¿Barriga gorda o de embarazada? El sinvivir de una curvy

barriga gorda o de embarazada

Mi personal shopper se ha pasado media vida mía insinuando, o más bien afirmando bien a las claras, que con este curvy cuerpo el día en que me quedase embarazada nadie notaría nada por lo menos hasta el sexto mes de preñez. Oye ¡y qué ojo tuvo! Más de medio embarazo lo pase con mi ropa de siempre, sin necesidad de modelitos premamá y sin que se intuyera la criatura enorme que estaba gestando. En lo del ahorro de ropa esta situación tan pasmosa no me desagradaba, pero como buena primeriza ¡yo quería lucir preñicuerpo por doquier! Y claro, viví semanas en tierra de nadie porque los conocidos ya sabían que estaba en estado de buena esperanza y los ajenos no sabían si darme la enhorabuena por el futuro bebé o el pésame por semejante bombo relleno de grasa. Pero lo más curioso es que esta situación la he vivido desde que tengo recuerdo. Vamos, que mi barriga gorda o de embarazada, según los ojos con los que se mire la susodicha parte, me ha acompañado desde muchos años antes del parto ¡y también después! Por este motivo he vivido las situaciones más variopintas debido a mi hechura corporal. Hay quien nace con el culo desproporcionado, los tobillos gordos y yo convivo con una barriga de embarazada perpetua. Pero esto no lo supe hasta que me quedé embarazada de verdad.

He fingido un embarazo para tener asiento en el aeropuerto de Milán. Pues sí, lo hice con todo el morro del mundo hace varios años, cuando viajamos a la ciudad italiana para celebrar mi cumpleaños ¡qué tiempos! Para la fama que tiene Milán, vaya miniatura de aeropuerto y de salas de espera le han puesto. Así es que ni corta ni persona, me planté al lado de un matrimonio mayor de franceses, me puse a sobarme la panza mientras la sacaba hacia afuera todo lo que podía ¡y magia! En dos minutos el señor me había cedido el asiento y su señora me preguntaba si sería niño o niña. Fue mi primer y único desvarío en el que abusé de mi barriga gorda para simular un embarazo inexistente y conseguir asiento. Prometo que no lo he vuelto a repetir.

He puesto a la dependienta del bazar chino en un aprieto al pensar que estaba embarazada de gemelos. En mi único embarazo, la barriga no hizo acto de presencia hasta el sexto mes, pero en el séptimo la cosa se había disparado, y ya daba la impresión de que no podría crecer más todavía sin que estallase y corriese peligro mi propia integridad física. Durante las fiestas del pueblo, me acerqué a una tienda china para comprarme unas zapatillas nuevas de andar por casa para mi estancia en el hospital tras el parto (sí, todo glamour que es una, pero encontré unas de lunares por 3 euros que me volvieron loca y me hicieron muy buen apaño). La dependienta sería muy china, pero tenía una vena cotilla muy española, y empezó a indagar acerca de si ya había salido de cuentas. Cuando le dije que aún me faltaban más de dos meses para la fecha probable de parto, siguió deduciendo que entonces estaría embarazada de gemelos. Y cuando le dije que solo vendría un bebé pero grande, empezó a especular con que sería un niño. Al negarlo y descubrirle que sería una niña, ya no quiso saber más sobre mi tremenda barriga gorda.

La señora que me cede asiento en el autobús constantemente. Año y medio después de haber parido, además de recuperar todo el peso que perdí durante mi curvy embarazo, mi barriga gorda volvió a su estado habitual. Tanto es así que viajando de pie en una autobús urbano de Barcelona, a una señora se le metió en la cabeza que debía sentarme o al menos agarrame bien a las barandas, porque con el vaivén del autobús podría caerme y llevarme un disgusto. La verdad es que ya hacía tanto tiempo que nadie me había mirado dudando acerca de si mi barriga era gorda o de embarazada, que tardé en darme cuenta de sus insinuaciones. Pero como me quedaban pocas paradas para bajar, me hice la loca y decidí no darle más conversación a la vieja metiche.

La señora que me pide a mi criatura como ofrenda a la virgen. Esto ya fue la gota que colmó el vaso, porque además me pasó yendo de paseo con el insecto palo y mi bebé de un año en el carrito. Sé que hay gente que repite preñez a la velocidad de la luz, pero está visto que este no va a ser mi caso. 2 años tiene la niña y no veo el momento idóneo para volverlo a intentar. El caso es que era Navidad e íbamos de paseo a mediodía, muy mona yo con mi abrigo de paño rojo y muy acorde con el colorido de estas fiestas, cuando un matrimonio mayor nos abordó en la calle y me preguntó directamente que para cuando tendría el niño, por si quería ofrecerlo en ofrenda a la virgen. ¿Qué qué? Ni estaba embarazada ni daba crédito a que me lo preguntaran con esa alegría, esa poca vergüenza y de una forma tan directa. Lo normal es que la gente dude un poco antes de meter la pata, pero no que te lo suelten a bocajarro en ese plan.

Con vuestros curvy cuerpos ¿os ha pasado esto alguna vez? ¿Tenéis anécdotas en las que alguien no haya sabido distinguir si esta es vuestra barriga gorda o de embarazada?




Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

18 comentarios:

  1. Cuestion de madres

    jajajajajaja, de esas tengo a millones y cuando me dicen si estoy embarazada yo siempre les contesto: “noooooooooooo, esta barriga es de serie” y me parto de risa y me quedo tan ancha (más aún de lo que soy) 😛

    • ¡Jajaja! Eso de que la barriga yo la traigo de serie también lo suelo decir, pero es que encima parece que los ofendidos son ellos por la contestación. ¡Pues que no imaginen tanto!

  2. A mi no me pasaba eso, que yo era de vientre plano (y en mis tiempos mozos hasta chocolatina. Luego empecé la bendita facultad y la chocolatina desapareció para no volver) pero en el departamento de Anatomía Patológica tenemos una profesora muy maja, muy estupenda….. y con una barriga de embarazada que no hay año en que no se le acerque una pizpireta alumna a preguntarle con alegría que para cuando es el nene (FACE PALM!). Algunas hasta osan acariciar la barriga de la profesora mientras hacen la risueña pregunta.

    Un abrazo 🙂

  3. Jajajaj, no sé que es mejor, lo de Milán, lo de la virgen(creo que ya te lo leí en el otro blog) o lo de las zapatillas glamourosas de lunares.
    Yo no tuve nada de barriguita durante is embarazos, si ves fotos alucinarías pero mis hijos no fueron nada grandes. La gente que no era de mi entorno no se enteró del embarazo hasta que me vieron con el carrito, porque los últimos 3 meses fueron de invierno y con el abrigo no se me notaba, pero conste que yo quería fardar de barriga pero oye, que no crecía.
    Quiero más post así, de esos de reírnos mucho,jejeje.
    Y por cierto, he visto fotos y yo no te veo tanta barriga, quizás es que las fotos engañan pero yo tripa de embarazada no te veo.
    Besos.

    • Es que hay mamás a las que no se es nota nada, pero yo viví con ese tipo toda mi vida. Sí, lo de la ofrenda a la virgen lo conté cuando expliqué cómo el insecto palo frustró la carrera artística de i niña que iba a debutar como niño Jesús de un belén viviente. Si es lo que yo digo, que soy panzona, pero en proporción a cómo tengo el resto del cuerpo tampoco creo que desentone tanto. Pues oye, a la gente qué le gusta exagerar… Y que conste que no es que las fotos me las haga con la braga faja a diario 😛

  4. Jajajaja.que identificada me siento. Tengo el embarazo más largo de la historia, me siguen cediendo el asiento en el bis. Y yo , les dejo, ya me he cansado de decir, no estoy embarazada sino gorda. Jajaja

    • Pues creo que así es como se va a desarrollar también mi historia. Oye, y yo me veo gorda, no lo negaré, pero no me veo esa parte tan desproporcionada en relación al resto de gordura que tengo, la verdad.

    • Pues a mi no me ceden el sitio ni embarazada!Jajaja. La verdad que soy de lorcita repartida y no tengo (en estado natural) nada de barriga, así que es normal no haber recibido trato de favor, pero a los 4 meses de embarazo lucía una panza de 6 y ni por esas. Supongo que no ayuda a despertar lástima el hecho de que siempre entro saltando y corriendo a todos lados, incluso ahora con mi panzota de 8 meses que todos dan por sentado q es de gemelos….

      • ¡Jajaja! ¡Viva esa curvy agilidad. Yo soy más chochona pero en el embarazo no me notaba más torpe. Oye, y es verdad que no estando embarazada ¡me han cedido el asiento más veces que estándolo! Esto es como para ser estudiado, vamos.

  5. Muchas veces pero las que tengo mas gravadas son dos.
    – Estando en el trabajo (de cara al publico) llevaba una de esas camisetas que en ese momento se pusieron de moda que van sujetas debajo de las tetas y luego quedan sueltas. Y una de las clientas me mira y me dice, pero que haces no ves que eres muy joven??!!! Yo flipando no entendia nada y le pregunto que a que se refiere y me dice que como se me ocurre quedarme embarazada tan joven… Primera no estaba embarazada y segundo tenia ya 31 años creo que tampoco es ser muy joven que digamos…
    – Despues de varios meses a dieta estaba yo superfeliz con mis diez quilos de menos. Y tambien en el trabajo me viene otra clienta y me suelta. Ay nena hoy estoy supercontenta, voy aprovechar para hacerte una pregunta, que es niño o niña??? Aun no se como no la asesine, menos mal que estaba contenta sino…

    • ¡Oohhh! Esas camisetas entalladas bajo el pecho siempre me han gustado, y justo mi personal shopper me decía que eran ropa premamá. Con lo cual puede que fuera incitando a la confusión sin quererlo. Con 31 años me quedé embarazada yo y a mi ex jefa le pareció una locura, igual que si me hubiese quedad con 15 (de hecho, ahí acabó mi relación laboral en ese lugar). Pero lo de que después de tu dieta te considerasen preñada ¡ayyy! No me río, porque con la de sacrificio que hay que hacer como para que encima te tomen por más gorda de lo habitual.

  6. Maria Mivinailart

    La verdad es que tengo la suerte de tener mis grasas bien repartidas por todo el cuerpo y tan sólo 1 vez me ha pasado…
    Volví al cole donde trabajaba a hacer una visita a mis ex compis y uno de ellos me ve y me dice que de tiempo. Seguimos hablando un poco y ya me dice “oye, estás embarazada?!” Y me salió del alma, “que va, es que me cuida muy bien mi marido” jajajaja. Que cara se le quedó
    Tengo que decir que fue la vez que más gorda he estado.
    Ah! Yo también perdí peso en los primeros meses de embarazo y a los 3 meses me tuve que comprar ropa premama para poder vestirme. Mira que dudaba de ello, pero enseguida se me notó la barriga. Encima la tuve muy hacía delante. Si me veías de espaldas no parecía estar embarazada, ahora por delante, no había dios que me abrazase jajajaja

    • Es que la mayoría de la gente que mete la pata de esta forma suele pasarlo peor que nosotras mismas tras el comentario. Pero ya ves que hay gente que te lo sueltan y no lo ven nada de ofensivo. Mira, por detrás no sé yo si se me notaba el embarazo ¡como no podía verme! Y lo cierto es que nadie me comentó nada al respecto de cómo lucía la trasera en la preñez.

      • Maria Mivinailart

        Mi madre no paraba de repetírselo a quien veía y si estaba con ella me hacia darme la vuelta y todo el mundo le daba la razón… Yo solo se que toda la barriga la tenía delante cual balón jajaja

  7. Madre mía!! Yo fuí en metro de lunes a viernes durante 8 meses de mi embarazo y me cedieron el asiento UNA vez!!! Qué indignada iba yo cada mañana sacando tripita a más no poder! Muy bueno el post!????

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.