Si estuviera delgada ¡no haría cambio de armario!

cambio de armario curvy

Ea, ya lo he dicho. Mira que yo vivo feliz con mis carnes y mis redondeces, pero cuando llega el famoso cambio de armario cada temporada ¡querría estar delgada! Sí, porque creo que con ropa de un tamaño más pequeño, igual podría pasar el año entero sin modificar nada. Todo ocuparía menos, y como tengo un vestidor hermoso, podría tenerlo todo a la vista los 365 días del año y echar mano de ropa fresca, o de abrigo, según me viniera en gana. Pero mi ropa ¡ay! No se puede decir que no ocupe espacio. Además de porque tengo demasiada (y al final me acabo poniendo siempre las mismas cosas, que ya podría aplicarme más con las apps para organizar el fondo de armario y darle una buena limpieza) es muy grande. Sobre todo la de invierno. Necesito baldas y más baldas para almacenar tantísimo jersey grueso, largo y que al ser doblado parece que quintuplique su tamaño. Tampoco hago cambio de armario en primavera, verano, otoño e invierno, sino en otoño y primavera y andando. Soy un desastre para la ropa de entretiempo y suelo pasar del frío al calor a lo loco, con algún que otro resfriado de por medio. Este año me he esmerado más, porque además de limitarme a sacar lo antiguo, necesitaba comprobar que me cubriese el curvy cuerpo de embarazada, pero si pongo la vista en el futuro ¡qué pereza tan enorme me da pasar por esto cada pocos meses!

Crees que cambia el tiempo ¡y vuelve una ola de frío/calor que te desestabiliza! Esto lo odio, porque cuando yo hago el cambio de armario, lo hago a conciencia, y lo de la temporada anterior lo pongo en las alturas, fuera del alcance de cualquiera, por lo que unos grados de más o de menos me hacen salir a la calle con ropa nada apropiada, y sufriendo. O me obligan a encaramarme a una silla y hacer virguerías para rescatar al menos una prenda que ponerme ese día que no cuadra dentro de su estación del año. Es un mal menor, pero una pequeña tortura cada vez que ocurre.

La opción de quedarme en manga corta eternamente. Total, aquí suelen ser más los días cálidos que los fríos, con lo cual, teniendo chaquetas y abrigos ¡nadie se hiela con manga corta bajo tantas capas! Sobre todo, porque muchas veces sales de casa como si fueras a pasar la tarde en el Polo Norte, y luego entras en locales, tiendas y demás espacios con unas calefacciones puestas a la temperatura propia del centro del infierno. ¿De verdad es necesaria tanta calor en invierno? Con lo cual, si te abrigaste de forma adecuada saldrás sudando como un pollo de todas partes, te desabrigarás en la calle para que se te regule la temperatura ¡y resfriado al canto! Lo malo de esta opción es que apenas notaríamos diferencia entre nuestros looks de verano e invierno, y el año se nos haría muy monotemático.

La culpa es de los pisos pequeños. (Y de las tallas grandes, pero de esto que no se entere nadie). Cada vez vivimos en pisos con menos metros y sin embargo, somos más dados al consumismo que nunca. Resultado: no hay metros hábiles en casa para tanto modelito. Las marcas low cost nos tientan con esos precios; nos surtimos de cantidad de prendas nuevas cada temporada, y por mucho cambio de armario que hagamos, al final no reutilizamos tanto como compramos. O al menos a mí esto es lo que me pasa. Tengo ropa que guardo desde hace una década porque no me queda bien pero ¿y si un día adelgazo? Me da pena deshacerme de ella. Sin embargo, como de momento no me vale, necesito comprar más, a fin de tapar los kilos reales que sí tengo a día de hoy. También me doy cuenta de que muchas prendas tienen la calidad justita para pasar la temporada. O sea, camisetas de 6 euros no podemos aspirar a que resistan 20 años, y por mucho que las guardes, sus pelotillas y su desgaste va a estar presente casi desde el primer día. Y las sacarás y guardarás muchas veces durante cada cambio de armario, sin volver a ponértelas más. Y así, en bucle.

A vosotras ¿os da tanta pereza el cambio de armario como a mí? ¿Disponéis de espacio suficiente para no tener que andar moviendo ropa y calzado cada pocos meses? Y es que como madre, no sólo tengo que enfrentarme a mi propio desafíos ¡sino al cambio de armario de toda la familia!

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

4 comentarios:

  1. Yo no creo que cada vez vivamos en pisos más pequeños, además compramos un montón de ropa que no aprovechamos bien y la tenemos sin usar y quitando espacio. Yo aprovecho siempre el cambio de armario para retirar “joyas” que hace mucho que no me pongo. Reconozco que me da muuuucha pereza…pero creo que merece la pena!

    • Pues yo creo que nunca he hecho un cambio de armario y la verdad es que no tengo tanta ropa como para necesitar cambiarla por temporada. Yo creo que aprendi cuando al independizarme me mudaba de casa muy a menudo y tenia que empaquetar todo lo que tenia, aprendi a vivir con lo minimo.Lo que si hago un par de veces al año es revisar la ropa que tengo y tirar o donar la que ya no me sirve o no me gusta. Yo creo que es una buena excusa para ir de compras.

      • ¡Me siento la curvy consumista ahora mismo! Yo tengo cantidad de ropa pero también creo que es porque no tiro nada. Ojo, que tengo hasta rebeca de cuando mi madre era veinteañera y la mujer ya pasa de los 60. Pues me las pondré una vez al año pero no me deshago de ellas “por si acaso”. En casa tenemos vestidor, y muchos armarios, pero aún así necesito hacer el cambio de temporada porque todas juntas no me cabrían en ninguna parte.

    • ¡Me encanta esa sutileza respecto a las “joyas”! ¡Jajaja! Es cierto que seguro que todos tenemos cada cosa que sabemos que no vamos a usar y ahí siguen restando centímetros vitales. A mí me cuesta una barbaridad tirar nada, porque siempre pienso queme puede valer para algo, en el futuro, si pierdo peso, para estar por casa… Y la realidad es que luego nunca les doy uso.

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