con el maquillaje? Pues ni más ni menos que las cremas que me llevo echando de por vida deben haber obrado el milagro y a mis 32 años largos ¡yo no creo necesitar maquillarme! No, no se me ha subido el ego a la cabeza, que una es muy consciente de sus limitaciones, pero en mis acercamientos a las pinturitas esta ha sido mi experiencia hasta ahora.

1. Pánico al exceso. Yo suelo salir de casa sin maquillar, y en las ocasiones importantes en la vida de una mamá curvy (comer el fin de semana en casa de la familia, pasearme el sábado por la tarde o ir a una boda) me apaño con un lápiz de ojos negro y mi gloss para los labios. Si estoy especialmente provocadora, me pongo hasta sombra de ojos. En concreto, de un kit de tonos grises que le regalé a mi madre (mi personal shopper) cuando yo era pequeña y que por poco uso me acabó cediendo a mí. Y para de contar. Ni pre base de maquillaje, ni corrector, ni base de maquillaje, ni polvos compactos, iluminador, perfilador, ni máscara de pestañas. Y eso que tengo casi de todo, porque las compras me tientan y siempre creo que me voy a levantar una mañana con la cara cambiada y que lo voy a necesitar todo de golpe. Pero aún no ha llegado ese día. Como no me he maquillado nunca en serio, me da miedo hacer un intento y parecer que salgo de casa con una capa de pintura para fachadas encima. He visto cada exceso en otras mujeres ¡que hasta pesadillas he llegado a tener! Lo mío es la naturalidad en todos los aspectos de la vida, y en esto del maquillaje no iba a ser diferente. Así es que por el momento, el temor a pasarme con las pinturas hace que me esté quedando bastante corta en su uso.

2. Una genética muy agradecida. ¡Ay, sí! Tenía que decirlo. Este curvy cuerpo tiene una piel envidiable. Nunca he tenido problemas de acné, ni de piel grasa, sino que tengo un aspecto normal, o mixto, con pocos brillos y muy pocos puntos negros o imperfecciones. ¡Todo ventajas! Con un pero. Y es que cuando de verdad he intentado maquillarme, lo que me ocurre es que no veo la diferencia entre mi yo natural y mi yo con los arreglos cosméticos puestos. Y claro, por eso soy curvy y no uso maquillaje, porque para verme igual, me quedo con la cara lavada que me sale gratis.

maquillaje astor

Mis últimas adquisiciones de maquillaje en junio, de Astor. Aún no las he estrenado

3. Mala maña para los retoques de chapa y pintura. Soy poco mañosa para las manualidades, el DiY, la peluquería y el maquillaje. Todo aquello que requiera un mínimo de cualidades artísticas se me escapa de las manos sin remedio. Esto revierte en mi incapacidad para retocarme de una forma digna y que me permita salir de casa como una mamá treintañera curvy y vistosa, y no como un Picasso en su época de apogeo cubista. La raya interior del ojo y la aplicación del gloss no tienen misterios para mí, pero el resto de productos de maquillaje deberían venir con un manual de instrucciones. Ya sé que ahora, con tanta tecnología y tanto mundo virtual, hay cantidad de egbloggers y de Youtubers que describen en internet con pelos y señales la buena mano que tienen para estos arreglos, pero cuando yo sigo los pasos a mí eso no me sale. Y he puesto de mi parte ¿eh? Que no soy de quejarme a lo loco,

4. Mis intentos. Además de la raya del ojo, que es lo que hago con más frecuencia, he intentado parapetarme detrás de diversas pruebas de productos de maquillaje, con diversos resultados. Unos eran tan naturales que o bien fui demasiado tacaña con la cantidad de producto, o bien no notaba ninguna mejoría respecto a mi cara oficial. Lo de perfilar el ojo por encima del párpado superior, ya son palabras mayores. Siempre he presumido de tener buen pulso, pero en las dos ocasiones en las que he intentado delimitar así esta zona, me ha quedado una obra digna de un polígrafo. Mi último despropósito fue en junio, con una cosa llamada polvos de sol. Con deciros que mi niña me miró de forma rarísima cuando me vio, el insecto-palo (mi marido) casi se da la vuelta por el impacto y que Beyonce a mi lado parecería albina, os podréis hacer una idea.

Por eso, me voy a mantener alejada del maquillaje hasta nueva orden. O hago un curso acelerado que me permita sacarme un buen partido o me limito a los pintalabios y poco más. Hala, ya lo he dicho. Soy curvy y no uso maquillaje porque las consecuencias de estos artefactos en mis manos son mucho peores que mi aspecto real. ¡Y lo que me ahorro! ¿A qué edad empezasteis a depender del maquillaje? ¿Creéis que estoy loca por no utilizarlo?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

12 comentarios:

  1. Maria Mivinailart

    Jajajaja me meo contigo xD
    Yo no paro en mis intentos de aprender a maquillarme, mis últimas adquisiciones fueron las dichosas brochas…
    La verdad que te pones a ver las cosas de maquillaje y puedes arruinarte y todo sin meterte en marcas caras (menudos precios, la virgen!!)
    Yo tengo bastante bien la cara para lo poco que me cuido. Soy de las que se compran cremas y los primeros días soy muy aplicada usándolas, pero luego se me va olvidando. Hasta el tipico bodymilk!!! Ya me he cambiado al aceite de bebé que me lo echo en la ducha antes de salir y arreando jajajaja
    Saludos!!

    • ¡Ay, las brochas! Esa es otra, que unos te dicen que mejor aplicarlo con la mano, otros que con esponja, otros que con brocha ¿cuántos trastos necesito para al final no saber hacer nada con ellos? Yo he sido muy fan del aceite de bebé, y lo iba alternando con mis cremas corporales. Ya hace un tiempo que no lo uso, sobre todo en verano, porque es más graso y los restos me manchaban la ropa.

  2. Pues si no lo necesitas mejor! Usar mucho maquillaje da aspecto de más mayor, así que tal vez parecerás joven más tiempo. Pero que no te eche atrás el no saber aplicarlo, porque en YouTube hay tutoriales para todo.

    • Sí, muchos tutoriales pero poco tiempo para practicar y muy mala mano la mía. De momento, creo que puedo sobrevivir sin él. No sé si será una falsa percepción de mí misma, pero todavía no me han gritado nada por salir sin maquillar a la calle.

  3. Yo también soy de ir con la cara lavada.
    En invierno me echo Olay con un toque de maquillaje y me pongo cacao de labios con un poco de color y se acabó.
    Pero a la que suben las temperaturas (es decir de abril a octubre): ni gota! Sudo por la cara y no aguanto ni la crema hidratante. Tampoco es que tenga arrugas (con 32 años recién cumplidos), no soy constante ni tengo presupuesto para cremitas y potingues.
    En mis años mozos algún día me daba por ponerme sombra de ojos y pintarme los labios, pero con marido besuqueador e hija a la que hincar el diente, no voy a ir por allí dejándoles manchurrones de maquillaje que me va a durar 5 minutos.
    Más tiempo que tendré por las mañanas para hacer otras cosas, jejeje!

    • Sí, mi último descubrimiento, y lo más parecido al maquillaje, fue la Bb Cream de Nivea. Que sólo uso cuando he perdido el color del verano para verme un poco más mona. Oye, lo que ahorramos en tiempo y dinero ¡es que no tiene precio! Aún así, yo tengo mis inquietudes en este terreno y de verdad que me gustaría sacarme un mejor partido con estos retoques de chapa y pintura. Pero entre que no me veo la diferencia entre mi cara maquillada o sin maquillar, y que ya ando contenta con la imagen natural, estoy atascada en sabiduría de este tipo de potingues.

  4. Yo la verdad en verano, detesto maquillarme porque siento que me derrito como vela de cera… Pero me hice un cursito de automaquillaje increible y aprendi dos o tres cositas que me han hecho enamorarme del maquillaje.
    Pero te aplaudo de pie si salis a la calle sin una gota y con esa actitud divina!

    • Uy, yo salgo la mar de tranquila sin maquillaje. Pero eso no quita que me gustaría aprender alguna vez de un profesional, porque algo tengo que hacer mal cuando al usarlo no noto la diferencia. Y con los tutoriales en video por internet es que no me aclaro.

  5. A mi me da una pereza horrible maquillarme, así que también suelo salir a la calle con la cada lavada, aunque en ocasiones especiales si que tiro de todo tipo de potingues y brocha, sin parecer una mascara, claro…

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