Soy gorda y me gustan hacer cosas de gorda

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Hoy me he levantado con ganas de hacer repaso a los tópicos acerca de los hobbies de los gordos ,y me doy cuenta de que siendo una tontada enorme eso de que las curvy tenemos todas las mismas aficiones, hay cosas de goda que personalmente me gusta hacer. Vamos, con cosas de gorda me refiero a esas actividades sedentarias que la gente suele asociar a nuestro estilo de vida basándose exclusivamente en nuestro peso. Pero digo yo ¿a todos los delgados les gusta hacer las mismas cosas? ¿Son una masa informe de seres homogéneos que no se diferencian entre sí, ni físicamente, ni por sus inquietudes, ni por sus gustos personales? ¿A que no? Pues lógicamente los gordos tampoco. Además, seguro que de la lista de cosas de gorda que he elegido, hay muchas personas de peso normal que también se deleitan con estas actividades, aunque algunas todos sepamos que no podemos hacerlas a diario.

Comer. De toda la vida de Dios los gordos estamos así por zampones ¿no? ¿Existe un gordo al que no le guste comer? Pues seguramente sí que existirá, pero desde luego yo no soy de esas. Entre mis cosas de gorda preferidas está comer. Ojo, comer y no cocinar. Porque parece que ambas aficiones vayan de la mano y no. Yo disfruto con la comida que me ponen por delante, pero si tengo que ser yo la que le eche imaginación a los fogones ¡prefiero saltarme la comida y cambiarla por un trozo de pan y un yogur! Y hay infinidad de gente delgada que come como limas y que disfrutan una barbaridad con esta afición, pero como sus cuerpos no muestran los excesos que puedan cometer (que sí, también los cometen) pues se les considera unos grandes gourmets finísimos, mientras que a nosotros se nos encasilla como gordos zampabollos sin más. Pues bueno, que cada uno le llame como quiera.

Perrear. Y no me refiero al reggaeton con esto del perreo, sino a la vagancia máxima, al no hacer nada. Vegetar en la cama, en el sofá, la vida sedentaria, la pasividad es una cosa de gorda. Y muy mala, porque todo el mundo quiere que estemos activos y dando brincos de la mañana a la noche, a ver si así, lo que no controlamos al zamparnos por la boca lo quemamos a fuerza de muchos movimientos. Yo soy de motricidad escasa, la verdad. Pero hay gordos muy atléticos y con una actividad vital que para sí quisieran otros individuos. Aún así ¿no nos gusta a todos la siesta, ver una película tranquilitos (esto cuando aún no nos hemos reproducido claro, porque después es misión imposible) o sentarnos a mirar la pared o leer ¡leer! para distraernos? Pues os aseguro que sí, pero de nuevo, no se nos considera igual aunque hagamos las mismas cosas, solo por cuestiones de peso.

Pedir cosas que engordan con refrescos light o sacarina. ¡Jajaja! Esta me hace mucha gracia pero lo hago siempre. O sea, pedirte una hamburguesa o un menú completo en un restaurante de comida rápida y una Coca Cola Zero; un croissant de chocolate y no sé cuántas más porquerías ricas de bollería industrial y un café con sacarina… O lo peor ¡un colacao con sacarina! Esta e smi especialidad… Esto lo llevo haciendo así desde ya ni me acuerdo cuándo. Que sí, que con la excusa de que con la bebida compensas el exceso, no estamos haciendo lo correcto, pero bueno ¡peor sería seguir añadiendo azúcar y calorías a la ingesta diaria! ¿No?

Botero. ¡Ay! Dice Fernando Botero que él no ha esculpido ni pintado a gordos nunca. ¡Qué hombre! Pero lo cierto es que ante los ojos del humano actual de a pie, sus creaciones están gordas, Se miren por donde se miren. Y claro, yo me siento muy identificada con esos michelines, esos cuerpo rollizos y blanditos y sí, me encanta el arte de Botero. Seguro que esto es una afición muy de gordos.

Ser graciosa. El tópico del gordito gracioso es de los que más me gustan, sin dejar de lado qu también existen gordos desaboridos y cabrones como ellos solos. Pero mira, para una cosa con la que nos definen y que no tiene tintes negativos ¡como para renegar de ella! Con los años creo que me estoy volviendo más sosa, pero en general tengo más chispa que la gente que me rodea (toma ya, subidón de autoestima primaveral que me ha dado y falta de modestia que voy a dejar patente para la posteridad).

¿Os reconocéis en alguno de estos pecados mortales? ¿También hacéis cosas de gorda sin cargo de conciencia?




Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

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