Trucos para que tu ropa curvy dure eternamente

trucos para cuidar la ropa curvy

Como mamá curvy y poco moderna, las tendencias de una temporada a otra no me quitan el sueño, y aunque sea de comprar ropa lo más low cost posible, por mala calidad que tengan, lo normal es que me duren más de un año. Incluso maltratándolas, sin tener cuidado con ellas. Sí, también tengo ropa aún peor, que tras la primera puesta ya se ha dado de sí, o ha generado pelotillas, desteñido o cualquier otra catástrofe, pero por suerte ¡no es lo habitual! Además, las mujeres plus size solemos tener dificultades importantes para encontrar modelitos que nos fascinen, que se nos ajusten como un guante y que nos hagan sentirnos mejor con nuestros cuerpos, por lo que cuando les echamos el ojo ya no los queremos dejar escapar. Por eso, nos esforzamos en cuidar la ropa curvy, especialmente algunas prendas, aunque con otras no haya forma humana de hacerlas durar. Mi madre y personal shopper es la entendida en esta casuística de mantener la ropa impoluta. Con deciros que yo sigo usando, cada otoño y primavera, una rebeca de entretiempo que ella estrenó cuando tenía 18 años… y ya pasa de los 60 ¡una divinidad! Pero ya sea porque hoy no fabrican ropa asequible de la misma calidad que antes o por cualquier otro motivo, si estamos enamorados de alguna camiseta, pantalón o vestido en concreto, estos son los trucos que podemos aplicar para que tu ropa dure eternamente.

Las manchas de sudor en la ropa. ¡Son el mal! Sobre todo en la de color blanco, donde entre la mezcla de los desodorantes y nuestros efluvios corporales, se crea un ambientillo que acaba por teñirlo todo de amarillo ¡y no hay forma de blanquearlo! Ya te pueden dar todos los consejos de maruja de andar por casa posibles, que ni la lejía los sacará. Y esto también puede pasar a la hora de eliminar el mal olor de sudor en la ropa para lo que deberíamos invertir algo de dinerito en productos específicos como desinfectantes textiles, de modo que cuando la guardemos durante mucho tiempo de verdad queramos volver a usarla según pasen los meses y los años. ¿No os ha pasado, esto de sacar ropa limpia de la lavadora y notar que no huele precisamente a flores? Yo lo he comprobado especialmente con la ropa de los hombres de mi familia, que parecen tener un sudor fuertecillo y muy persistente. Pero quizás alguna lo hayáis vivido en vuestras propias carnes, así es que no desesperéis y buscad ese producto milagroso.

Las perchas sólo si son necesarias. Ideales para vestidos, camisas y pantalones pero ¡ojo con los jerséis y camisetas en perchas. Porque dependiendo del tejido se te van a deformar al poco tiempo. Las esquinas de la percha se clavan en algunas prendas y hacen que se estiren y que se les queden unos picos horrorosos a la altura de los hombros. Yo me doy muy poco arte doblando bien la ropa (de la plancha ya mejor ni hablamos, que es un tema intocable en esta familia) y claro, ponerles la perchita me sale divinamente, pero incluso desde mi descuidada vida en general, he notado como muchas prendas perdían su gracia por estar colgadas. Así es que las pechas con moderación.

Ojito con los suavizantes y el centrifugado. De un tiempo a esta parte ¡el suavizante es el mal! Te compras un sujetador nuevo y te repiten 10.000 veces que nada de suavizantes. Para la ropa de bebé, lo mismo. Total que al final te plantas delante de la lavadora con un pánico que prefieres que la colada salga limpia pero poco agradable al tacto antes de cargártela o causar alergias a media familia. Aún así, a mí el toque de olor del suavizante me encanta ¡y la ayuda del centrifugado para secar la ropa también! No tenemos secadora y soy muy de tender al aire libre, pero cuando no estamos en pleno verano a veces se quedan pliegues (sobre todo cuando el insecto palo es quien se encarga de tender), o tenemos ropa muy gruesa que acaba oliendo a humedad por no haberse secado correctamente.

Bueno y si tenéis niños cerca, también estaría bien huir del blanco, que no hay invento que saque las manchas de chocolate de sus manazas. Y evitad los tejidos mínimamente sensibles porque tienen una habilidad para deshilacharlo todo con esas uñitas… ¿Cómo lo hacéis vosotras para que la ropa os dure temporada tras temporada y que casi parezca nueva?





Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

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